Pedro Sánchez visto desde fuera

Se ha cerrado la etapa del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, y alguien con la página en blanco, relativamente desconocido, apoyado por el aparato del partido, se ha convertido en su desguazador, después de numerosas derrotas electorales. Esta es la lectura resumida que la mayoría de los grandes periódicos europeos hacen de la elección de Pedro Sánchez Castejón, el joven diputado madrileño que, con el apoyo de la mayoría de la militancia, se ha convertido en el nuevo secretario general del PSOE. Y con la fuerza además que da la votación de más 60.000 militantes que han optado por él, la primera vez que eso se produce en un partido político español, lo que le da un poder añadido especial.

La prensa francesa, alemana e italiana destaca, sobre todo, que ha ganado el menos radical de los candidatos, y el que más ha trabajado estos últimos meses para superar su grado de desconocimiento entre la propia militancia, y su dependencia de la poderosa presidenta de Andalucía Susana Díaz, que desde el principio ha inclinado la balanza a su favor y que como muestra de esa influencia se puso de manifiesto 24 horas después de la elección, cuando se presentó en la sede del PSOE y acompañando, además, al nuevo secretario general, haciendo con él el paseíllo por la calle Ferraz de Madrid. Para que constase en acta.

Pedro Sánchez no promete la revolución, insiste el periódico francés Le Monde, sino que por el contrario, se inscribe en la línea del nuevo programa del PSOE que contribuyó a elaborar en el otoño de 2013. No considera una prioridad un referéndum sobre la instauración de una república. Se opone a la celebración de una consulta sobre la independencia de Cataluña, pero defiende la construcción de un estado federal, y sus prioridades son la lucha contra el paro, las desigualdades, la pobreza y la corrupción, el rejuvenecimiento y la democratización del partido, la defensa de la laicidad, de los derechos de los trabajadores, del medioambiente, de la igualdad de sexos… “Ante todo, representa la voluntad de pasar página de la época de Zapatero”.

“En teoría Pedro Sánchez, este marcoantonio alto de casi dos metros, tiene todo el poder en sus manos,- dice La Stampa de Milán- aunque, por ahora, quien manda realmente es Susana Díaz, que habría debido suceder a Rubalcaba. No es la primera vez que un casi desconocido llega a ser líder del mayor partido de la izquierda española, como Zapatero. Y tampoco faltan críticas, como la de Felipe González que durante la campaña declaró que “en las próximas elecciones el PSOE podría acabar con 40 diputados”.

La prensa alemana presenta a Sánchez, como un economista que políticamente se sitúa en el centro y que, según sus propias palabras, quiere evitar “el populismo y la demagogia”. En las primeras primarias directas para los miembros del PSOE, en las que la votación fue secreta, venció con un resultado del 50 por ciento a dos rivales de tendencia más izquierdista. Éstos habían abogado, entre otras cosas, por una colaboración política más estrecha con el partido “Podemos”, surgido del movimiento de los “Indignados”.

Guapo, simpático, elocuente – estos son los atributos, según Der Tagesspiegel – de Pedro Sánchez, catapultado de la nada al puesto de jefe del Partido Socialista en España. El ascenso meteórico del gran desconocido marca un nuevo comienzo en el PSOE, que después de las derrotas electorales y de un grave escándalo de corrupción, está atravesando actualmente su punto más bajo. Pero el nuevo portador de esperanzas de la izquierda podría convertirse ya, en las próximas elecciones generales de 2015, en un serio peligro para Mariano Rajoy, el impopular jefe de Gobierno conservador español”.

Arremangado, vistiendo vaqueros y siempre con una simpática sonrisa en los labios: así es como este recién llegado ha conquistado al vuelo los corazones de las bases del partido. “El relevo en los socialistas es el principio del fin de Rajoy”, promete Sánchez. Este tono optimista surte efecto en el partido malherido, que hasta hoy no ha logrado recuperarse de la pérdida de poder de hace ya tres años.