Cataluña entre la tercera vía y la independencia

A diez días del inicio de las vacaciones oficiales del mes de agosto todavía no hay fijada una fecha sobre la entrevista que tienen que celebrar, en el Palacio de la Moncloa, el Presidente del Gobierno y el de la Generalitat catalana. Según algunas versiones Rajoy estaría esperando a reunirse, previamente, con el nuevo secretario general del PSOE, Pedro Sánchez que será ratificado en su cargo, en el Congreso extraordinario del partido que se celebre el 26 y 27 de julio. Otras, sin embargo sostienen que la cita se puede producir en los próximos días.

Lo lógico es que el Presidente del Gobierno quiera tener atado antes, el compromiso del dirigente socialista de que el Estado no puede pasar por la celebración de un referéndum de independencia que va en contra de la Constitución y sobre el que Rajoy dice que no quiere ni hablar, siendo como es, el tema más conflictivo de las relaciones de Cataluña con el resto de España y el problema más grave con el que se enfrenta la democracia española desde que se aprobó hace 35 años la Constitución española.

Para intentar encauzarlo el nuevo secretario general del PSOE Pedro Sánchez, que ha contado con la colaboración y la presencia pública de la dirigente andaluza Susana Díaz, ha propuesto en Barcelona, una reforma federal de la Constitución en la que se blinden las competencias y no haya duplicidades, se destaquen los hechos diferenciales de las Autonomías , desde las lenguas propias a la insularidad pasando por los derechos históricos , se reforme el Senado y se implante una nueva financiación, con unas reglas más claras sobre el reparto de las competencias financieras.

Esa reforma constitucional a la que Rajoy se resiste, aunque algunos ministros la ven necesaria, debe ir precedida de un pacto previo entre el PP y el PSOE, en el que se establezcan una serie de “líneas rojas” que evite la discusión integra de la Constitución abriendo un nuevo periodo constituyente. Se da la circunstancia de que algunas de esas reformas son las que los grandes empresarios y banqueros catalanes (especialmente el presidente de La Caixa Isidro Fainé) le han presentado a Rajoy como alternativa para salir de la actual parálisis en la que se encuentra las relaciones entre la Moncloa y la Generalitat. Algo que es conocido como una “tercera vía” que pasaría por la aprobación de un pacto fiscal similar al concierto económico que tienen los vascos. La negativa a ese pacto fiscal por parte de Rajoy fue precisamente lo que puso en marcha el proceso independentista que ha terminado con la convocatoria unilateral del referéndum del 9 de noviembre.

Este domingo el periódico El País publica una encuesta de Metroscopia de la que se deduce que si Rajoy ofreciera a Artur Mas competencias blindadas en exclusiva para Cataluña (al fin y al cabo el pacto fiscal), la bautizada como “tercera vía”, los catalanes optarían mayoritariamente por esa opción. La tercera vía es la salida a la crisis preferida por el 38% de los catalanes, frente al 31% que opta por la independencia, y el 19% que se queda con la situación actual. La fórmula de un nuevo encaje de Cataluña se afianza como primera opción para los ciudadanos, pese a que la secesión recorta distancias respecto a los últimos sondeos. La tercera vía es la opción preferida por los votantes de PSC, ICV y Podemos, y por una parte significativa de CiU (34%).

Sin embargo, la propia Metroscopia da cuenta de que están aumentando los partidarios de que Cataluña se convierta en un estado independiente, hasta el punto que el Instituto de sondeos calcula que con una participación del 70 por ciento la opción secesionista alcanzaría la mitad más uno de los votos.