Terminada la recesión, ¿España será la China de Europa?

El Instituto Nacional de Estadística ha confirmado que España ha salido de la recesión más grande que se ha producido en la democracia, después de nueve trimestres en los que el hundimiento del PIB ha arrastrado a la economía española a una de las mayores crisis de su historia. La buena noticia no solo es que se ha puesto fin a la recesión económica, sino que por primera vez, en muchos trimestres ha comenzado a crecer el consumo, ya que el gasto de los hogares (endeudados en un total de casi 800.000 millones de euros) ha empezado a moverse positivamente y ha mejorada en un leve 0,4 por ciento, mientras las exportaciones han seguido tirando del PIB aunque en menor proporción que en el segundo trimestre.

Esta fuerza exportadora que ha sido el principal motor para aguantar durante la larga crisis y para salir de la recesión, y que va a seguir desempeñando un papel importante para un futuro crecimiento que no se notará sensiblemente hasta finales del año que viene o en el 2015, es lo que tiene sorprendido a los medios económicos internacionales que han encontrado en España el mejor lugar para invertir, para comprar inmuebles a precio de saldo y para apostar por una España puede ser una nueva Alemania e, incluso, la nueva China de Europa, dado el aumento de competitividad y las bajadas de salarios que se han producido en todos los sectores de la economía, especialmente en los sectores industriales.

La expresión de la nueva Alemania ha sido acuñada por medios belgas, que creen que España se está convirtiendo, en tiempo récord, en un gran exportador dentro de Europa. Las empresas ven mejorar su posición gracias a la moderación salarial impuesta por la crisis, algo que ha provocado la demanda en el exterior de productos españoles que ha crecido incesantemente en estos últimos años. El vertiginoso incremento de las exportaciones contrasta hasta ahora con la depresión del consumo interno y, por último, la productividad ha venido aumentando con la bajada de salarios, gracias a la reforma laboral.

Todo esto es lo que ha beneficiado la competitividad, especialmente porque los sueldos siguieron aumentando en otros países. Por ejemplo, el traslado previsto de la producción de Ford Gante (Flandes) a Valencia, según la prensa belga, se debe precisamente, al incremento del poder competitivo español y a unos salarios mucho menores que en el resto de los países de la zona euro.

Esta afirmación ha sido confirmada por la presidenta de la Cámara de Comercio de Bélgica en Cataluña, Brigitte Van Der Kinderen, que observa cómo algunas empresas belgas trasladan su producción a Cataluña para reducir costes. “La presión fiscal en Bélgica es tan elevada que las empresas deciden trasladarse aquí para reducir sus costes de producción y para encontrar personal con mayor facilidad. Algunos incluso han decidido trasladar a España la producción de países como Polonia o Bulgaria”. Explica que 10 empresas belgas (2 valonas y 8 flamencas) trabajan en este momento con la Cámara de Comercio para trasladar su producción a Cataluña. “Son principalmente empresas de talla media”, aclara Der Kinderen.

La Nueva Alemania, o la China de Europa, otro de los ejemplos que ha salido a relucir, dentro de la ola de optimismo oficial que ha contagiado a los medios de comunicación internacionales, a los analistas de dentro y fuera del país, e incluso a los institutos de prospectivas, como el Instituto Natixis que se pregunta si España se va a convertir en “la China de Europa”. “La ventaja salarial de España respecto a Alemania, Francia e Italia, así como la debilidad del esfuerzo en I+D (Investigación y Desarrollo) y la menor cualificación de la población activa, apuntan a que el futuro papel de España en Europa podría convertirse en un centro de producción de media gama para las empresas europeas y el mercado europeo. En este sentido, España desempeñaría para Europa un papel similar al de China en el mundo desde los noventa”.