Economía: ni tan bien como dice el PP, ni tan mal como clama el PSOE…

De acuerdo con el optimismo manifestado el martes en el Senado por el Presidente del Gobierno que, frente al pesimismo de la oposición exhibió toda una serie de datos positivos de nuestra economía, desde la bajada de la prima de riesgo, hasta el aumento de las exportaciones y el turismo, pasando por una disminución del paro, el ministro de Economía y Competencia se ha sumado al optimismo presidencial y ha anunciado este miércoles que el crecimiento económico durante este año y el próximo será de un punto y medio, una cifra significativa si se compara con la caída de la producción del 1,2% el año pasado.

Con estas dos intervenciones, parece que se ha iniciado la campaña electoral de las europeas en las que el Gobierno parece que va a insistir en los buenos datos económicos, y al balance negativo de la etapa de gobierno socialista, frente a la postura que parece que ha adoptado el PSOE de negar esos buenos datos y no construir sus mensajes sobre los recortes, los sacrificios, la mala distribución de la riqueza, el aumento de los impuestos que ha supuesto la violación del programa electoral popular, la bajada espectacular de los salarios o determinados aspectos de la política gubernamental que están afectando negativamente sobre las libertades públicas.

En términos generales, la verdad es que el rating crediticio de España ha mejorado. Los inversores internacionales están volviendo para realizar apuestas en las bolsas, la deuda y el mercado inmobiliario y dos años después, los costes de financiación de España han pasado de estar al borde del abismo a alcanzar mínimos históricos, gracias a la gran demanda de deuda española de los inversores. La cuestión clave es si estos flujos están siendo impulsados por inversores a largo plazo o si son el resultado de caprichosos flujos de dinero caliente que podrían volver a malograr en seguida si las perspectivas empeoran. España no está fuera de peligro, sino que su economía todavía se enfrenta a problemas muy graves como son el elevado nivel de paro, el excesivo endeudamiento público que en estos momentos está a punto de alcanzar el 100 % del PIB y una cifra cercana al billón de euros y una amenaza de deflación que tarde o temprano tendrá que ser abordada por el Banco Central Europeo.

Sin embargo, a corto y medio plazo las perspectivas son buenas según acaba de vaticinar la agencia de calificación Moody´s que cree que aunque las exportaciones siguen siendo el mayor motor del crecimiento, también la demanda interna contribuirá positivamente al crecimiento a partir de este año La agencia reconoce que el Gobierno conservador del presidente Rajoy ha luchado por la estabilidad de las finanzas públicas subiendo impuestos, congelando los salarios públicos y reduciendo los gastos a pesar de airadas protestas callejeras. Sostiene que sus dolorosas reformas están rindiendo resultados después de que la economía emergiese cautelosamente a mediados de 2013 de su segunda recesión en cinco años, tras el colapso de un boom de la construcciónn en 2008. Aun así, el crecimiento sigue siendo lento y la tasa de paro elevada: 26%.

Hace dos meses esa misma agencia de calificación subió la calificación crediticia española, lo que indica que el país es solvente, pero vulnerable a las conmociones económicas. Las finanzas públicas españolas están “en una tendencia gradual de mejora”, pero “son aún comparativamente débiles y estarán con grandes déficit presupuestarios y una creciente carga de deuda pública hasta mediada la década”. El gran problema es que el “elevado déficit público y la consiguiente tendencia alcista de deuda pública sigue siendo la mayor debilidad crediticia española” y los datos que acaba de hacer públicos la Agencia Eurostat, lo confirma.

Gran parte del crecimiento español se debe a las exportaciones, hasta el punto que se han convertido en el motor de la economía. La venta al extranjero aumentó su participación en el PIB de un 27 % en 2008 hasta un 32 % en 2012, a costa de una mejora de la competitividad. Si bien hay que reconocer, como dice la OCDE, que no existe otro país en Europa en el que haya tantas personas empleadas a base de contratos de trabajo temporales. Hasta ahora, la economía ha reaccionado a la flexibilización del mercado laboral con un aumento de los contratos de trabajo temporales, por lo tanto, se puede suponer que lo mismo pasará en el caso de los puestos de trabajo creados gracias al boom de las exportaciones.