Duran se va en el peor momento para Pujol y Mas

En vísperas del encuentro entre el Presidente de la Generalitat y el Presidente del Gobierno en el Palacio de la Moncloa que, por fin parece que se celebrará la última semana de julio, después de una entrevista previa de Rajoy con el nuevo secretario general del PSOE Pedro Sánchez, que será confirmado este fin de semana en el Congreso extraordinario del partido, ha dimitido de su cargo de secretario general de CiU, ante la Comisión Ejecutiva de CiU, Josep Antonio Duran y Lleida, uno de los muñidores de todos los acuerdos que la minoría catalana ha venido haciendo a lo largo de los años tanto con el PP como con el PSOE.

En esta ocasión, y a pesar de todos sus esfuerzos y advertencias, hasta el punto de recordarle repetidamente en el Parlamento al Presidente del Gobierno, que un día se puede encontrar con la declaración unilateral de independencia por parte de la Generalitat, si sigue sin tomar ninguna decisión, no ha podido muñir nada, ni facilitar ningún tipo de acuerdo, entre otras razones porque ha ido perdiendo poder dentro del conglomerado nacionalista, frente a la creciente influencia de Oriol Junquera y Esquerra Republicana de Cataluña (ERC).

Sus sucesivos desencuentros con Artur Mas y el propio Jordi Pujol (solamente había que contemplar este lunes las caras de los dos dirigentes catalanes en la reunión del Ejecutivo de la Federación); sus reticencias a la independencia de Cataluña y su escisión de España y su apoyo a esa “tercera vía” que defienden los grandes empresarios y financieros catalanes; la forma como se viene desarrollando la hoja de ruta del referéndum independentista convocado para el 9 de moviembre; los resultados electorales del pasado 25 de mayo en los que Esquerra superó por primera vez a CiU, acentuando esa tendencia de las elecciones autonómicas, de 2012 en las que Mas perdió, nada más y nada menos, que doce diputados; su responsabilidad en la quiebra económica de Unió y en el escándalo de la financiación del partido (caso Pallerols), por el cual pidió perdón públicamente, pero se negó a asumir ningún tipo de responsabilidad política, y su último enfrentamiento con los responsables de la Federación por la decisión de abstenerse en la votación del decreto ley sobre la abdicación del rey Juan Carlos, han desembocado en esa dimisión en el peor momento para el Presidente de la Generalitat

Duran seguirá siendo el portavoz de CiU en el Congreso de los Diputados, pero algo se ha roto definitivamente este lunes entre él y los dos hombres fuertes de la Federación: Artur Mas, el presidente de la Generalitat y Jordi Pujol el histórico expresidente. Aunque se le ha querido quitar importancia la dimisión tiene un gran significado político, porque se produce en unos momentos de profunda crisis en CiU y personalmente en Jordi Pujol, esto último, por el procesamiento de su hijo Oriol, que ha tenido que dimitir de su cargo de secretario general de Convergencia e incluso de diputado autonómico procesado por soborno y tráfico de influencias, por las investigaciones judiciales de su otro hijo Josep Pujol Ferrusola, y sobre todo, por las informaciones que relacionan a su esposa, con el ingreso de determinadas cantidades de dinero en la Banca de Andorra, caso este último, el de Marta Ferrusola, que es el que más le ha afectado sicológicamente.

Hay que recordar que Oriol Pujol fue imputado inicialmente en marzo de 2013 por tráfico de influencias en el caso de las ITV, ante los indicios de que utilizó su influencia para intentar amañar el mapa de estaciones de vehículos en Cataluña, en beneficio propio y de un grupo de empresarios allegados. Justo un año después, el TSJC amplió la acusación a un delito de cohecho por las sospechas de que, a través de su esposa, el hijo del expresidente de la Generalitat cobró presuntamente de la trama a cambio de votar a favor de sus intereses en la Ley de Seguridad Industrial que tramitaba el Parlamento.

Sucesivos escándalos que han ido minando la credibilidad de toda una saga familiar que ha ostentado todo el poder en Cataluña.