La sorpresa internacional por los resultados del 25 M y el líder de la coleta

Toda la prensa Internacional tiene puestos los ojos, en estos momentos, en los acontecimientos políticos españoles, y en las consecuencias de las elecciones europeas del pasado Domingo que han producido, por ahora, la renuncia del secretario general del primer partido de la oposición, Alfredo Pérez Rubalcaba, y la convocatoria de un Congreso extraordinario para elegir a una nueva dirección del partido, un hecho realmente inédito, en el resto de los países de la Unión Europea.

La renuncia de Rubalcaba, la ruptura del bipartidismo y el fenómeno del nuevo partido “Podemos” que dirige Pablo Iglesias, el joven dirigente político que tiene el mismo nombre que uno de los fundadores del socialismo español y, a quien fuera, ya han bautizado como “el hombre de la coleta”, ha sorprendido en Europa que se pregunta si estamos ante un fenómeno parecido al de la vecina Grecia con el partido de izquierda radical Syriza, o si simplemente, se trata de un voto de protesta aislado que es improbable que se repita en las próximas elecciones generales.

La sorpresa estriba en que un recién creado partido de izquierdas que hace un mes las encuestas le daban un diputado, haya sido la sorpresa electoral. Un partido, además que aboga por una renta mínima, un límite a los salarios y una edad de jubilación más baja, a los sesenta años. La otra sorpresa ha sido, según destaca The Wall Street Journal ese voto de protesta sorprendentemente fuerte contra los dos partidos principales de España, el Partido Popular conservador en el Gobierno, y los socialistas, el primer partido de la oposición. Ambos han gobernado el país durante su reciente recesión y han recurrido a impopulares medidas de austeridad. Juntos han obtenido el 49% de los votos, su peor resultado desde que empezaron a dominar la política del país a principios de los ochenta.

La prensa alemana coincide en destacar que es el Movimiento 15 M, el Movimiento de los indignados, el que ha entrado en el Parlamento europeo con una fuerza que nadie esperaba. Por eso, escribe el periódico italiano Il Messaggero que se equivocan quienes piensan que la irrupción de Pablo Iglesias en la política española es la irrupción de una estrella fugaz destinada a eclipsarse. Para comenzar, el nombre elegido para él por sus padres, de sólida fe socialista, es el del histórico fundador del Partido Socialista Obrero Español, Pablo Iglesias. Y era el único en haber olfateado la sorpresa que habría dado “Podemos”, el partido de los “Indignados”, al cual los sondeos atribuían a lo sumo dos escaños en su debut en el Parlamento Europeo. Al final han sido 5, el 1,8% de votos, la cuarta fuerza política en España, inmediatamente después de Izquierda Unida.

El numero uno de Podemos lo había entendido durante la campana electoral: “La gente me decía: nos ha hecho recuperar el espíritu y la esperanza de 1982, año en el cual un jovencitásimo Felipe González conquistaba el poder en España después de 40 años de dictadura. Dar protagonismo a la participación ciudadana, contra la casta política alimentada por el bipartidismo en España. La sorpresa para todos es el programa de “Podemos” que promete un salario mínimo proporcional al máximo, jubilación a los 60 años, cancelación de la Deuda Pública, prohibición de despido en las empresas en activo, lucha contra la corrupción. Peticiones todas que parecen imposible de cumplir pero que ellos están convencidos de que pueden… de que podemos…

Sorpresa también han producido la demisión de Rubalcaba y la convocatoria de un Congreso extraordinario del PSOE que Financial Times atribuye a que el partido quedó atrapado en una tesitura estratégica tanto por la economía como por Cataluña, los dos asuntos que definen la actual política española. Las encuestas indican que muchos votantes aún culpan al partido de Rubalcaba de la amarga crisis económica, que comenzó cuando los socialistas y su actual dirigente aún gobernaban. Eso complicó al partido aprovecharse del descontento popular ante las medidas de austeridad y reformas laborales del Gobierno de centro derecha de Mariano Rajoy desde 2011.

Según el periódico británico Los socialistas también han perdido mucho respaldo en Cataluña, uno de los bastiones electorales tradicionales del partido. Los analistas sostienen que el mal resultado en la región norteña refleja la decepción por el hecho de que Rubalcaba no apoyase las peticiones de un referéndum sobre la independencia. Tanto en Cataluña como en el resto de España los votantes han abandonado a los socialistas a favor de formaciones más pequeñas y más radicales en sus izquierdismo.