Juan Carlos: cumpleaños marcado por el futuro judicial de la Infanta

Este domingo, Don Juan Carlos ha celebrado, en la más absoluta intimidad, su 76 cumpleaños, recuperándose en el palacio de la Zarzuela de la última intervención quirúrgica que se llevó a cabo el pasado 21 de noviembre, la decimocuarta en los últimos tres años, en la que se le implantó en la cadera izquierda una prótesis definitiva, después de una infección, y un doloroso tratamiento a base de cortisona y dosis masivas de antibióticos.

Con 76 años, y una salud quebrantada últimamente por una serie de operaciones en su pulmón derecho para extirparle un nódulo que, por el momento no ha tenido ningún tipo de complicación, en una rodilla, y en el talón de Aquiles y sucesivas intervenciones en la cadera, a raíz del primer accidente que tuvo en Botswana (África) y complicada, posteriormente, por falta de reposo e infección, el Rey se ha visto obligado a guardar grandes periodos de reposo, sin que en ningún momento, a pesar de algunas presiones, haya tenido que delegar sus funciones en la Jefatura del Estado a favor de su hijo el príncipe Felipe de Borbón, para el que se está reclamando un status especial, que se incluiría en una futura Ley de la Corona.

Para despejar definitivamente cualquier incógnita sobre el futuro, hace sólo unos días, en su discurso de Nochebuena, el Rey anunciaba en su tradicional mensaje navideño, que tiene la intención de continuar al frente de la Jefatura del Estado, estimulando la convivencia nacional, de acuerdo con las atribuciones que le confiere la Constitución. Ante el debate que se ha abierto en los últimos meses, sobre la necesidad de una abdicación del Rey, para dar paso al príncipe heredero Felipe de Borbón, Don Juan Carlos dejaba claro que seguirá ejerciendo sus funciones, despejando definitivamente, todas las especulaciones sobre una retirada similar a la que se ha producido en Holanda y Bélgica, países donde se han producido renuncias reales, cuando los titulares de la Corona, han cumplido los 75 años.

Si el pasado cumpleaños, en el que Don Juan Carlos, celebró sus 75 años, la principal preocupación real, era el escándalo de su yerno, Iñaki Urdangarin, casado con su hija menor, la infanta Cristina, este año esa preocupación se extiende, también, al futuro judicial de su propia hija, pendiente de lo que decida el juez José Castro, que ha dedicado las vacaciones de Navidad, a redactar el auto por el que decidirá si imputa o no a la Infanta en las mismas condiciones que está imputada la esposa del socio del duque de Palma, Diego Torres. Durante estos meses la infanta Cristina ha sido investigada por la Agencia Tributaria y por la Unidad de Delitos Económicos y Financieros (UDEF), por supuestos delitos fiscales y blanqueo de capitales.

Una investigación que ya dura demasiado, que ha sufrido varios accidentes a los que se ha referido el Jefe de la Casa Real, Rafael Spottorno que ha manifestado a Radio Televisión Española, que precisamente en una entrevista en TVE, ha destacado que los tres años de instrucción del caso Nóos han sido “un martirio”. “Hay que confiar en la justicia. Nosotros siempre hemos respetado las actuaciones del magistrado. Y lo único que pedimos es que termine pronto Entiendo que se han hecho todas las diligencias que tenían que se, y pienso que el señor magistrado entenderá que está ya en condiciones de cerrar el sumario”, declaró Spottorno.

Todos estos episodios, han configurado un escándalo, -el más grave que ha sufrido la Institución desde el golpe de estado de Febrero de l981-, que ha salpicado de lleno a la Monarquía, ha dañado gravemente a la Institución y, ha provocado un auténtico conflicto familiar entre el Rey y la Reina, entre el Príncipe y su cuñado, entre la Infanta Cristina y el Príncipe Felipe, y entre la Princesa de Asturias y sus cuñadas las Infantas, en tanto, a largo plazo, el más perjudicado sería el Príncipe heredero, uno de los mas indignados con los obscuros manejos empresariales de su cuñado.

De esta forma, lo que parecía en principio un intento de aprovecharse de la imagen de la Casa Real y de su esposa, la Infanta Cristina, para hacer algún tipo de “negocio” más o menos limpios, se ha convertido en un escándalo de enormes proporciones, en el que hay todo tipo de elementos como para que se haya producido una auténtica ola de alarma social y una condena unánime de prácticas incompatibles con el grado de moralidad de alguien que tiene todo tipo de privilegios, y que además pertenece, junto con su esposa, a la Familia Real.

Creyéndose intocable, Iñaki Urdangarin ha actuado convencido de que él formaba parte de una “casta” que tenía licencia para todo, incluso para apropiarse de dinero público a cambio de unos servicios que en realidad servían para bien poco, utilizando además, Instituciones sin ánimo de lucro y contratos  amañados en los que se falsificaban firmas, sin ningún tipo de concurso, y al final se desviaba el dinero a cuentas particulares suyas o a paraísos fiscales de Belice o las Islas del Canal.

Un tinglado que, utilizando a la Casa Real, al secretario particular de las Infantas, Carlos García Revenga y, cuando fue preciso, contrataba con toda institución o empresa que se ponía por delante: Autonomías, Ayuntamientos, empresas públicas, Clubs de fútbol, Sociedad General de Autores (SGAE), empresas privadas o grupos de comunicación especializado en motor y deportes… Lo que fuese. Una actividad trepidante, y tan insaciable, que en tres años el tinglado llegó a facturar por encima de los 17 millones de euros.

2 comentarios
  1. opr says:

    El problema, Melchor, es ¿Qué otra cosa hay que Podemos? Porque lo que no es posible es volver a las andadas PP-PSOE. Que hay que hacer una limpieza a fondo es indiscutible y Podemos es la única opción para cortar por lo sano. ¿Se enquistará Podemos en el Estado como el chavismo? Quizá sí o quizá no. España no es Venezuela, y sobre todo Europa no es América. Sí, hay un riesgo, pero ¿Lo malo conocido es mejor? Esta es nuestra maldita situación.

  2. mozote says:

    Melchor Miralles, ¡Eres un periodista farsante, como siempre lo has sido! ¡Si no te conociésemos, más de lo que desearías, diríamos que habías perdido la cabeza!.
    Ya vuelves a tu “periodismo de investigación” que tantos “réditos” te dio con ETA. ¡Farsante: ni “investigación” ni “periodismo” únicamente un peliculero barato
    ¡Alguien debería escribir tu “biografía profesional”, nos íbamos a partir la espalda de la trompada que nos íbamos a dar contra el suelo!.

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