Contraataque contra el juez Castro

El contraataque contra el juez Castro que ha solicitado la apertura de juicio oral del Caso Nóos, en el que ha pedido el procesamiento de la hermana del rey Felipe VI, Cristina de Borbón, ha llegado antes de lo que se esperaba con la presentación del recurso del fiscal con el que se pretende librar a quien tanto daño ha hecho a la Monarquía, de sentarse en el banquillo de los acusados, algo que nunca ha ocurrido en la Historia de España.

Antes de conocer el texto del auto por el que el juez José Castro cerró este miércoles la instrución del caso Nóos en el que ha apreciado que existen “indicios de criminalidad” en la actuación de la hermana del Rey, la infanta Cristina de Borbón, a la que considera “cómplice” de los delitos de su esposo, Iñaki Urdangarin, el fiscal Anticorrupción, Pedro Horrach, ya anunció públicamente, que pensaba recurrir.

Y, en efecto, veinticuatro horas después de hacerse público el auto de 167 folios, y antes de que los propios defensores de la Infanta, que tardarán diez días en presentar sus alegaciones en contra, que tendrán de resolver en la Audiencia Provincial de Palma, el fiscal Horrach ha presentado el correspondiente recurso, en el que el juez instructor Castro no sale muy bien parado, al ser acusado de “falaz” y de responder más a las presiones mediáticas y políticas que a las pruebas de la instrucción.

Ya en su escrito por el que pedía la apertura de juicio oral, Castro se había referido de pasada a las críticas de algunos medios institucionales y periodísticos (y de la propia Zarzuela), sobre lo largo del procedimiento, y en su recurso, Horrach coloca la influencia de los medios en un papel decisivo,  al afirmar sin matizaciones, que el juez ha actuado de una forma “falaz” y taimada , al borde mismo de la prevaricación.

“Cuando el puerto de destino está determinado antes de iniciar la investigación, basados en meras conjeturas, contamina de tal forma la marcha exploratoria que la convierte en un itinerario inamovible”. La tesis de Horrach es que el auto de Castro está lleno de ambigüedad, indefinición y contradicciones, que no demuestra nada, y que en todo caso, el instructor se ha sometido “a contaminación judicial por la influencia de los medios de comunicación”, llegando a “convertir en sospechoso lo cotidiano”, confundiendo además “las funciones de juez y la de las partes acusatorias”.

Por otra parte, como era de esperar, el que el juez Castro haya pedido el procesamiento de la hermana del nuevo  rey Felipe VI, por su “colaboración silenciosa”, en algunos de los delitos cometidos por su esposo, Iñaki Urdangarin, ocupa el interés informativo de los principales medios mundiales, por la reciente e inesperada abdicación del rey Juan Carlos, por la proclamación en un tiempo récord de su hijo, y por la influencia que una decisión judicial del tipo que se comunicó al país el miércoles, algo que conocía la Zarzuela desde hacía semanas, pudiera tener, junto con otros acontecimientos que todavía se desconocen, en esa abdicación y proclamación exprés que se inicio el pasado 2 de junio con el anuncio institucional del Presidente del Gobierno, y el posterior discurso del rey Juan Carlos.

Mientras The New York Times dice que “los monárquicos esperan que Felipe VI, que no ha sido salpicado por los recientes escándalos reales, ayude a restablecer la imagen de la Monarquía”, el periódico alemán Frankfurter Allgemaine Zeitung se sorprende de que la luna de miel política del nuevo rey de España, Felipe VI, no haya durado ni una semana. Y que seis días después de su proclamación, ya se ha visto enfrentado a la primera gran vergüenza.

“Todo había empezado tan bien. Las encuestas empezaban a ser más favorables. Pero ahora, el persistente juez de Palma de Mallorca les ha aguado la fiesta, al menos indirectamente. El trueno de Palma se escuchó también en el Parlamento de Madrid, donde los partidos están debatiendo sobre una ley que otorgar el aforamiento a los reyes Juan Carlos y Sofía, así como a la infanta Leonor”.