Rajoy como el Caudillo…

Una frase de este cronista, comparando al Jefe del Gobierno Mariano Rajoy con el general Franco, por su peculiar forma de actuar en política, y por, también, su peculiar manejo de los tiempos, ha provocado en las redes sociales reacciones airadas, a favor y en contra, y también opiniones sectarias de algunos fanáticos que me acusan de haber llamado dictador a quien ha sido elegido, y además por mayoría absoluta, Presidente del Gobierno de España.

La frase formaba parte de una amplia entrevista publicada en el Diario de Cádiz (www.diariodecadiz.es) con motivo de la concesión a este cronista, del Premio Libertad de Expresión por parte del Ayuntamiento de San Fernando, donde se redactó, dentro de la Constitución de 1812, el artículo sobre la libertad de expresión y de Prensa e Imprenta en nuestro país.

A una pregunta del entrevistador sobre si, en los momentos más críticos de la Transición hubiera sido posible el silencio del Presidente del Gobierno sobre temas importantes del, país, o, que pasasen meses sin conceder entrevistas a los medios de comunicación, no sólo negué esa posibilidad, sino que, en muchos aspectos , afirmé que sería imposible, que un Jefe de Gobierno se comportase con la prensa como se comporta el señor Rajoy.

“Ni siquiera un Presidente de Gobierno en la etapa de la transición se hubiera podido comportar como Rajoy, que tiene mayoría absoluta y, probablemente, es el político español que más se parece a Franco por su forma de actuar, por su forma de manejar los tiempos y, por esa obsesión que tenía Franco con la política y que solía decir ‘mire usted, no se meta en política’. Y, precisamente, eso, Rajoy procura no meterse nunca en política”.

Esa comparación, en la que me ratifico, es la que me han echado en cara, acusándome de haber calificado al Presidente de dictador (“¿cuántas penas de muerte ha firmado hoy?”, me han llegado a decir por twiter), algo que, ni siquiera, en un momento tenso de un debate, por puro sentido común, se me ocurriría decir, aunque su comportamiento a veces, especialmente en el manejo de los tiempos, es idéntico a quien llamaban el Caudillo.

Cuentan que había una celebre imagen realizada por el fotografo oficial del Jefe del Estado, Campúa, que reproducía sistematicamente, en los medios, la mesa de despacho de Franco completamente llena de montañas de papeles apilados en un aparente desorden y que, periódicamente, unos papeles se pasaban de un montón a otro, con un criterio único: Papeles que el tiempo ha resuelto y papeles que el tiempo tiene que resolver.

Porque era el tiempo el que resolvía los problemas, y el único trabajo que había que hacer era trasladar los problemas (como si fueran papeles) de un sitio a otro. Es la política que viene practicando el Presidente del Gobierno desde que llegó al poder, y cuando ha tenido que enfrentarse con problemas que necesitaban de un planteamiento y de un desarrollo político, llámese sentencia del Tribunal de Estrasburgo, el reto soberanista de la Generalitat y Artur Mas, las presiones de la oposición sobre la financiación ilegal del partido, o las reiteradas peticiones sobre su responsabilidad en el escándalo y en las denuncias del extesorero del Partido Popular Luis Bárcenas.

Como Franco, Rajoy no quiere meterse en política, quiere aparcar los problemas políticos, no quiere enfrentarse con la situación en la que se encuentra un partido con un poder interino que preocupa a todos los barones, está dejando que Convergencia y Unio, la Generalitat y Artur Mas se cuezan en su propia salsa, y, espera que la economía, por fin, se recupere, una vez terminada la recesión.

Y si le preguntan, la verdad es que puede responder que, despues de tantas presiones, ha evitado un rescate soberano que parecía inevitable. Ha aguantado, y ha sido el tiempo el que ha resuelto todo.

Como cuando el Caudillo…