Más sorpresas en el escándalo Urdangarin

El antiguo socio de Iñaki Urdangarin en el Instituto “Nóos”, Diego Torres, el verdadero causante del descrédito del Duque de Palma que se ha sentido traicionado por su comportamiento en el que se ha querido salvar por su cuenta, ha dado un paso más en su guerra utilizando el recurso que ha presentado contra su procesamiento, y en su intento de defensa, ha situado a la Casa Real en el centro de la polémica, al afirmar que estaba al tanto de todo lo que se estaba haciendo en el Instituto y de las gestiones que se llevaban a cabo con las Comunidades Autónomas para montar cursos deportivos, que se han demostrado que suponían un fraude a la Administración.

Quienes pensaban que el caso se cerraba, en cierto modo, con la petición de procesamiento de la infanta Cristina, se habrán sorprendido este lunes por el giro que han tomado los acontecimiento al conocerse el recurso de Diego Torres en el que se asegura que todo en el Instituto Nóos era “validado, autorizado, auspiciado, consentido, conocido, consolidado y demás por los más altos y prestigiosos asesores del Estado”.

Torres recuerda que su socio Iñaki Urdangarin ha reconocido que, “con periodicidad semanal, los servicios de seguridad del Estado hacían copias de todo el contenido de los ordenadores, entendiendo que sería para algo, esto es, para control y validación, que no para coleccionar elementos de archivo”. El elemento de conexión, según la acusación particular estaría en el secretario particular de la Infanta Carlos Garcia Revenga que ha sido desimputado por el juez Castro aunque su desimputación ha sido recurrida por la acusación particular “Manos Limpias”.

“Manos Limpias” se opone al relato que Castro hace del papel del secretario de la Infanta García Revenga, cuando el juez afirma en el auto hecho público la semana pasada, que aunque estaba convencido de que el secretario de la Infanta “estaba muy al tanto de las actividades de don Iñaki Urdangarin” y aunque incluso le prestó “asesoramiento y colaboración” al igual que a la Infanta, considera que “no se desprende necesariamente que ese apoyo estratégico fuera decisivo para la comisión de los supuestos delitos que se han dejado expuestos”.

La acusación particular pide por el contrario el procesamiento de Carlos García Revenga, en tanto sería el nexo de unión de Urdangarin y su esposa, con la Casa Real. y colaborador necesario en el esquema de fraude ejecutado por Iñaki Urdangarin al frente de la empresa familiar Aizoon, a donde fueron a parar parte de los ingresos de la patrimonial Aizoon, S.L., en la que la esposa de Urdangarin era administradora y disponía de todo tipo de gastos.

Hay que recordar que la guerra entre Diego Torres y Urdangarin ha sido a muerte, que Torres no entendía desde el principio del proceso por qué no era imputada la infanta Cristina, ejerciendo como ejercía labores de representación en el Instituto Nóos, cosa que no hacía su esposa, y que fue él, precisamente, después de muchas amenazas y chantajes, el autor de la filtración de numerosos correos íntimos del Duque de Palma que han creado ante la opinión pública una imagen que ha deteriorado más y más su posición en el propio escándalo, por el lenguaje chabacano que utilizaba y por la revelación de una serie de aventuras sentimentales que, en su momento, llegaron a poner en peligro el matrimonio de la Infanta.

Aunque el recurso de Torres es un recurso en defensa del papel del antiguo profesor del IESE en el escándalo del Instituto Nóos, y de exculpación de esos 5,8 millones de euros recibidos por las Comunidades autónomas de Valencia y Baleares, no deja de complicar aún más la situación al salir a relucir, de nuevo, los correos donde se cita en numerosas ocasiones a la Zarzuela, al Palacio de Marivent, en Mallorca, y al propio rey Juan Carlos.

Todo eso, más el enfrentamiento entre el fiscal Pedro Horrach y el juez José Castro, con graves insinuaciones que rondan la prevaricación y que han sido debatidas este lunes a petición de varios de sus miembros, por el Consejo General del Poder Judicial, así como la petición de Castro de que Horrach poda oficialmente su procesamiento por prevaricación, añade aun más tensión a un caso que después de tres años nos sigue deparando todo tipo de sorpresas. Y sigue y sigue… y parece que seguirá.