En Cataluña, puede pasar cualquier cosa

Mientras el Gobierno de la Generalitat ha comenzado a dar los primeros pasos para la elaboración del censo electoral para la consulta del 9 de noviembre, con viajes de responsables políticos a Ginebra, como centro consultivo del tipo de referéndums que se celebran periódicamente en Suiza, y con un plan concreto para controlar a los catalanes residentes en el extranjero, pero sin confesar abiertamente, que tenga relación con la consulta soberanista, por miedo a que sea recurrida ante el Tribunal Constitucional, aumenta las tensiones internas no sólo dentro de Convergencia i Unió, y entre CiU y Esquerra Republicana de Cataluña, la coalición gobernante, sino entre la propia Asamblea Nacional de Cataluña ( ANC), la poderosa organización que hasta ahora ha venido convocando todas las movilizaciones en pro de la independencia de Cataluña y el Gobierno de Artur Mas.

La ANC, una Asociación de apenas dos años de vida, que cuenta con subvención de la Generalitat, que tiene 25.000 asociados y más de 17.000 colaboradores, y que según muchos observadores es, junto con su presidenta Carmen Forcadell, lo que está marcando la hoja de ruta hacia la escisión de Cataluña de España, ha ido radicalizando, progresivamente, sus posiciones después de sus éxitos en las convocatorias del 11 de septiembre de 2012 y la del año pasado, con esa cadena humana de “inspiración báltica” que se extendió desde El Pertus a Vinaròs y en la que participaron cuentos de miles de catalanes.

Es tal la influencia de la Asamblea sobre Mas y sobre su Gobierno, que el comentario de los medios mejor informados en Cataluña es que el gran problema para el Presidente de la Generalitat, no sólo es Oriol Junqueras y Esquerra, sino Carmen Forcadell y la ANC. Así se explica que este jueves la Generalitat, desbordada por la presión de la Asamblea, y por la elaboración de una nueva hoja de ruta, que fija la independencia efectiva de Cataluña, el día de Sant Jordi de 2015, haya advertido públicamente que es la Institución que gobierna Cataluña quien lidera el proceso de independencia.

Las últimas declaraciones de la ANC, insinuando que a la hora de la independencia hay que controlar muy bien las grandes infraestructuras, las fronteras, los aeropuertos, los puertos, los sistemas de comunicaciones, la seguridad… etc., han dado lugar a todo tipo de interpretaciones que, además, se han visto agravadas cuando esta misma semana han asegurado que tienen que producirse grandes movilizaciones en las calles hasta que se consigan los objetivos soberanistas. De ahí, a querer convertir la plaza de Cataluña en una nueva Plaza de la independencia en Kiev (Ucrania), sólo hay un paso, un paso peligroso. Sobre todo, si el responsable de la política exterior española se sigue empeñando en establecer todo tipo de paralelismos entre el referéndum de Crimea y el de Cataluña.

Su comparación ha producido tales tensiones – incluso dentro del propio partido Popular que parece ignorar que durante todas estas semanas todas las declaraciones de Rajoy en Europa, y en todos los organismos europeos, sobre Crimea las ha venido haciendo en clave catalana- que ya ha comenzado a matizar. Matizar que Crimea ha sido territorio ruso hasta 1.954, y que en Sebastopol hay una base rusa que, en principio, estaba autorizada hasta 2.042, mientras Cataluña forma parte de España desde hace cinco siglos y nunca ha sido un estado independiente.

En estos momentos, y a la espera del debate del 9 de abril en el Parlamento, donde se debatirá el intento del Gobierno de la Generalitat de dar validez a su propuesta soberanista, todo indica que, ante la falta de diálogo entre Gobierno central y Gobierno autonómico, las posiciones se siguen tensando, hasta el punto que puede producirse cualquier percance que marque todo el proceso. Y, que lo marque, cuando se están produciendo leves síntomas de recuperación económica y cuando, desde el punto de vista económico, no está asumido que se pueda producir esa escisión del territorio nacional.

Ha sido el catedrático Luis Garicano el que, en un debate en la London School of Economics, organizado por la Spanish Society, el que ha dado la señal de alerta, recordando que el país tiene el riesgo de sufrir un accidente ante los mercados, “que puede llegar con el asunto catalán. Ahora mismo, entre Madrid y Cataluña hay dos trenes que avanzan en dirección opuesta y, el choque, parece inevitable”.

6 comentarios
  1. Costadamorte says:

    Lo que decía la hija de Fabra en el Congreso respecto a los parados!…
    – Que se j…

  2. Ferdinández says:

    Triste es de robar pero más triste es de que te juzguen… ¿o cómo era?

  3. LoLo69 says:

    Es increíble. Esta gente está en otro mundo, está claro. Si no hubieran delinquido no les pasaría esto. Pero en vez de luchar por la verdad y desenmascarar a sus compañeros corruptos, le echan la culpa de todo al TS de Valencia. ¡Inaudito! Pero resulta, queridos, que la ciudadanía ya no es tan borreguil como antes, hay una crisis tremenda, y ya no deja que le insulten la inteligencia. La culpa es vuestra, no de los jueces. Acabáramos.

  4. Camborio says:

    Es increíble que estos corruptos no tengan suficiente con entregar ordenadores sin disco duro a un juez, sino que además quieran marcar el tiempo de la justicia a su conveniencia. Cuando les ha interesado para demorar los juicios, han dimitido como parlamentarios.
    Afortunadamente, a muchos sólo les queda 4 meses de vida política, a los otros diez.

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