Los incumplimientos le pasan factura a Rajoy

En el ecuador de la legislatura, los incumplimientos del programa electoral del Partido Popular, le siguen pasando factura a Mariano Rajoy , y las consecuencias de la herencia recibida del expresidente Rodríguez Zapatero, parecen haberse frenado en las expectativas electorales de Pérez Rubalcaba. Esta podría ser la primera conclusión de la encuesta elaborada por “Metroscopia” y que publica el periódico El País, coincidiendo con el segundo aniversario del triunfo por mayoría absoluta del PP.

En unas elecciones que se celebrasen ahora, el Partido Popular perdería cuarenta diputados (de 186 a 146) y el partido socialista ganaría veintiuno (de 110 a 131), el panorama que se presenta es el de un Parlamento ingobernable, donde ninguno de los dos principales partidos que hasta ahora se han venido sucediendo en el poder, tendría una mayoría estable (176 diputados), ni capacidad de alianza con otros partidos, a menos que esa alianza abarcase a mas de dos fuerzas políticas, con las dificultades programáticas que eso implica.

En el actual escenario político sería imposible el gobierno del PP o del PSOE, con los apoyos de Convergencia i Unió y Partido Nacionalista Vasco, como en 1993 cuando Felipe González, con 159 diputados, estuvo gobernando durante tres años con los apoyos puntuales de vascos y catalanes, y en 1996, cuando José María Aznar con 156 diputados tuvo que pactar, tras el Pacto del Majestic, con Convergencia i Unió, Partido Nacionalista Vasco y Coalición Canaria. En esta ocasión, el problema para cualquier coalición es que Convergencia i Unió, tras el desafío independentista en Cataluña, se hunde electoralmente y cede el protagonismo a Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), que pasa de los tres diputados que tiene ahora a 8.

De esta forma, cualquier proyecto importante solo saldría adelante, si hay un pacto entre el PP y el PSOE, o un gobierno a la alemana, como ha hecho la canciller Merkel, algo impensable en las actuales circunstancias españolas, cuando la mayoría de las protestas vienen encabezadas con el slogan de que ambos partidos son iguales, que defienden los mismos intereses y que pactan idénticos compromisos. La elección del Consejo General del Poder Judicial, ha sido el último ejemplo de defensa de las mismas posiciones, con tal de conservar una parcela de poder. De ahí, las espectaculares subidas de Unión Progreso y Democracia, UPyD (que pasa de 5 diputados a 11) y de Izquierda Unida que más que dobla sus resultados de hace dos años: pasa de 11 diputados a 25. Quienes dentro del PSOE suspiran por un gobierno de izquierdas con un pacto de la formación de Cayo Lara, que se despidan, porque ese Gobierno tendría los mismos apoyos que tuvo Aznar en 1996: 156 votos seguros.

La pérdida de esos cuarenta diputados por parte del PP, no sólo se debe a la crisis y a las soluciones que se le ha ido dando, y a la política del rodillo, sino sobre todo, al incumplimiento sistemático del programa popular en promesas hechas, y traicionadas y no explicadas a la opinión pública. La última, el cambio que se ha producido en la elección del Consejo del Poder Judicial. La primera, la sistemática subida de impuestos (Montoro ha creado en estos dos años diez nuevos impuestos). En medio, toda una serie de medidas económicas favorables a la Banca que se negaron durante la campaña electoral, una política antiterrorista que le ha alejado de su votante más tradicional, y una política de ocultamiento, contradicciones y falta de transparencia, que han desembocado estos días en una gran critica por lo poco que se ha hecho para evitar el fallo del Tribunal de Estrasburgo sobre la Doctrina Parot.

Por último la pequeña recuperación del PSOE, puede deberse a que el discurso de la herencia recibida ya está agotado, aunque Rubalcaba siga con el mismo grado de rechazo y de desconfianza que reflejan otras encuesta del CIS.