Financiación ilegal PP: Rajoy tiene que comparecer

Setenta y dos horas después de que el juez de la Audiencia Nacional, Pablo Ruz, confirmase la existencia “a nivel indiciario” de una “contabilidad B” en el Partido Popular“, nadie del Partido, ni del Gobierno, ha sido capaz de responder a los datos hechos públicos sobre una financiación ilegal, que ha sido negada en repetidas ocasiones por varios dirigentes populares y, sobre todo, por el propio Presidente del Gobierno en sede parlamentaria.

Resulta sorprendente que un tema de tal gravedad haya sido ignorado durante tres días, y que ni siquiera, desde Génova o desde la Moncloa, se haya producido la mínima reacción, ni se haya estimado incluso la posibilidad de una nota oficial que salve la cara de la secretaria general María Dolores de Cospedal (“La única contabilidad del PP es la oficial auditada por el Tribunal de Cuentas. Lo demás es mentira, mentira, mentira” y “las mentiras no se documentan”) de todos los que han dicho lo contrario al auto del juez Ruz (desde Carlos Floriano a Rafael Hernando, pasando por Leopoldo Barreda y por Javier Arenas), o del propio Presidente del Partido y del Gobierno, que han venido sosteniendo lo contrario, durante meses.

Mariano Rajoy, después de afirmar ante el Comité Ejecutivo de su partido que “en el PP no se pagan cantidades que no hayan sido registradas en la contabilidad del partido, y no es cierto que hayamos percibido dinero en metálico que hayamos ocultado al Fisco”, declaraba el 1 de agosto, en el Pleno parlamentario extraordinario convocado para que explicase el “escándalo Bárcenas” que “en el Partido Popular, ni se ha llevado una doble contabilidad ni se oculta ningún delito. Nunca ha existido una doble contabilidad”.

El silencio de todos es sospechoso, mucho más porque el auto del juez Ruz revela que existe un “flujo económico”, que llega a calificar como “contabilidad paralela o B” de la que eran “presuntos encargados”,  los ex tesoreros Luis Bárcenas y Álvaro Lapuerta, y que esa contabilidad habría sido “continua en el tiempo” y se habría desarrollado “al margen de la contabilidad remitida por el PP al Tribunal de Cuentas”.

Las pruebas de esa financiación en negro del partido gobernante, se han descubierto a raíz de unas facturas por un total cercano a un millón de euros, sobre la remodelación de la sede central de la calle Génova de Madrid, de lo que cabe deducir que las denuncias de Bárcenas son ciertas. El partido cobraba comisiones de constructores en B a cambio de concesiones de obras en Ayuntamientos y Comunidades gobernados por el partido, y con ese dinero negro se pagaban los sobresueldos, también en negro a toda la cúpula del Partido, sobresueldos que fueron repartidos incluso después de la llegada de José María Aznar a la Moncloa.

Es evidente que si existía una contabilidad B “continua en el tiempo” en el partido, como sostiene el juez Ruz , el presidente del partido, Mariano Rajoy, lo tenía que saber, máximo cuando fue perceptor, siempre según la versión de Bárcenas, de sobresueldos, hasta que fue ministro de Educación con Aznar que, según el ex tesorero, le entregaba en el despacho del Ministerio, su antecesor en el cargo en el manejo de las finanzas de Génova, Álvaro Lapuerta, en una caja de puros.

El presidente Rajoy en el balance que ha hecho de estos dos años de gobierno popular en Radio Nacional, ha reconocido que se han cometido errores en el manejo del “caso Bárcenas”. Por eso lo mejor, para no proseguir en más errores, que está dañando la credibilidad del mismo sistema, sería que de una vez por todas en sede parlamentaria, el señor Rajoy hiciese un relato coherente de todo lo que pasó aquellos años, sin dobles lenguajes, sin evasivas, sin trampas dialécticas. Y lo que es más importante sin mentir, porque la mentira ante la representación del pueblo soberano, es lo que descalifica a un político y le puede llevar irremisiblemente a la dimisión.