Se calienta el contencioso hispano-panameño sobre el Canal

“Canal de Panamá” “Canal de Panamá”. Con este grito cientos de representes de la alta sociedad panameña, interrumpieron este miércoles un concierto ofrecido en el hotel Rius de Panamá del cantante español Julio Iglesias, en una actitud de solidaridad con las autoridades del país sobre el conflicto que enfrenta al Canal de Panamá con el consorcio CUPC, del que forma parte la empresa española Sacyr a la que las autoridades han denunciado de abandono de las obras por falta de liquidez, ya que hay 1.200 millones de euros de sobrecostes que son reclamados por los constructores,  pero rechazados por la Autoridad del Canal (APC ).

Simultáneamente destacadas figuras políticas del país así como organismos y organizaciones económicas han comenzado a pronunciarse contra el consorcio por paralizar el tercer juego de esclusas y a favor de la Autoridad del Canal por el cierre de las negociaciones, a lo que se ha sumado el presidente de la República Ricardo Martinelli, pidiendo un cierre de filas sobre el conflicto. En parecidos términos se han manifestado el Partido Revolucionario Democrático (PRD) y el Panameñista que abogan “porque se cumpla el contrato vigente para la ampliación”, e insta a “rechazar cualquier intervención extraña a la ACP y a sus contratistas”. El expresidente Ernesto Pérez Balladares publicó en Twitter que encuentra “inaceptable” la actitud de GUPC y estimó que “con o sin” el grupo se concluirá la obra.

De esta forma, en Panamá comienzan a calentarse los ánimos. En tanto el Canal forma parte de un símbolo de liberación nacional, después de depender tantos años de Estados Unidos, y ya se habla de que el país no está dispuesto a aceptar el chantaje del Consorcio y de la empresa española, que acaba de suspender las obras ante la impasibilidad de llegar a un acuerdo, que se presenta imposible a pesar de la intervención de las autoridades españolas, con la ministra de Fomento, Ana Pastor, al frente.

La realidad es que el nombre de España, de la empresa española Sacyr, y del contencioso que enfrenta a nuestro país con Panamá, ocupa en estos momentos el interés mediático de medio mundo, en tanto estamos hablando de la ampliación del Canal de Panamá, por donde debe pasar el seis por cuento de todo el tráfico marítimo mundial, en el proyecto más espectacular que se ha emprendido en estos últimos años, tras la construcción de la presa de las tres gargantas en China.

El canal de 80 kilómetros de largo ha tenido que hacer a los largo de su historia varias ampliaciones, ya que los constructores hacen barcos cada vez mayores con vistas al incremento del comercio mundial. Pero la ampliación actual es el proyecto más ambicioso. Ahora el país ha contratado empresas de construcción para ampliar los canales de navegación y crear un tercer conjunto de esclusas para que puedan navegar barcos más grandes que transporten contenedores tres veces más grandes del máximo permitido actualmente.

La ampliación está prevista que se termine en junio de 2015, pero la empresa Sacyr ha informado que si se ve forzada a abandonar el proyecto, la inauguración podría retrasarse hasta cinco años.

Los trabajos de ampliación del Canal de Panamá, para que puedan atravesarlo barcos más grandes, se han paralizado prácticamente y el consorcio de empresas europeas al cargo de la construcción informó que este proyecto histórico estaba ahora “al borde del fracaso”, después de que se rompieran las conversaciones entre los contratistas y el Gobierno de Panamá sobre quién va a pagar el sobrecoste de 1.200millones de euros.

“El legendario canal, construido por ingenieros estadounidenses, – recuerda el periódico The Wall Street Journal en un detallado informe- está entre una de las rutas de navegación más importantes del mundo, actuando de atajo entre el océano Pacífico y el Atlántico, y acortando casi en dos semanas los viajes por barco. Pero el canal se ha vuelto demasiado estrecho para unos barcos que cada vez son más grandes, incluyendo esos que transportan productos como gas natural y demás combustibles. Los países, entre ellos Estados Unidos, que se están convirtiendo rápidamente en exportadores netos de gas natural al utilizar tecnología nueva para perforar las formaciones rocosas”.

Un canal más grande podría permitir al Gobierno panameño incrementar sus ingresos anuales hasta 4 mil millones de dólares desde, más o menos, los mil millones actuales.

Los trabajos de ampliación empezaron en 2007, y el ensanche y profundización de los canales de navegación ha sido completado en su mayoría cumpliendo el calendario con pocos retrasos. Pero la parte del proyecto más cara, la parte que está haciendo GUPC-, es la construcción de las nuevas esclusas y la que está resultando ser problemática.

Tan problemática que la Autoridad del Canal tiene un plan B, con la posibilidad de que las obras las termine la multinacional norteamericana Bechtel, previa rescisión del contrato con el Consorcio, por cese de actividad, y tras varias rondas de negociaciones que han fracasado por la rigidez de los planteamientos de las dos partes. Y tan problemática también que ya se está hablando de chantaje y de ataques al pueblo de Panamá.