Mariano Rajoy: dos años y un día

Exactamente dos años más tarde, casi a la misma hora que Mariano Rajoy Brei era investido, 21 de diciembre de 2011, Presidente del Gobierno de España, el juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz, que lleva adelante el sumario del caso Gürtel, y las investigaciones sobre los papeles de Bárcenas y la doble contabilidad del Partido Popular, firmaba la orden de registro de la sede central del partido, en la calle Génova de Madrid, para encontrar facturas que, hasta entonces, después de varios meses, no se habían aportado a las causas, que han sido una verdadera pesadilla durante estos dos años de mandato.

Al día siguiente de un registro que había durado catorce horas, el Presidente del Gobierno se reunía a cenar con sus ministros en el Palacio de la Moncloa, para celebrar el segundo aniversario de la victoria popular y, a lo largo del amable y navideño encuentro, el Presidente no se dignó a hacer la mínima referencia a una noticia que, junto al registro de la sede de la Unión General de Trabajadores de Andalucía por orden de la jueza Mercedes Alaya, había ocupado la primera página de todos los periódicos de dentro y fuera de España y la apertura de los principales informativos de la televisión.

Pero lo malo es que a ningún ministro se le ocurrió preguntar, después de que, según la versión que el Presidente dio en Bruselas, al finalizar la Cumbre Europea, no se había producido ningún registro en la sede del partido en el poder, en el que participaban miembros de la Unidad de Delitos Económicos y Financieros (UDEF), sino una “petición de colaboración”, a la que se había atendido según sus instrucciones.”Mis instrucciones siempre serán de colaboración con la Justicia”. Punto final y versión oficial.

Después de la gravedad que supone el registro de la sede oficial del partido, hay que decir que el señor Rajoy no es, precisamente un hombre de suerte. Fue investido Presidente (hace ahora dos años y dos días) por 187 votos a favor, 147 en contra y 14 abstenciones, y se encontró con una situación económica imposible y un país al borde del recate. Celebró su primer aniversario en el poder con el estallido del “caso Bárcenas” y con el anuncio, por parte de la Generalitat de que habría un referéndum de independencia para la escisión de Cataluña de España. Y, ahora, celebra su segundo aniversario en la Moncloa con el registro por orden judicial, de la sede de su partido a la búsqueda de pruebas sobre una financiación ilegal del partido durante años.

Hace dos años Mariano Rajoy prometía en el Parlamento decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad. “Decir siempre la verdad aunque duela. Sin adornos y sin excusas: llamar al pan pan y al vino vino” ofreciendo diálogo y transparencia.”. Habrá que preguntarse qué fue de aquel discurso, qué fue del programa electoral en el que se prometía, sobre todo, una bajada general de impuestos como único camino para salir de la crisis, estimular el crecimiento, y crear empleo, qué fue del diálogo con el resto de las fuerzas políticas y de la transparencia en la forma de gobernar, qué fue de aquellas frases tan contundentes: “No daré dinero público para ayudar a los Bancos”, ”Garantizaré siempre el poder adquisitivo de las pensiones”, ”No vamos a reducir las prestaciones por desempleo”, ”No subiré los impuestos, los bajaré” “No habrá copago en Sanidad”…

Evidentemente, Rajoy no es un hombre de suerte, pero también han influido sus incumplimientos. Dos años y un día después, nada es lo que era.