Cospedal: ¿crisis en el PP, qué crisis?

Si creemos a la secretaria general del Partido Popular María Dolores de Cospedal, no estamos ante ningún tipo de crisis en el partido, ni existe, por supuesto, ninguna “convulsión”, algo que es cosa solo de los medios de comunicación. Cospedal, en la presentación de la Convención Nacional que se celebrará este fin de semana en Valladolid, y a la que no asistirá ni el Presidente de honor del Partido José María Aznar, que comunicó su ausencia tras el anuncio de Jaime Mayor de no encabezar las listas al Parlamento europeo, ni el propio Mayor que, en cierto modo, se ha solidarizado con Aznar y tampoco estará en Valladolid, ha querido negar la realidad y ha insistido en que en el Partido ni hay crisis, ni ruptura, ni tensiones internas, ni por supuesto “convulsión”.

Ni la creación de un nuevo partido, Vox, por parte de los populares José Antonio Ortega Lara y Santiago Abascal; ni la incorporación del miembro de la Junta Directiva Nacional, Alejo Vidal-Quadras a la candidatura de Vox para las europeas; ni las declaraciones de María San Gil, la primera que abandonó al partido por su enfrentamiento con Rajoy, insistiendo en que “la pesadilla que está viviendo el País Vasco en relación con ETA, Sortu, los presos y Bildu” es responsabilidad del PP; ni el plante de Jaime Mayor Oreja renunciando a las europeas; ni el gesto de Aznar que no asistirá, por primera vez, a una Convención Nacional; ni los enfrentamientos físicos en el cementerio entre la hermana de Gregorio Ordoñez con los dirigentes populares actuales, cuya máxima representante Arantxa Quiroga, se ha vuelto a enfrentar con María San Gil… significan nada, según Cospedal. Ni estamos ante una fractura del partido, ni ante una crisis ni, por supuesto, ante una “convulsión”.

Cospedal olvida que todos estos episodios que pueden influir decisivamente en las elecciones del mes de mayo, y quizás en las municipales y autonómicas de 2015, en las que varias Autonomías pueden cambiar de signo, han ido acompañados de duras críticas a la política popular, a su dirección, y sobre todo, al presidente del Gobierno y del partido, Mariano Rajoy.

Ortega Lara que abandona el partido por el trato que recibe María San Gil, aclara que no solo se va por la política antiterrorista sino también, por la forma de contemplar el tema de los Estatutos que pueden poner en peligro, por el caso de Cataluña, la unidad de España y por la forma de comportarse en la oposición Mariano Rajoy, “con quien Zapatero se encuentra muy cómodo”.

En términos más duros se manifiesta Santiago Abascal en la carta que le envía a Rajoy a la Moncloa, en la que le dice que el arrinconamiento de algunas de estas figuras (María San Gil, Ortega Lara, el propio Mayor Oreja) y el olvido de otras, pero sobre todo, el abandono de sus ideas y políticas, de los principios y valores, le han llevado a tomar esta decisión “Estoy seguro, Presidente, – le dice – de que esta decisión en la que muchos me han precedido, no te quepa duda, la tomarán muchos otros en el futuro próximo, motivados a partes iguales por tus decisiones e indecisiones, como líder del partido”.

“Pero me voy porque, a diferencia de ellos, he llegado a la conclusión definitiva de que no hay ninguna posibilidad de cambiar las cosas desde dentro, y de que el Partido Popular, su estructura, sus abnegados militantes, y su generosa y patriota base social, a la que no os merecéis, están secuestrados por la inamovible cúpula dirigente a la que representas, cúpula que ha traicionado nuestros valores y nuestras ideas”. Abascal le echa en cara al Presidente el incumplimiento fragrante del programa electoral, del contrato que se firmó con los ciudadanos que le dio la mayoría absoluta al PP “, y en definitiva, de la misión política histórica que correspondía al Partido Popular”.

Mucho más directo es Vidal-Quadras cuando le dice al Presidente en su carta de despedida, que la mera sensatez, siempre necesaria, no es suficiente. “Me consta que no te gusta oírlo, pero no saldremos de ésta sin una cierta dosis de pasión y de aceptación del riesgo”. Según el diagnóstico de Vidal-Quadras sobre el origen de la crisis múltiple y profunda que atraviesa España, crisis que es a la vez económica, institucional, moral y de unidad nacional, así como su visión de la respuesta que el Gobierno debería dar para afrontarla, no es que sean distintos de los que se aplican -o no se aplican-, sino que divergen hasta el punto de devenir incompatibles.

“Examinadas a la luz de su viabilidad las tres posibilidades de arreglar este problema, a saber, que el Gobierno cambie sustancialmente de política, que el partido celebre un Congreso extraordinario abierto a todos los militantes para que se pueda proceder a un debate riguroso que aclare cuál es la opinión mayoritaria sobre los temas en discusión, o que yo curse baja como afiliado, estoy seguro que coincidirás conmigo que la tercera es la recomendable. Sin embargo, permíteme que señale en mi descargo que la pérdida de intención de voto que hemos sufrido desde las elecciones generales, de entre diez y quince puntos según las encuestas, y el abandono del partido por figuras destacadas para participar en el lanzamiento de una nueva opción política, demuestran que mi salida no es un hecho aislado de carácter excéntrico, sino que responde a unas tensiones reales de notable calado sobre las que no sería ocioso que reflexionases”.

El dirigente catalán pone el acento en el aumento brutal de los impuestos directos e indirectos y de las cargas sociales, en lugar de disminuir decididamente el gasto corriente del Estado, en el reparto de las vocalías del Consejo General del Poder Judicial por cuotas de partido renunciando a devolver a los jueces la capacidad de elegir a la mayoría de sus integrantes, en el continuismo en la negociación con ETA, y en el empecinamiento en mantener la ausencia de democracia interna en el partido, mientras casi todos demás avanzan en esta dirección.

“Hay un dinosaurio en la sala, apreciado Presidente – termina diciéndole a Rajoy – que no se quiere ver y que, como el de Monterroso, seguirá ahí cuando despertemos. El dinosaurio es un Estado hipertrofiado e ineficiente que ni podemos manejar ni podemos pagar. Hasta que se admita este hecho incontestable y se actúe en consecuencia, no seremos un país de éxito. Y a mí se me hace imposible continuar en un partido cuya cúpula niega la realidad”.

¿Crisis en el PP, convulsión? ¿Qué crisis?