Lo que no quieren oír ni Montoro ni Rajoy

El pasado domingo, el Gobierno filtraba a los medios informativos que entre las previsiones que se enviarían esta semana a Bruselas, dentro del Plan de Estabilidad 2014-2015, estaba la creación de 650.000 puestos de trabajo, resultado de la recuperación y del crecimiento del PIB en un porcentaje del 1,5 por ciento. El pasado lunes el candidato popular a las elecciones europeas Miguel Arias Cañete, acompañado de la ministra de Trabajo Fátima Báñez, hacía en Barcelona, el gran canto de la recuperación económica, el gran canto a la valentía de la ministra que había afrontado la reforma laboral y daba prácticamente por terminada la destrucción de empleo, después de quedar cerrada la etapa más negra de la economía española en muchos años. Lo que ni Cañete, ni Montoro, ni por supuesto, Rajoy quieren oír, es que con el desempleo no se termina tan fácilmente, ni la recuperación es tan potente como venden.

Este martes los datos hechos públicos por el Instituto Nacional de Estadística, de acuerdo con la EPA (Encuesta de Población Activa) presentan un balance nada halagüeño de esa reforma laboral tan alabada por el Gobierno y por el candidato Cañete y que, en general, ha producido un aumento de parados, un aumento de los hogares con todos sus miembros en paro y, una bajada de salarios por encima del diez por ciento. Tras esa reforma laboral, en España hay 265.400 parados más, y la tasa de paro se ha elevado del 24,19% al 25,93%. Simultáneamente, el número de parados que lleva más de dos años sin empleo casi se ha duplicado. En este primer trimestre del año la población activa, la que tiene empleo o lo busca, se ha reducido de 23,4 a 22,8 millones de personas es decir que hay 483.600 personas que han dejado de buscar trabajo porque creen que es imposible encontrarlo y por ello no figuran como parados en la EPA. Son 66.600 más que cuando se lanzó la reforma laboral.

El mercado laboral ha perdido 552.900 asalariados con contrato indefinido en estos dos años, de 11,2 a 10,7 millones en total, es decir que tras la reforma hay 760.100 indefinidos a jornada completa menos, mientras que el número de indefinidos a jornada parcial ha aumentado en 207.200. El mercado laboral ha perdido 814.500 puestos de trabajo en dos años, lo que ha reducido el número de ocupados de 17,7 a 16,9 millones. Otro dato que preocupa de la Encuesta de Población Activa es que los hogares con todos sus miembros en paro subieron en el primer trimestre del año en 53.100, hasta situarse en 1.978.900, al tiempo que los hogares con todos sus integrantes ocupados se redujeron en 27.900 durante el primer trimestre de este año.

Todas estas cifras han servido para que los sindicatos, y la totalidad de los partidos políticos pongan en duda la tan cacareada recuperación, una recuperación que, por ahora, es incapaz de crear empleo, ese empleo tan prometido y que el Gobierno pretende que sea la gran baza electoral de cara a las elecciones generarles del año que viene, teniendo en cuenta de que, en esa fecha, no se va a notar esa bajada de impuestos que Montoro tiene entre manos.

Precisamente en un estudio sobre la situación de la Eurozona, y de los países periféricos, el periódico británico Financial Times se pregunta cómo se puede determinar si una economía se está recuperando o no, y se responde que la clave está en el índice de desempleo, como porcentaje de la población en edad de trabajar. Las largas depresiones, según su tesis, tienden a empujar a los trabajadores fuera de la plantilla laboral para siempre. Esta medida tendría en cuenta este efecto. Según las estadísticas de 2013 de la OCDE, la proporción era del 61.4% para Grecia en 2007 y del 51.3% a finales de 2012, y probablemente más bajo hoy. Para España las cifras son 66.6% y 56.2%.

“¿Cuánto tardarán Grecia o España en alcanzar los niveles pre-crisis de desempleo? ” La respuesta no le va a gustar nada ni a Montoro ni a de Guindos, ni por supuesto, a Rajoy: “Diez años sería algo optimista. Puede que lleve una generación. Sólo entonces podremos hablar de manera creíble de una recuperación económica.

2 comentarios
  1. Agromenawer says:

    Ya lo dijo claramente -y barrunto que con cierto temblor de pantorrillas- el apocado Acebes: la responsabilidad sobre lo que hacían o deshacían los tesoreros no era suya, sino del que mandaba. En un país normal Rajoy ya habría dimitido, ya habría declarado ante el juez en condición de imputado por su implicación en la financiación ilegal del PP (de la que por si quedaba alguna duda, se encargó de despejarla su celebre “Se fuerte Luis, hacemos lo que podemos”) y estaría inhabilitado de por vida para volver a ejercer un cargo público. En un país normal.

  2. librejav says:

    Interesante sera ver que pasa con Alvarez Cascos. Cascos ya no es “uno de los nuestros”….. y eso suele significar “permiso para aterrizar el marron en su espalda” como dirian los controladores aéreos.

    Se pone interesante. Espero que Ruz resuelva muchas cosas de aqui a marzo

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