Comienzan las críticas a Rajoy por su resistencia a nuevas reformas

Rajoy que vive desde hace meses en una especie de nube por todo un alud de elogios sobre la mejora de la economía española, por el final de la recesión económica y por las buenas previsiones que transmiten  bancos, organismos internacionales, servicios de estudios y fondos de inversión, y que ha venido a confirmar ahora el Banco de España, con un anuncio de crecimiento de un 1,2 por ciento del PIB para este año, por encima de lo que ha calculado el Gobierno y de un 1,7 % para 2015, un año electoral, corre el peligro de que ese alud de buenas noticias se frene de pronto por prestar más atención al mensaje de la recuperación que al otro más desagradable, de que tiene que proseguir con las reformas, como le viene insistiendo Bruselas, el Fondo Monetario y la OCDE.

Igual que las alegrías en casa del pobre duran poco, ya están apareciendo las primeras reacciones a la “inactividad presidencial”, una fase en la que muchos piensan que ha entrado, para seguir subido al caballo de la recuperación, como gran argumento para vender en la larga campaña electoral que comienza el próximo mes de mayo con los comicios para el Parlamento europeo, sigue el año que viene con las difíciles elecciones autonómicas y municipales, y termina en noviembre de 2015, con unas elecciones generales que se pretenden ganar con una bajada general de impuestos.

Sobre ese tema, la decisión del ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, de rechazar las propuestas sobre una reforma tributaria, presentadas por esa Comisión que presidía el profesor Lagares, con la que se seguía recaudando lo mismo, ha producido una cierta inquietud en Bruselas no sólo porque la Comisión ponía el acento en el aumento del IVA, según el criterio de Bruselas y se garantizaba la recaudación para no aumentar aún más el déficit, sino porque es una señal más de que se está pensando en los votos y no en las reformas pendientes, unas reformas que garantizarían, según dicen los expertos comunitarios que es verdad que son insaciables, un mayor crecimiento y un menor paro, y que sí o sí se tienen que abordar, aunque el Presidente español las dilatará lo más posible.

Por otra parte, como se esperaba y repetía machaconamente, el tristemente desaparecido David Taguas, no se están cumpliendo las cifras de déficit, ya que contando lo que estamos pagando por el rescate bancario este año pasado, según los últimos datos del Banco de España, estaremos en el 7,1 % del PIB; puede mejorar este año, pero ya se teme otra desviación importante, para el año que viene, prevista en un ilusorio 4,2 %, y que puede llegar hasta un 5,5%, según cálculos del nada sospechoso Banco de España, en un año electoral en el que se corre el riesgo de tirar la casa por la ventana para intentar ganar unas elecciones que se presentan complicadas para quienes han incumplido gran parte de las promesas electorales,

Probablemente el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy se habrá sorprendido de que en medio de sus grandes éxitos económicos, la Agencia Bloomberg, le advierte de que se le está agotando el tiempo para cumplir su promesa de completar la reforma de la economía española. Con unas elecciones previstas en noviembre de 2015, el Gobierno está dando muestras de vacilar en su determinación de hacer frente a la segunda tasa de paro más alta de la Unión Europea y de reformar el sistema fiscal, después de haber aprobado medidas impopulares que incluyen una ley de reforma laboral y recortes en los salarios del sector público. El Gobierno este mes rechazó las propuestas de modificar los impuestos presentadas por un grupo de expertos nombrado por el propio ministro de Hacienda, Cristóbal.

Animado por una caída de los costes de financiación de España hasta niveles previos a la crisis, Montoro rechazó la semana pasada aumentar el IVA y mantuvo su promesa de bajar el impuesto sobre la renta. “No tocar el impuesto sobre el consumo en España no ayudará a alcanzar un crecimiento sostenible”, dijo Víctor Echevarría, economista de BNP Paribas en Londres. “Actualmente el consumo está demasiado poco gravado mientras que los altos impuestos sobre el trabajo desalientan la creación de empleo y socavan la competitividad de las empresas”.

La ministra de Trabajo Fátima Báñez, insiste la Agencia Bloomberg, ha descartado una segunda reforma laboral a pesar de que la directora del FMI, Christine Lagarde, dijera este mes que España necesita más cambios en su legislación laboral para ayudar a empresas y trabajadores a ponerse de acuerdo sobre unos salarios “adecuados”. La OCDE dijo el mes pasado que la marcha atrás en la ayuda del gobierno que ha fomentado la contratación por las pequeñas empresas amenaza la creación de empleo.

“El Gobierno debería haber ido más lejos en la reforma laboral o de las pensiones cuando estaba en situación de poder hacerlo”, dijo Juan José Toribio, profesor del IESE en Madrid y antiguo responsable de política financiera en el Ministerio de Economía. “Ahora va a ser muy difícil, ya que se acercan las elecciones y nadie prevé que ningún partido vuelva a tener una mayoría tan fuerte”.