Cataluña entre manifiestos, contramanifiestos y declaraciones

Un auténtico vendaval de manifiestos, declaraciones, contramanifiestos, comunicados y revelaciones, se han empezado a producir, en vísperas del encuentro que el Palacio de la Moncloa y el Gobierno de la Generalitat preparan entre el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy y el de la Generalitat catalana Artur Mas, después de meses en los que ha sido imposible cualquier tipo de contacto, especialmente desde la convocatoria del referéndum de independencia, fijado unilateralmente por el Parlamento catalán, para el día 9 de noviembre.

Aprobada por la Comisión de Asuntos Institucionales el texto de la ley de Consultas que ha sido enviada al Consejo de Garantías Estatutarias, se ha hecho público este miércoles, el segundo manifiesto (en realidad contramanifiesto), en torno a la situación catalana en el que un grupo de intelectuales, encabezados por Nicolás Sartorius, pide una negociación para llegar a una reforma constitucional de corte federal que resuelva el problema político creado en Cataluña con el auge del independentismo. Es el llamado manifiesto del “Gijón”, porque surgió de una reunión inicial entre Sartorius y el periodista, José Antonio Zarzalejos, y viene a ser. en cierto modo, aunque no lo pretenda, una réplica al que hicieron público este martes, medio centenar de intelectuales encabezados por el escritor Mario Vargas Llosa, en el que se pide que no haya ningún tipo de negociación entre Rajoy y Mas, al tiempo que reclaman a los partidos, y en especial al Gobierno que planten cara al nacionalismo y no negocien nada de forma opaca “Hasta ahora, el desafío secesionista no ha recibido la respuesta que merece”, porque “España es hoy una nación adormecida en cuyas élites prevalecen el tacticismo y la resignación”.

Este primer manifiesto, conocido también como el “manifiesto Lhardy”, por el nombre del restaurante madrileño donde se celebraron las primeras reuniones para su redacción, responde, sobre todo, al pensamiento de FAES, la fábrica de ideas del Partido Popular, al servicio de José María Aznar. De ahí las reticencias que manifiesta hacia la política de Rajoy sin nombrarlo… aunque, en realidad, el texto está inspirado por Better Together, la campaña contra la independencia de Escocia, respaldada por JK Rowlimg, autora de los libros de “Harry Potter”, y el ex entrenador del Manchester United, Sir Alex Ferguson.

Estamos pues ante una “guerra de manifiestos”. Unos (manifiesto de Lhardy) pidiendo que no haya ningún tipo de negociación entre el Estado y la Generalitat, y condenando de antemano, lo que dicen que se puede intentar hacer opacamente dando más privilegios al nacionalismo catalán y otros (manifiesto del “Gijón”) que parten de la base de que la estructura territorial actual es insuficiente y genera malestar y el independentismo pone en riesgo la unidad del Estado.

Para los firmantes de este segundo manifiesto en los que figuran catedráticos, sociólogos, escritores y periodistas, la única salida pasa por una negociación que termine en una reforma constitucional de corte federal y que garantice “el reconocimiento de las identidades diversas que componen nuestro país, el establecimiento de una cámara territorial con atribuciones legislativas exclusivas en sus competencias, una distribución clara de competencias entre la Administración general y las comunidades, una financiación justa y equilibrada, basada en los principios de igualdad de derechos, de solidaridad entre los territorios y de cordialidad, en el sentido de que ninguna comunidad se empobrezca por causa de la referida solidaridad”.

Por si faltaba poco para el explosivo cóctel catalán, hay que recordar las palabras pronunciadas por Jean-Claude Juncker, antes de la votación en la que fue elegido presidente de la Comisión Europea y que este miércoles, ocupa todo el interés de la prensa británica y que ha pasado desapercibida en España. Son unas palabras que afectan no solo al futuro de Escocia, que celebrará su referéndum para separarse del Reino Unido el próximo mes de septiembre, sino también a Cataluña, a la que recientemente se refirió el político luxemburgués, cuando afirmó que “no se convierte uno en miembro de la Unión Europea firmando una carta”. Las palabras de Juncker les debería hacer reflexionar al Presidente de la Generalitat y a su Gobierno. “No habrá nueva ampliación en los próximos cinco años. La UE necesita darse un respiro para consolidar lo que se ha hecho con 28 miembros”. Así pues, suma y sigue.