El peligro de comparar Crimea con Escocia y Cataluña

Este domingo, después de que el Parlamento de Crimea haya declarado hace unos días la independencia del territorio perteneciente a Ucrania, bajo el signo de las armas y en un clima de esperanza y miedo, se celebra un referéndum de incorporación a Rusia, que supone una violación a los más elementales derechos de todos los ciudadanos, entre otras cosas, porque se celebra en unas condiciones de presión militar y política fuera de lo normal, porque tiene lugar sin que se hayan respetados los derechos de otras minorías, como los tártaros, y porque sobre todo, se celebra en contra del espíritu de la Constitución de Ucrania que, como la española, establece que para la escisión de cualquier territorio tienen que opinar todos los habitantes de la República y no sólo los de una autonomía, provincia o región.

Hasta ahora, por lo menos en el discurso, la reacción europea y norteamericana al referéndum del 16 de marzo, incluso con una doble pregunta como el referéndum de Cataluña, le ha venido bien al Presidente del Gobierno que no está dispuesto a mover ficha hasta después de las elecciones de mayo, y que se ha posicionado ante el contencioso crimeo, apoyando la unidad territorial de Ucrania, y así se le hizo saber al ministro de Asuntos exteriores ruso Lavrov, durante su reciente visita a Madrid . Defensa de la unidad territorial de Ucrania, rechazo del referéndum, y nada de sanciones económicas y políticas de la Unión Europea.

En cierto modo, en el subconsciente, cuando Rajoy habla sobre Ucrania y Crimea, está pensando en España y Cataluña .Crimea, Autonomía de Ucrania, se quiere separar del país, igual que Cataluña se quiere escindir de España, aunque el destino de Crimea sea incorporarse a la Federación rusa y, el de Cataluña, sea una incorporación a la Europa comunitaria, en la que se pretende pedir la entrada, sin garantías de que ese proceso de integración se pueda realizar, ya que hay derecho de veto por parte de los países de la Unión Europea y no parece posible que ni España ni Francia, e incluso, Bélgica o Italia dejen de ejercer ese derecho de veto.

Por otra parte, la Constitución española, igual que la de Ucrania, impide el Referéndum, mientras en él, no participe la totalidad del pueblo español, dónde reside la soberanía nacional, ese Referéndum en Crimea es ilegal, porque va en contra de la Constitución de Ucrania que establece, que en cualquier proceso de escisión o independencia, tiene que ser consultada toda la población, Para Rajoy ha sido muy importante que la Unión Europea haya calificado el referéndum convocado por Crimea como “contrario a la Constitución de Ucrania y por lo tanto ” ilegal”, como importante ha sido que el Presidente norteamericano Barack Obama haya declarado que el referéndum de este domingo “va en contra de la legalidad internacional”.

Pero si aquí, de una u otra forma, se ha establecido algún paralelismo, ese mismo paralelismo también se ha hecho en Rusia donde su prensa está transmitiendo el mensaje de que el referéndum de Crimea es similar al que se prepara en septiembre en Escocia, y en noviembre en Cataluña, hasta el punto que el embajador de España en Moscú,  José Ignacio de Carbajal, ha tenido que salir al quite para precisar que en España no existe ninguna situación revolucionaria o prerrevolucionaria, comparable a los acontecimientos que se están sucediendo en Ucrania, que en nuestro país nadie ha cuestionada la Constitución de 1978 que fue firmada por la inmensa mayoría de los españoles, incluidos los catalanes.

En España -sostiene el embajador Carvajal- el catalán constituye una de las lenguas co-oficiales de Cataluña, donde es, además, la lengua vehicular de la enseñanza, a pesar de que el castellano es lengua de uso común de la mayoría de los habitantes de esta Comunidad Autónoma, Cataluña, integrada como Principado en el Reino de Aragón, ha formado parte de España desde hace más de cinco siglos, y por último, hay que añadir que la grave crisis que ha afectado a Cataluña como al resto de España, está siendo superada gracias a la ayuda y las aportaciones del Gobierno Central.

El referéndum de este domingo es una pura farsa, montado en unas semanas, con Crimea tomada por el Ejército ruso y sin ninguna garantía de limpieza, y el inicio de una nueva etapa de relaciones entre esa nueva Rusia de Putin y una Europa que no hará nada con esa incorporación a la Federación Rusa ni Europa, ni Estados Unidos, por muchas condenas de Barack Obama y por muchas llamadas a rebajar la tensión en una vuelta a la Guerra Fría.