La prensa mundial especula sobre el futuro de la Monarquía

El “regalo” que los Reyes Magos entregaron 24 horas después del 6 de enero, en forma de auto de imputación para la hija menor de don Juan Carlos y doña Sofía, la infanta Cristina de Borbón y Grecia, para que declare el próximo 8 de marzo en relación con supuestos delitos fiscales y blanqueo de capitales, ocupa este miércoles la portada de los principales periódicos del mundo, con las interpretaciones más diversas. Desde los medios atribuyen a la noticia un carácter decisivo para el futuro de la Monarquía en España, hasta los que de entrada rechazan esa posibilidad que en muchas ocasiones se ha convertido en “consigna”, y hasta en grito de guerra: “España, mañana será Republicana”. Desde los que insisten en que es ahora cuando el Rey tiene que abdicar, hasta los que piensan que es un problema más para la deteriorada Monarquía española al frente de la que seguirá Juan Carlos.

La prensa alemana es la más crítica, no solo con la Infanta, con la Familia Real o con el propio Rey, sino con la democracia española en su conjunto, “Todo el sistema democrático, construido en una ardua tarea tras el fin de la dictadura, – señala el Die Tageszeitung – se hunde en un pantano. Los altos cargos políticos de los dos grandes partidos caen muy por debajo del 30 por ciento en la escala de popularidad, y según una encuesta y por primera vez, menos de la mitad de los ciudadanos aboga por la continuidad de la Monarquía. En lugar de limpiar el establo corrupto, el Gobierno del Partido Popular obstaculiza las investigaciones. Jueces son disciplinados o retirados del cargo. Hay planes para nuevas leyes que limitan el derecho a la protesta igual que la libre información. España camino de un estado autoritario”.

Es el mismo enfoque que hace el Süddeutsche Zeitung cuando escribe que España tiene un problema específico que ha fomentado la corrupción y agudizado la crisis: la falta de transparencia, que según los historiadores se remonta a la tradición de las hermandades y sociedades secretas. Así hasta ahora, ni los medios ni los ciudadanos normales tenían acceso a las informaciones sobre la adjudicación de encargos públicos. Una parte elemental de la política cotidiana escapaba así del control público. No solamente los propios títulos presupuestarios, sino también los miles de millones de la UE para proyectos de infraestructura se repartían a escondidas. Pero en la crisis la sociedad ha despertado. No solamente exige transparencia, sino también una nueva modestia de sus políticos. Pero es temer que la catarsis siga siendo un deseo. No hay duda de que se sacrificarán más peones, pero difícilmente habrá un ajuste de cuentas con los altos cargos políticos y banqueros responsables de la crisis.

La prensa inglesa se centra en la familia Real y en las noticias de que la infanta Cristina ha sido considerada sospechosa en la investigación de los negocios de su marido, algo que según The Guardian, representa otro golpe para una acosada Familia Real -una que, quizás más que ninguna otra en Europa, necesita estar por encima de todo reproche para sobrevivir-. Pero lo que ha hecho tan perjudicial el escándalo, como la terriblemente imprudente caza del elefante, ha sido que ha puesto de manifiesto el privilegiado estilo de vida de la Familia Real cuando los españoles están soportando una prolongada crisis económica.

Financial Times, dice que el día después de Reyes la Familia Real española sufrió un nuevo golpe después de que la hija más joven fuera citada como sospechosa formal en una prolongada investigación sobre corrupción, que ha atormentado a los miembros de la Casa Real durante más de dos años y la BBC recuerda que es la primera vez desde la reinstauración de la Monarquía en España, que un miembro de la Familia Real tiene que declarar en los Tribunales, algo que afectará a la reputación y al futuro de la Corona.

Vestidos para los niños, las entradas para el Rey León en Nueva York, 1.400 euros por una cena japonesa. Son sólo algunos de los gastos de la infanta Cristina cuya tarjeta de crédito puede, razonablemente, inducir al rey Juan Carlos a abdicar, es la tesis del diario italiano La Repubblica: “Gastos sin control, la sospecha de haber favorecido las sociedades del marido y ahora la imputación por fraude y reciclaje. Por vez primera en la historia, un miembro de la Familia Real comparecerá ante los tribunales. Ironía del destino, Cristina, la hija del Rey, comparecerá el día de la fiesta de las mujeres. Un proceso que hace temblar a la Monarquía que cuenta con menos consenso que nunca”.

Sin embargo, mantiene el periódico portugués Publico en un país donde se grita en las calles “España, mañana, será republicana”, lo seguro es que “España, mañana, no será Republicana”.  Según el diario del país vecino, todavía más audaz será considerar todos los episodios, casos y vicisitudes que han acompañado en los últimos cinco años la Casa Real, como fermento de un cambio de régimen. España es juancarlista porque la transición aplastó a los fantasmas de la República que desembocaron en una ola de violencia de la más sangrienta guerra civil del siglo pasado. Y España, campeona del desempleo, con pulsiones nacionalistas y aumento de las desigualdades sociales y regionales, tiene tareas más urgentes que una hipotética y redentora mudanza de régimen.