Primera prueba de fuego para un nuevo Rey

Sólo seis días después de su proclamación como rey de España, Felipe de Borbón está viviendo su primera prueba de fuego, con la imputación de su hermana mayor Cristina, en sendos delitos de blanqueo de capitales y de colaboración en dos delitos fiscales, y de su cuñado Iñaki Urdangarin que tendrá que sentarse en el banquillo por malversación, prevaricación, falsedad documental, tráfico de influencias, falsificación, estafa, fraude a la Administración y delitos fiscales, con lo cual es muy posible que ingrese en prisión.

Felipe de Borbón, desde la aparición de las primeras noticias de las actuaciones delictivas de su cuñado hace casi cuatro años, es el que, dentro de la Familia Real, tomó la iniciativa para establecer un cortafuegos para que el escándalo que ya había llegado a Palacio no afectase en nada a su futuro como Rey. A pesar de que las relaciones de Felipe con su hermana pequeña han sido siempre de gran entendimiento, y sobre todo, de gran complicidad.

Cristina hizo, en ocasiones, de intermediaria ante su padre cuando se iniciaron las relaciones entre su hermano y la actual reina Letizia, y ahora cree que su hermano ha sido profundamente injusto, tanto con su marido, que se ha negado a reconocer sus acciones delictivas, como con ella misma, al ser el que dentro de la Familia más ha insistido en la necesidad de que renuncie a sus derechos dinásticos, e incluso, que rompa matrimonialmente con quien ha estado a punto de llevarse por delante la Monarquía.

La fría reacción de la Casa Real, de respeto a la decisión de la Justicia, al conocer este miércoles a primera hora de la mañana el extenso auto del juez Castro, contrasta con otras mismas reacciones, algunas de ellas airadas, ante la primera imputación de la Infanta, que supusieron una cierta crítica al uuez instructor José Castro, que en ningún momento, se ha dejado amilanar por ningún tipo de presión.

El auto de 167 folios, prolijo, detallado, construido concienzudamente después de que en el año 2010 en una investigación sobre un sobrecoste de más de 60 millones de euros en la construcción de un parque deportivo, el Parque Arena, aparecieron documentos que relacionaban a Urdangarin, a través de un supuesto instituto sin ánimo de lucro, con contratos con el Gobierno del presidente Jaume Matas, que desembolsó seis millones de euros de dinero público, a cambio prácticamente de nada. Parte de ese dinero púbico fue utilizado por Aizoon, S.L., la sociedad patrimonial del matrimonio Urdangarin- Borbón.

El juez José Castro en su auto de 167 páginas resume tres años de investigación que, según su relato, no deja dudas sobre la intervención de la hermana del Rey en parte de las anormalidades fiscales de la sociedad patrimonial. “Hay sobrados indicios de que doña Cristina de Borbón y Grecia ha intervenido, de una parte, lucrándose en su propio beneficio, y de otra, facilitando los medios para que lo hiciera su marido, mediante la colaboración silenciosa de su 50% del capital social de los fondos ilícitamente ingresados en la entidad mercantil Aizoon”.

Estos fondos provenían de “la Asociación Instituto Nóos”, que a su vez conseguía el dinero “a costa de las arcas públicas de las comunidades Valenciana y de Les Illes Balears a través de las facturaciones que emitió contra la Asociación Instituto Nóos para el vaciado de sus fondos que, además de ilícitos, no podría explícitamente repartir por aparentar ser una entidad sin ánimo de lucro y que la propia Agencia Tributaria reputa falsas, ya que con posterioridad al 20 de marzo de 2006, ese dinero seguía estando en sus arcas”.

Ahora, todo depende de la actuación de Urdangarin y de su comportamiento después de una serie de errores y de una actitud chulesca que han llevado el escándalo, hasta unos extremos de máximo peligro para la Monarquía.