¡Gallardón, Gallardón, quién te ha visto y quién te ve….!

El año 2014 comienza para el Gobierno con dos problemas importantes que van a condicionar decisiones importantes en los próximos meses: uno, del cual es responsable el Ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro, que, después de tantas y tantas broncas contra todo y contra todos , no encuentra la solución para recaudar más y que se desenvuelve en medio de toda una serie de dudas sobre si Bruselas le va a dejar que baje los impuestos de cara a la gran cita electoral del año 2015 , como quiere Rajoy.El otro, del que es directamente responsable el Ministro de Justicia Alberto Ruiz-Gallardón, es la imposición de una Ley del Aborto que tiene dividida a la opinión pública, y que ha provocado, dentro del Partido Popular , la mayor división interna en las filas del partido desde que Mariano Rajoy se hizo cargo de su presidencia tras el mandato de José María Aznar.

El escenario es el de una dura pelea interna que mantienen Montoro , José Ignacio Wert , Jorge Fernández Díaz y Ruiz Gallardón por ocupar la plaza del Ministro peor valorado del Gobierno de Mariano Rajoy. La bronca de las últimas semanas entre el ministro del Interior, con su nueva Ley de Seguridad Ciudadana y su peculiar reforma de la ley de Seguridad Privada, y el Ministro de Justicia, con su escandalosa Ley del Aborto, la está ganando , por goleada, quien se presentaba, a sí mismo , como el ministro más progresista del Gobierno conservador del señor Rajoy.

Gallardón , el llamado verso suelto del Partido Popular, el político que en su momento pensó montar su propio partido porque creía que la solución para el futuro de España no pasaba, precisamente, por una posición tan conservadora como la de Mariano Rajoy, acaba de redactar un proyecto de Ley que, en el universo de sus obsesiones, él califica como el proyecto más progresista que pueda elaborar este Gobierno en toda la legislatura. Su reforma afecta al aborto, un tema definitivamente cerradopara la opinión pública y sobre el que se había alcanzado un consenso, desde hacía más de veinte años.

Para ocultar otros fracasos, otras frustraciones y, sobre todo, otros incumplimientos electorales (especialmente toda una campaña engañosa basada en una bajada de impuestos que al final se ha traducido en la mayor subida impositiva de toda la democracia) el señor Gallardón ha elaborado una Ley del Aborto retrógrada, contra el legítimo derecho de las mujeres y que coloca a España a la cola de los países de nuestro entorno. Buena prueba de ello es que tanto en Francia como en Inglaterra se ha producido todo un movimiento contrario a la Ley española. Y Gallardón ha llevado a cabo su reforma invocando el cumplimiento del programa con el que se ganaron las elecciones, cuando acaba de incumplir algo tan sagrado como la independencia del poder judicial, repartiendo los puestos del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) entre todos los partidos, en contra de lo que se había prometido al electorado.

Que a estas alturas un hombre como el presidente de Extremadura , José Antonio Monago, que gobierna la autonomía con el apoyo de Izquierda Unida, y que en ningún momento ha presumido de nada , y mucho menos de progresismo, haya tenido que explicarle al docto Gallardón, refugiado en Julián Marías, que el progresismo no tiene nada que ver con lo que se está debatiendo sino con una realidad aceptada por la mayoría de la sociedad española, es para replantearse qué tipo de colaboradores tiene el señor presidente del Gobierno y qué sentido de la realidad, aparte de ocultas ambiciones personales, tienen esos colaboradores.

De todos los que se han enfrentado con Gallardón por esta sorprendente Ley -desde la alcaldesa de Zamora Rosa Valdeón hasta el alcalde de Valladolid De la Riva, pasando por la delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes o el portavoz del PP en el parlamento vasco, Borja Semper, el Presidente extremeño, Monago, ha sido el más claro, poniendo el énfasis en la capacidad de decisión de la mujer al subrayar que “nadie” puede “obligar” a una mujer a ser madre.

En su discurso de fin de año, apostó por “desideologizar” este asunto: “Creo sinceramente que la ideología no tiene que introducirse en asuntos de Estado […] y tampoco en materias tan sensibles como la reproducción asistida o la interrupción voluntaria del embarazo”. “Necesitamos una ley del aborto que conecte con la sociedad, que sea reflejo de la España actual, la que inicia 2014. Y para ello, las posiciones se tienen que acercar”. El Presidente extremeño abogó por “aprender las lecciones del pasado”. “La ley del aborto de Felipe González nos unió durante 25 años. Debemos trabajar entre todos por una ley del aborto que dure al menos otros 20 años” afirmó, en lo que ha sido una auténtica lección al “progresista” ministro de Justicia, cada vez más alejado de la realidad.