Caso Nóos: como en la mafia, habló el contable

Como en la mafia, al final serán condenados por el testimonio del contable. En determinados negocios sucios, el testimonio del contable, los datos que pueda aportar en un proceso penal, es fundamental para ser condenado o salir libre. Tan fundamental, que los contables siempre han sido objeto de un trato especial por parte de sus jefes y superiores, para evitar males mayores. Lo sabían y lo saben, los responsables de las grandes grupos mafiosos que cuidan con mimo a sus contables, y recientemente, lo puso de manifiesto en España el chino Gao Ping, responsable de una de las más grandes redes de blanqueo de dinero negro de España, una red que se extendía por todo el mundo, que diseñó una oficina secreta blindada de contabilidad con tales medidas de seguridad, en el Polígono Cobo Calleja, cerca de Madrid, que un año después de su detención, no ha podido ser descubierta por la policía.

En el caso Nóos, ha sido precisamente el contable, Marco Antonio Tejeiro, el cuñado de Diego Torres, el hermano de su esposa, Ana María Tejeiro, el que ha aportado las pruebas suficientes como para demostrar que eran Iñaki Urdangarin, Duque de Palma, y el marido de su hermana, Diego Torres, los que tomaban todas las decisiones adoptadas en el Instituto, un Instituto que era una sociedad mercantil normal y no una sociedad sin ánimo de lucro y que ellos eran los responsables de desviar el dinero público recaudado en Valencia y Baleares en eventos deportivos facturados por un total de seis millones de euros. Urdangarin y Torres, según el contable. “lideraban” Nóos y en su “condición de jefes tenían un absoluto control y poder de decisión”. Asegura además que ambos tenían conocimiento de la red de “empleados fantasma”.

La declaración sorpresa del contable, procesado por prevaricación, malversación de caudales públicos, fraude a la Administración, tráfico de influencias, estafa, falsedad y delito fiscal, se ha producido este jueves, el último día en que tenían que presentarse los recursos contra el último auto dictado por el juez Castro, y una vez entregados la totalidad de esos recursos, incluidos los de Urdangarin y Torres. De pronto, sin que nadie intuyera nada, porque las conversaciones con el fiscal anticorrupción Pedro Horrach se han llevado con el máximo secreto, se ha sabido que el contable había llegado a un pacto de conformidad con la Fiscalía para aminorar su pena de prisión, a cambio de información clave sobre el funcionamiento del Instituto Nóos y de las sociedades paralelas que manejaban tanto Urdangarin como Diego Torres, y como el dinero del Instituto iban a parar a sus empresas particulares, entre ellas Aizoon, la patrimonial del matrimonio Urdangarin-Borbón.

La firma Aizoon, propiedad al 50% de la infanta Cristina y su marido, no tuvo nunca empleados propios y su objetivo, según la confesión del contable, era desviarse a su favor los fondos que de forma ilícita percibió el Instituto Nóos de las Administraciones Públicas. “Muchas de las facturas libradas por Aizoon no se correspondían en ningún caso a servicios reales prestados”, se dice en el escrito. El contable relata como el giro de facturas falsas entre las empresas del entramado suponía una práctica habitual dentro del conglomerado, y en el caso de Aizoon, subraya que las facturas libradas por ésta contra el Instituto Nóos y Nóos Consultoría Estratégica constituían una vía para que el dinero de origen presuntamente ilícito acabara en las cuentas de la sociedad de los duques. Tejeiro señala, de hecho, que el Instituto, pese a que se promocionase como una asociación sin ánimo de lucro, funcionaba en realidad como una mercantil con fines lucrativos.

El contable, hace alusión asimismo a la estructura fiduciaria investigada en la causa para desviar fondos al extranjero, y en este sentido, apunta a que la finalidad de ésta era evadir el dinero obtenido de las Administraciones Públicas y ocultar a sus verdaderos beneficiarios así como lograr tributar menos en España. En su declaración Tejeiro deja al margen tanto a su hermana, la mujer de Torres -también imputada en la causa- y a la infanta Cristina de Borbón, a quienes no menciona ni un sólo momento en el funcionamiento de Nóos.