Un Día del Trabajo, sin trabajo y sin perspectivas…

Como viene siendo tradicional miles de trabajadores de toda España han salido a la calle el día 1 de Mayo, el llamado Día del Trabajo, para reivindicar, lo que ahora no hay en el país: trabajo. Ni hay trabajo, ni el que hay, es un trabajo de calidad, digno, sino un trabajo de precariedad, fruto de una reforma laboral que acaba de cumplir dos años y que ha producido un aumento de desempleados, una mayor desesperación y un crecimiento  de los hogares con todos sus miembros en paro y, una bajada de salarios por encima del  12 por ciento.

Tras esa reforma laboral, en España hay 265.400 parados más, y la tasa de paro se ha elevado del 24,19% al 25,93%. Simultáneamente, el número de parados que lleva más de dos años sin empleo casi se ha duplicado. En este primer trimestre del año la población activa, la que tiene empleo o lo busca, se ha reducido de 23,4 a 22,8 millones de personas es decir que hay 483.600 personas que han dejado de buscar trabajo porque creen que es imposible encontrarlo y por ello no figuran como parados en la EPA. Son 66.600 más que cuando se lanzó la reforma laboral. El mercado laboral ha perdido 552.900 asalariados con contrato indefinido en estos dos años, de 11,2 a 10,7 millones en total, es decir que tras la reforma hay 760.100 indefinidos a jornada completa menos, mientras que el número de indefinidos a jornada parcial ha aumentado en 207.200.

Pero quizás lo más dramático del actual mercado laboral es lo que se ha denunciado en las distintas concentraciones que se han celebrado en más de 70 ciudades españolas: actualmente, más del 90% de los contratos que se firman son temporales, y de estos la mitad duran menos de un mes tras finalizar la obra y servicio o las circunstancias de la producción. Un fin supuesto, ya que al día siguiente el puesto que ocupaba el despedido vuelve a ser ocupado por otro trabajador, el mismo que será despedido un mes después, para seguir con esta espiral injusta hasta el infinito.

Por otra parte, este Primero de Mayo parece haber quedado claro que gran parte de todos esos mensajes oficiales de que, terminada la recesión, ha comenzado un periodo de crecimiento que va a solucionar todos los problemas creados por siete años de sacrificios, recortes y decadencia, no responde en absoluto en la realidad. Es más, se ha instalado en la sociedad el mensaje de que,  aunque haya crecimiento, que puede ser débil, que lo será, no habrá creación de empleo en la proporción que necesita el país, después de que, de todos los ajustes y reformas, solamente el pasado año la economía española destruyo 79.600 puestos de trabajo y que este año en el primer trimestre se ha producido una destrucción de dos mil empleos diarios,184,600 en total. Con lo que  no deja de ser una frivolidad , y casi un insulto que el señor Presidente del Gobierno,  preguntado por el tema en el Congreso de los Diputados y para salir del paso, diga que  está “muy contento con las cifras del paro”, creyéndose que, en efecto, en estos dos años que quedan para terminar la legislatura se crearan 600.000 nuevos empleos, todo un ejercicio de malabarismo contable, con el que se pretende cerrar la legislatura, según ha anunciado el ministro de Guindos, con 100.000 parados menos que cuando se inició tras el triunfo popular en noviembre de 2011. Cifra que, tras tantos recortes, no es para echar cohetes, teniendo en cuenta que nos movemos en una horquilla superior a los cinco millones de parados.

Este año, la fesrividad del primero de Mayo, ha coincidido , además,  con  un desgaste  notable de imagen de los sindicatos que han sido incapaces de explicar a la opinión pública toda una serie de denuncias sobre el manejo de fondos para la formación, especialmente en Andalucía, y han preferido refugiarse en el silencio , o en acusaciones sobre campañas organizadas por la derecha , cuando lo que espera la ciudadanía es un ejercicio de autocrítica y de asunción de responsabilidades políticas por parte quienes se han aprovechado de la situación….