Por ahora Pedro Sánchez barre a Eduardo Madina

En el primer combate entre los dos principales candidatos que se disputan la secretaria general del PSOE, en el Congreso del partido que se celebra el 26 y 27 de julio, el ganador, por lo menos en cuanto a avales, es el diputado por Madrid Pedro Sánchez, al conseguir casi el doble de su más directo competidor, el vasco Eduardo Madina, secretario del grupo parlamentario socialista y candidato del actual aparato de poder. Sánchez se impuso en doce de las Comunidades Autónomas, incluida la Comunidad Autónoma Vasca de donde procede Madina y, arrasó en Andalucía. El tercero en discordia, el representante de Izquierda Socialista, José Antonio Pérez Tapias, no parece que tenga muchas posibilidades.

Madina, cuya candidatura cuenta con la inspiración y el apoyo total del expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, hasta el punto que uno de los estrategas de su campaña es el ex secretario de estado Bernardino León, partía de ganador, pero en muy pocos días, Pedro Sánchez, que cuenta con el apoyo de los históricos del socialismo, como el expresidente de Gobierno Felipe González, parece haberle dado la vuelta a todos los pronósticos y se ha colocado en el primer puesto de salida, gracias, sobre todo, a la labor que ha venido haciendo en agrupaciones de toda España, sobre todo en las Federaciones donde parece tener más apoyos; Andalucía, Valencia Aragón y Madrid.

La confusión creada en el partido con la repentina dimisión de Rubalcaba; la catástrofe electoral del pasado 25 de mayo; el fenómeno de “Podemos” que ha conseguido morder por la izquierda a un PSOE que no ha conseguido ejercer una oposición eficaz en temas tan importantes como la corrupción, y la crisis que viene arrastrando el partido desde la toma del poder de Rodríguez Zapatero, han ido generando tal crisis, que la única solución que veían gran parte del poder socialista establecido, era el forzado desembarco en Madrid de la presidenta andaluza Susana Díaz, la gran esperanza del socialismo español, pero que todavía no se ha enfrentado al refrendo de las urnas.

A estas alturas ninguno de los dos candidatos que tienen más posibilidades, han presentado un programa coherente sobre gran parte de los graves problemas con las que se enfrenta el país (como el desafío catalán ) o el propio partido, asediado por la izquierda, y sin unas claras señas de identidad. No sólo los militantes desconocen cuál es el proyecto de país que tienen los candidatos. Es también el votante socialista el que ignora todo sobre hacia dónde se dirige un partido que corre el riesgo de desaparecer como alternativa de Gobierno.

De los dos candidatos, probablemente sea el madrileño Sánchez, el que tiene una biografía más completa y brillante y un discurso más fresco y articulado. Madina que lleva diez años como diputado y cinco como secretario del grupo parlamentario socialista, no se ha caracterizado, precisamente por grandes intervenciones parlamentarias y, al igual que su mentor, Rodríguez Zapatero, ha pasado desapercibido durante todo este tiempo, esperando su oportunidad que él cree que es ahora.

Por otra parte, en todas sus últimas intervenciones, aparte del choque de modernidad que pretende introducir en el nuevo PSOE, la confusión ha dominado su discurso. Su tesis sobre el futuro de Cataluña y sobre el futuro del socialismo en esa Autonomía, es realmente antológica. “El futuro del socialismo en Cataluña está en la definición de un marco post nacional de reivindicación de pertenencia ciudadana y de convivencia al servicio de un nosotros compartido, que es un nosotros – en mi opinión- mejor”.

Si todo su programa es de tal claridad, hay que reconocer que el futuro del PSOE, como el reinado de Witiza, se presenta “obscuro e incierto “… Sería el regreso del Zapaterismo.