La Ley del Aborto obscurece el mensaje real

La Ley del Aborto aprobada en uno de los últimos Consejo de Ministros del año, sigue ocupando la atención política nacional e internacional, hasta el punto que fuera por parte de la prensa internacional, la Ley de Ruiz Gallardón ha desplazado incluso al discurso de Nochebuena del Rey, del que los principales periódicos internacionales la versión que han dado, es que ha sido boicoteado por la televisión vasca y, sobre todo por la catalana, que por primera vez debido a los recortes, se ha declarado en huelga para no transmitir el mensaje de Nochebuena del Jefe del Estado, en unos momentos en los que el referéndum catalán ocupa parte del interés informativo internacional.

La mayoría de las reacciones se centran en un discurso al que los catalanes le han dado la espalda con la huelga que ha evitado la difusión del mensaje real,  y con las declaraciones casi ofensivas de los principales dirigentes catalanes después del discurso, y en unas circunstancias difíciles económicamente para España y donde “el espíritu navideño -según Financial Times– no ha logrado revivir las ventas en una España azotada por la crisis y en la que los expertos advierten que persistirá un crecimiento anémico, si la demanda sigue siendo escasa como está siendo hasta ahora”.

Sin embargo, la nueva Ley del Aborto sigue acaparando la atención de los medios, convencidos de que España, en una extraña pirueta política, ha vuelto a recordar los tiempos del franquismo. El periódico francés, Liberation en una información que titula “el gran paso atrás español”, da cuenta de que “el Partido Popular desde su llegada al poder en diciembre de 2011, nunca una iniciativa legislativa había provocado una oposición tan compacta: todos los demás partidos políticos se oponen categóricamente a este texto, que lleva a España treinta años hacia atrás, más precisamente en 1985, fecha de la anterior legislación aprobada por la derecha. Legislación que no era tan drástica y restrictiva. Sólo una modificación anunciada en este proyecto es favorablemente acogida por la opinión: la que prevé que los menores de 18 años deberán ahora disponer de una autorización de los padres firmada antes de poder pretender a una operación. Para el periódico se está produciendo una progresiva derechización del partido gobernante, y una división interna dentro del partido.

Esta división interna se ha puesto de manifiesto estos últimos días con varios pronunciamientos críticos de destacados miembros del PP, contra la Ley Gallardón, entre ellos, los de la delegada del Gobierno de Madrid, Cristina Cifuentes, que es partidaria de la antigua Ley de Plazos y no de la que acaba de anunciar el ministro de Justicia Ruiz Gallardón, la de la Alcaldesa de Zamora Rosa Valdeón que ha manifestado su disconformidad con diversos aspectos de la Ley, especialmente eliminar el aborto cuando haya riesgo de malformación del feto, y el del portavoz del PP en el Parlamento vasco Borja Semper, que ha declarado que no cree “en un Estado que se meta en la vida de las personas hasta el punto de imposibilitar tomar decisiones sobre su propia vida”.

Pronunciamientos que parece que no son los únicos, y que han movido al partido socialista a pedir el voto secreto, y en conciencia, cuando el proyecto de Ley se debata en el Parlamento, convencido de que hay muchas diputadas que están en contra de una Ley que devuelve a España a los años del blanco y negro.