Parodia de una entrega de armas

De acuerdo con lo adelantado este jueves por este cronista, la organización terrorista ETA ha pretendido dar un paso, en lo que se refiere a su lucha armada, entregando parte de un arsenal a miembros de la llamada Comisión Verificadora, mediadora del proceso de paz en Euskadi, en una ceremonia grabada en un vídeo que ha sido reproducido por la BBC de Londres y presentado en una rueda de prensa en Bilbao.

Ha sido el Presidente de esa Comisión, Ram Manikkalingam, profesor visitante de la Universidad de Ámsterdam y mediador de conflictos en Sri Lanka, Irak e Irlanda del Norte, el que se ha encargado de leer el comunicado de la banda y el que ha anunciado que a principios del mes de enero fue testigo de que ETA había sellado y puesto fuera de uso una cantidad determinada de armas y explosivos, entre los que se encuentran pistolas, revólveres, granadas de carga hueca, temporizadores, marchas detonante, explosivos tipo pentrita y cloratrita y sensores electrónicos y de movimiento de mercurio.

Manikkalingam ha leído, primero en castellano y luego en inglés, el comunicado con las reflexiones de los etarras y de los comisionados, en un acto en el hotel Carlton de Bilbao. “Hace un año la Comisión Internacional de Investigación constató los avances significativos en el País Vasco y manifestó su intención de que se intensificaran los esfuerzos”, ha señalado el portavoz, que ha recordado que en 2013 la banda le manifestó su intención de dar paso al fin del terrorismo.

Los etarras no han solicitado como se esperaba a España y Francia la impunidad para los etarras que participaran en el sellado de nuevos depósitos de armas y explosivos; garantías para que los ‘verificadores’ puedan llevar a cabo la labor encomendada y la designación de un tercer país ‘neutral’ como escenario de la entrega de las armas. Es más, los miembros de la Comisión han querido reunirse con el Gobierno, han pedido una entrevista con el presidente del Gobierno, pero se irán de España sin poder reunirse con ninguna autoridad.

La comisión internacional supervisora de mediación con ETA , anunció en octubre de 2011, el cese definitivo de la actividad armada, y esa misma Comisión es la que se ha trasladado al País Vasco para anunciar una pequeña inutilización de armamento como una supuesta muestra de buena voluntad del final de la lucha armada y de disolución, algo que es lo que viene exigiendo tanto el Gobierno, como la mayoría de los partidos de la oposición.

El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, antes de que se realizase la rueda de prensa y antes incluso de conocer el comunicado de la banda, ha rechazado de plano lo que ha llamado “teatralización” que quiere hacer ETA, con el apoyo de sus “verificadores”, para proceder a una entrega de armas que no significa nada. El ministro ha sido muy claro al subrayar que en España no nos hacen falta los verificadores, y que nos basta con la Guardia Civil y la Policía para verificar lo que se quiera. Más prudente se han manifestado otros partidos de la oposición aunque la mayoría lo que pide es la disolución definitiva de la banda, cuanto antes y, sin más preámbulos.

En cuanto al acto propagandístico de este viernes con esa “teatralizacion” según la definición gubernamental, hay una cierta unanimidad en quitarle importancia. “Las expectativas creadas por el comité de verificación no se han cumplido en absoluto; y ETA debería saber que no puede hacer una especie de entregas por fascículos”, ha dicho el coordinador general de IU, Cayo Lara. No le queda otro camino que “el desarme definitivo y su disolución, además de reconocer el daño que causado a las víctimas”. Mucho han cambiado las cosas porque “ETA no es representativa del pueblo vasco”.

ETA, responsable de la muerte de más de ochocientas personas desde su fundación en los años sesenta, no sólo tiene que entregar todas las armas sino que tiene que anunciar su disolución. Sólo con eso, se pondrá, definitivamente fin al conflicto armado con el Estado español que se prolonga desde hace más de cinco décadas. En España, desde que el jueves se filtraron las primeras noticias de la rueda de prensa de este viernes existía un gran escepticismo sobre la declaración a pesar de que esa organización de mediadores internacional pretende contribuir, a petición de ETA, a buscar una solución entre el grupo terrorista y el Estado español, solución que, hasta ahora, se ha presentado como imposible por las exigencias de la banda.

Por su parte el presidente de la Comunidad Autónoma vasca, Iñigo Urkullu, que no quiere desaprovechar la ocasión que se le ofrece, se reunió hace unos días con el Presidente Mariano Rajoy en el Palacio de la Moncloa, para pedirle que haga un gesto hacia los presos. No se sabe todavía si Rajoy se hará eco de esa petición, aunque ha dicho en reiteradas ocasiones que su Gobierno “no ha negociado, no está negociando y no negociará con los terroristas”. Además, el Gobierno exige el desarme y la disolución de ETA. A cambio de una política más flexible respecto a los presos, el Gobierno quiere que los presos pidan perdón, reconozcan los daños causados y colaboren en la investigación de trescientos asesinatos de ETA que, todavía, no se han aclarado.

Al escepticismo del Gobierno, de su partido, y de parte de la opinión pública nacional, hay que añadir también el de ciertos sectores del nacionalismo vasco más radical. “¿Un montón de armas en un camión? Eso es anécdota”. El diputado general de Guipúzcoa, Martin Garitano, resta importancia a los pasos que según parece piensa dar ETA para caminar hacia su desarme, tal y como le exige la propia ‘izquierda abertzale’. El dirigente de Bildu ha asegurado recientemente , en una entrevista en Radio Euskadi, que la supuesta entrega de arsenales no pasa de lo anecdótico, porque la “sustancia”, según él, es que la banda terrorista renunció a seguir matando en su declaración “solemne” del 21 de octubre de 2011. Desde entonces, hará este viernes 28 meses, no se ha producido ningún atentado, al tiempo que han desaparecido los chantajes y las exigencias del llamado impuesto revolucionario.