Cañete se ha jugado el puesto de comisario pero…

Agobiado por las críticas, por los comentarios en las redes sociales y por las reacciones que se ha producido en la prensa internacional, y entre los sectores socialdemócratas y grupos feministas del Parlamento europeo, que han empezado a movilizarse en una operación que tendría como fin último, impedir su nombramiento como comisario europeo en substitución del español Joaquín Almunia, Arias Cañete el candidato popular a las elecciones de este domingo, ha dado por fin, el paso y en una comparecencia especial en la Cope, (ha anulado prácticamente todas las intervenciones periodísticas) ha pedido disculpas por sus declaraciones, presentadas en Europa como las manifestaciones de “machos ignorantes”, referidos no solamente al candidato popular, sino al propio presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.

Quién iba a decirle a Rajoy después de retrasar tanto la designación de Arias Cañete como candidato, tras su compromiso con la canciller Merkel, de que un español ocuparía una comisaría en la nueva Comisión y que esa comisaría sería para Cañete, que un error en la campaña electoral, cometido por el candidato iba a causar tales daños colaterales, hasta el punto de que la candidatura pueda correr peligro de ser rechazada, ante la presión de los europarlamentarios socialdemócratas, verdes y ecologistas, como lo fue, en la anterior legislatura, la candidatura del italiano Rocco Buttiglione, como comisario de Justicia y Libertades por unas declaraciones de mucho mas gravedad que las de Cañete, en las que sostenía que la homosexualidad era pecado, y que las mujeres deben tener hijos, y contar con un hombre que las cuidara.

A la vista de la tormenta, que se ha unido a las protestas de numerosos colectivos de mujeres europeas por la nueva Ley del Aborto del Gobierno español, Cañete que se había negado a rectificar a pesar de todas las peticiones de su partido, se ha limitado este miércoles a pedir disculpas “Si he ofendido a alguien, por supuesto que pido disculpas. No soy machista, lo que está claro es que estuve desafortunado en la forma de expresarme y que algunos están trasladando una imagen equivocada de mí. Siempre he valorado igual las personas, mujeres u hombres”.

Una aclaración demasiado tardía, teniendo en cuenta que ha tardado seis días en producirse, cuando ya el PSOE se había agarrado a sus declaraciones sobre la superioridad intelectual como un clavo ardiendo, hasta el punto de darle vuelta a la campaña, generando todo un movimiento de solidaridad con la candidata socialista, que de entrada, según el criterio de Cañete, tenía perdido el “cara a cara” televisivo y que al final ganó, porque él no quiso entrar a matar contra una mujer indefensa, porque hubiera sido acusado de machista.

A partir de ahí la campaña se le ha complicado al PP que, salvo las críticas a la herencia recibida y la venta de la recuperación económica, no ha sabido encontrar un hilo argumental para recuperar la ilusión de su electorado, aunque una sobreactuación sobre el “error” Cañete, según algunos expertos, pueda desencadenar un efecto de solidaridad con el candidato popular de sus compañeros de filas, que está atravesando sus peores momentos, y que sigue sin entender que es lo que realmente ha pasado. El, que era el mejor, el candidato con más brillante currículo, el más preparado, el que es capaz de hablar de los problemas europeos en cinco idiomas, el experto en política agrícola y pesquera, el que, después de todo un periodo de misterios, dudas y vacilaciones, era designado por Rajoy, después de hablarlo con la canciller alemana, como futuro candidato a comisario, para substituir al socialista Almunia, el más ilusionado en ocupar el puesto, aunque desconfiaba de la campaña electoral que le habían preparado.

A estas alturas de la película, Cañete se siente decepcionado, desconcertado y desanimado. Decepcionado con quienes le han dado tantos consejos y tantas instrucciones, que no ha sido él mismo el que ha aparecido ante los electores. Desconcertado porque no entiende que su declaración en el programa “Espejo Público” haya producido un tsunami de tales consecuencias y, por último, desanimado porque es consciente de que él mismo, se ha dado un tiro en el pie, cuando ha querido decir lo que pensaba, sin pensar bien lo que decía.