La economía va un poco mejor, Rajoy no

Este martes y miércoles el Parlamento debate sobre el estado de la nación, en lo que es el segundo de este tipo que celebra el Presidente del Gobierno, en el ecuador de la legislatura, y el que puede ser el último del líder de la oposición Alfredo Pérez Rubalcaba, si el dirigente socialista decide no presentarse a las primarias o, por el contrario, no resulta elegido frente a otro candidato.

Al debate, al repetido debate, llegan Rajoy y Rubalcaba con las encuestas en contra, con las más bajas valoraciones que nunca hayan tenido tanto el que está en el poder como el que ocupa el liderazgo de la oposición, y con el convencimiento de que el que gane el debate, puede sentirse reforzado de cara a las elecciones europeas de dentro de tres meses, unas elecciones que abren un largo ciclo que continúan en mayo del año que viene con las elecciones autonómicas y municipales, y que se cierran en 2015 con las generales en el mes de noviembre.

Rajoy que lleva ya varios días preparando su intervención, llega este martes al Parlamento con buenas y malas noticias. Con el anuncio de la Agencia Moody´s que saca al Reino de España de la calificación de “bono basura” y sube su rating porque, ha explicado, “la economía española por una parte se reequilibra hacia un modelo de crecimiento más estable, y por otra mejora su acometividad, así como al avance en la ejecución de amplias reformas, particularmente en el mercado laboral y en el sistema de pensiones”, pero también con datos de que la creación de empleo no va a ser tan rápida como proclaman los Ministerios económicos, por cómo se va a producir el crecimiento del PIB, y porque en cierto modo, la calma que reina en la zona euro es engañosa ya que la crisis de Deuda no ha terminado en absoluto y pueden volver los problemas.

Eso sí, con menos presión personal por el escándalo Bárcenas, pero con un partido más preocupado que hace un año, por la situación interna en la que se encuentra y por la falta de iniciativa; por el desafío soberanista sobre el que, todavía, no se ha explicado cuál es el plan de actuación, y por el deterioro político que reflejan las encuestas y que se pretende reconducir con una bajada de impuestos de cara a las generales de 2015 y cuyas líneas generales puede adelantar el señor Rajoy a lo largo de los dos días de debate.

El discurso de Rajoy estará centrado en la economía, en las reformas que se han realizado hasta ahora y en lo que se hará en los dos años que quedan de legislatura bajo el prisma de que hemos dejado atrás la recesión y de que, como se ha encargado de recordar este lunes el ministro de Economía y Competencia Luis de Guindos en las reuniones del G-20, celebradas en Sidney, “España ha dejado de ser un problema” y que en los próximos cinco años creceremos dos puntos, promesa difícil de cumplir.

Puestos a resumir habría que decir “la economía va un poco mejor (pero sin tirar cohetes), pero Rajoy no”.

Por su parte Rubalcaba, pacificada de momento, la batalla por la sucesión, no llega tampoco al debate en las mejores condiciones, aunque alguna encuesta sitúa a su partido con posibilidades de colocarse delante del PP en las elecciones europeas de mayo, algo que le serviría para relanzar su candidatura en las primarias. Con toda seguridad su discurso será duro en lo económico por los recortes que han afectado a los más desfavorecidos, a los sectores más débiles de la sociedad, y a un gran número de trabajadores que han visto como han disminuido sus derechos, han recortados sus libertades, y empeorados sus condiciones laborales y salariales, en un panorama general en el que hay un millón más de desempleados que al inicio de la actual legislatura.

Al final de dos días de debates en los que el Presidente del Gobierno huirá del tema del aborto, aunque será el tema estrella de Rubalcaba, y será como siempre, lo más impreciso posible sobre el camino que piensa emprender para enfrentarse con el referéndum de independencia catalán el 9 de noviembre, habrá que valorar a qué tipo de acuerdos y de consensos puede llegar con el resto de los partidos que, en algunos temas, serán especialmente Izquierda Unida y probablemente Unión Progreso y Democracia, más duros que el propio Rubalcaba.