El escándalo de los correos de Blesa

Hace unos días el juez Elpidio Silva comparecía en una rueda de prensa, tras ser sancionado por el Consejo General del poder Judicial y separado del “caso Blesa”, y soltaba una verdadera bomba, reproducida, después, en varios tuis en su cuenta personal de twitter, de la que soy uno de sus primeros seguidores. “Si la ciudadanía supiera que ha pasado en Caja Madrid, el sistema no lo soportaría. Si yo contara lo que ha sucedido, se produciría una situación Institucional insostenible. No es el momento de dar todos los detalles, pero a partir de ahora, cualquier momento puede serlo”.

El momento parece haber llegado, y la verdad es que el conocimiento de algunos de los más de 8.000 correos electrónicos del ordenador personal del señor Blesa, que la Guardia Civil ocupó durante un registro en Caja Madrid, es de auténtico escándalo, para una ciudadanía que ve asombrada, con qué grado de lujo impropio ha vivido el presidente de una Caja de Ahorros como Miguel Blesa, que él y sus bien retribuidos gestores, han llevado a la ruina. Una ruina en la que esa opinión publica ha comprobado, con asombro, e indignación, que han participado militantes de Izquierda Unida y sindicalistas de UGT y de Comisiones Obreras, antiguos ministros socialistas y beneficiarios del poder establecido de un signo y de otro. Y que, al final, todo eso no tiene una consecuencia penal, ni incluso, una sanción social.

El “escándalo de los correos”, difundidos por Internet, gracias a la colaboración del recién nacido Partido X, en el que colabora. Hervè Falciani, el filtrador de las cuentas del HSBC, refugiado en España, y convertido, en “testigo protegido” de la policía española, trasciende del tema económico para convertirse en verdaderas pruebas de cargo, por una forma de actuar de toda una clase dirigente que carece de los mínimos escrúpulos, al tiempo que destapa actuaciones que están al borde de una indignación popular que no encuentra cauces orgánicos para manifestarse y para sancionar determinados comportamientos que tienen toda la apariencia de mafia organizada.

Hasta ahora, los correos que han sido publicados constituyen todo un monumento a una forma de actuar delictiva e impropia de un país democrático, que ha estado a punto de ser intervenido, que ha tenido que pagar un alto precio por el rescate de su sistema financiero (este mismo miércoles el periódico británico Financial Times da cuenta de que el Estado, español, perderá 9.000 millones de euros en la nacionalizada Caja Galicia), que ese sistema ha engañado a decenas de miles de pequeños impositores con las Preferentes, que ese engaño es reconocido por el señor Blesa, en uno de sus correos electrónicos, y que en ningún país de nuestro entorno se ha producido un escándalo de tales dimensiones.

Los correos de Blesa, con toda su carga de morbo y desvergüenza, incluyen numerosos chistes machistas, referencias partidistas y comentarios insultantes hacia dirigentes políticos, pero también incluyen datos de peticiones del expresidente del Gobierno, José María Aznar, que rondan un comportamiento realmente deshonesto, o el de su hijo, el joven José Mari, a quien Bankia ha encargado parte de la venta de su patrimonio inmobiliario, a través de un de Fondo buitre que maneja el hijo del expresidente, que se permite echar en cara a Blesa que no acepte las órdenes de su padre, sin el cual, dice el joven Jose Mari, el Presidente de Caja Madrid no habría llegado a nada.

Los correos de Blesa son una auténtica bomba de racimo que producirá muchos daños colaterales, pero que también ayudará a explicar cómo se ha fraguado la gran estafa de Caja Madrid, de la que la opinión pública quiere saber todo… absolutamente todo.