La Zarzuela toma el control del caso de la Infanta

La Zarzuela ha tomado el control de la situación procesal de la infanta Cristina, y de acuerdo con el equipo jurídico que coordina el abogado Miquel Roca, ha decidido que no se recurrirá el auto de imputación del juez José Castro y que declare lo antes posible, para lo cual se han iniciado una serie de contactos con el juez José Castro para que la declaración no se dilate hasta el próximo 8 de marzo en la que tiene que comparecer como imputada.

En esa decisión habría intervenido personalmente Su Majestad el Rey, después de ver las reacciones que desde el día 7 de enero comenzaron a producirse en las redes sociales, en los medios informativos nacionales, y sobre todo en la prensa mundial, que como recogió este cronista (ver www.republica.com ) , no ha dejado de especular sobre el futuro de la Monarquía española, especialmente desde el accidente de Rey en Botsuana, que dio origen a toda una cadena de intervenciones quirúrgicas, y al debate sobre una eventual abdicación de don Juan Carlos, a favor de su hijo, el principe Felipe de Borbón, que el próximo día 30 de enero cumple 45 años.

A los grandes titulares (“La crisis de la Monarquía despierta a los republicanos” L´opinion, “La infamante historia de la Infanta de España Liberation, “El escándalo de la infanta Cristina revela un desfase entre la Familia Real y el español corriente The Guardian, “Acusada de fraude, la Infanta no cede, no al divorcio, si a la sucesión Il Sole24ore, “España descontenta con el Rey” De Margen…) hay que añadir sobre todo, un durísimo comentario del semanario británico The Economist, uno de los medios con mayor influencia en las cancillerías internacionales, que se muestra con especial dureza contra el Rey al que considera incapacitado para gobernar, algo que el semanario nunca hubiera dicho de un miembro de la familia real inglesa.

Además de hacer una larga historia del affaire Urdangarin, y de formular una serie de preguntas que el juez Castro debería formular a la Infanta, Giles Tremblet en la popular sección Carlomagno escribe que “el convaleciente rey de España Juan Carlos leyó a trompicones y con torpeza un discurso ante los jefazos de las fuerzas armadas el 6 de enero, lo que dio lugar a más especulaciones sobre su capacidad de actuar como jefe de Estado”.

Todo esto, ha influido para que no se intente un segundo recurso contra la imputación de la Infanta, después de que se haya repetido hasta la saciedad que tanto la Agencia Tributaria, como el abogado del Estado y la Fiscalía Anticorrupción han intentado por todos los medios evitar esa imputación por delitos fiscales y blanqueo de capitales. Por otra parte la Zarzuela intenta cerrar este capítulo del escándalo Urdangarin lo antes posible para intentar una recuperación de la imagen del Rey y de la Institución, cada vez más deterioradas según indican todas las encuestas.

A partir de ahora, se quiere llevar un mayor control sobre el proceso, un proceso que por parte del abogado del Duque de Palma, Mario Pascual, se ha llevado de forma descoordinada y artesanal, hasta el punto que son muchos los juristas que, de forma irónica, afirman que el abogado de Urdangarin se ha convertido en el mejor aliado del fiscal anticorrupción. Si desde el principio se hubiera decidido la declaración de la Infanta como testigo, y de forma voluntaria, no se hubiera llegado a la situación a la que se ha llegado en la que el objetivo de todo el proceso parecía dirigido a evitar, por todos los medios, que la hija menor del Rey compareciese ante los Tribunales e hiciese el “paseíllo” en los Juzgados de Palma de Mallorca. Por eso, sostienen en círculos jurídicos, ha sido una buena decisión no recurrir la imputación, y pedir comparecer lo antes posible, para aclarar el papel de la Infanta en una trama, que ella al tener el cincuenta por ciento de la patrimonial Aizoon, no tenía más remedio que conocer.

Entre el desprecio y la desconsideración a su socio Diego Torres, que no entendía como su mujer estaba imputada y la de Urdangarin no; el comportamiento del letrado Mario Pascual en comparecencias públicas ante la prensa, que recordaban y recuerdan, el “Club de la Comedia”; el orgullo y la cerrazón de la Infanta que nunca valoró la extrema gravedad de la situación, que no se ha dejado aconsejar ni influir por la Zarzuela y cuyo comportamiento ha provocado una auténtica guerra entre los miembros de la Familia Real, exceptuando a la Reina Sofía que sigue a su lado, de forma incondicional, el caso Urdangarin-Borbón, ha hecho un daño irreparable a la Corona, al Rey, y por rechazo al Príncipe Heredero, y es ahora cuando se están viendo y comprobando los enormes daños colaterales que se han producido a lo largo de estos dos últimos años, complicados por determinados comportamientos inadecuados del propio Rey.

Con la declaración de la Infanta el caso entra en un nuevo derrotero, cuyo final es imprevisible. Hasta ahora, cada nuevo paso ha sido peor que el anterior y así lo reflejan todas las crónicas.