Los candidatos prefieren conversar a debatir

Si los 198.000 militantes del PSOE que tienen que votar este domingo para elegir a un nuevo secretario general del partido, que substituya al dimitido Alfredo Pérez Rubalcaba, tuviesen que decidir su voto, de acuerdo con el simulacro de debate celebrado este lunes en la sede central del PSOE, en la calle Ferraz de Madrid, estarían sumidos, en estos momentos en la mayor de las dudas y de las contradicciones.

El militante medio que votará el próximo domingo día 13 de julio, está muy por encima de la edad media de los dos principales contrincantes (el madrileño Pedro Sanes Castejón 42 años, y el vasco Eduardo Nadina 48) que están dentro de esa nueva generación a la que también pertenece el nuevo rey Felipe VI (46) y, probablemente, más cerca, incluso ideológicamente, del tercero en discordia, el sevillano José Antonio Pérez Tapias, 59, el decano de Filosofía y Letras de la Universidad de Granada adscrito a la corriente de Izquierda Socialista.

Eso quiere decir que el militante que votará el próximo domingo está, probablemente, más a la izquierda que Pedro Sánchez y Eduardo Madina y que simpatiza más con la radicalidad controlada del tercero en discordia, Pérez Tapias que, probablemente, es el que ha hablado con más claridad y menos condicionantes, durante las dos horas que ha durado la macro-entrevista (el debate ha estado ausente desde el primer momento) que ha controlado, con cierta habilidad, la presidenta de la Asociación de la Prensa de Madrid, Carmen del Riego, que al final, ha hecho un aseado programa televisivo en el que los intervinientes no han querido, en ningún momento, arriesgar en nada.

Ya, desde el principio, por la propia actitud de los candidatos, que habían repetido hasta la saciedad, que se trataba de un “debate fraternal” y que había que huir del enfrentamiento, es decir del debate, de la confrontación de ideas, se podía intuir que poco se iba a sacar en limpio de una retahíla de promesas ya formuladas con anterioridad, en numerosos mítines y reuniones, y que era realmente difícil sacar, blanco sobre negro , qué tipo de partido quiere cada uno de los candidatos y cuál es la España que ellos vislumbran, después de la larga transición que parece terminada y de la crisis de modelo político en el que estamos instalados.

Un Pedro Sánchez cercano, con gran capacidad de comunicación, con evidentes ganas de balón, un Eduardo Madina seco, con poca empatía, atribuyéndose personalmente ese paso histórico de que los militantes sean, a partir de ahora, los que elijan al secretario general del partido, y al candidato a la Presidencia del Gobierno, y un Pérez Tapias que transmitía la imagen de que carecía de menos compromisos políticos que sus compañeros con los que estaba debatiendo, han dado una imagen nueva de cómo es posible el intercambio de ideas , aunque en esta ocasión no se haya llegado al debate puro y duro, y todo se haya quedado en una “gran conversación”. Pero no deja de ser un ejemplo para otros partidos.

Frente a un Pedro Sánchez que ha hecho gala de humildad y de recién llegado Eduardo Nadina, auto convertido en un “histórico” del partido, ha reivindicado la actividad política asegurando que lleva en el PSOE desde los 17 años. “Es una oportunidad de que el partido salga reforzado”, ha asegurado, además de remarcar los “años de lucha en el País Vasco” y “muchos años y kilómetros desde los 17 años” que le han servido para conocer “las ideas y valores del socialismo, del que conozco su corazón, su cabeza, su cuerpo y el precio que han pagado”. Todo eso frente al novato que dice que ha recorrido miles de kilómetros desde el mes de diciembre para conocer, desde dentro, al auténtico partido socialista.

En resumen: un gran paso político, aunque sea una oportunidad perdida para el verdadero debate, para el debate que confronta ideas y no sea, probablemente, lo que el militante y el ciudadano esperaba.