Rajoy se lo juega todo en la segunda parte de esta legislatura

En el Ecuador de la legislatura, y cuando está a punto de cumplirse el segundo aniversario de la llegada a la Moncloa del Partido Popular, el panorama que se presenta la política española es un panorama de un cierto desconcierto, que lleva a la conclusión de que ninguno de los grandes partidos españoles están en condiciones de gobernar en solitario, no sólo porque es imposible que puedan alcanzar la mayoría absoluta, sino porque ni siquiera están en condiciones de lograr una minoría relativamente estable como para poder gobernar.

La primera encuesta que se publica de cara a este aniversario, realizada por Sigma Dos para el diario El Mundo, arroja unos resultados devastadores para el Partido Popular y, también para el PSOE, que empeora sus resultados de las elecciones de noviembre de 2011, incapaz de beneficiarse del desgaste que sufre el partido gobernante, que en estos dos años ha perdido catorce puntos, pasando del 44,6 por ciento de los votos (mayoría absoluta) a sólo el 30,6 por ciento. Por su parte, el PSOE, que obtuvo en noviembre de 2011 el 28,8 por ciento, sigue bajando, hasta colocarse en el 27 %, una cifra que nunca ha llegado a rozar un partido que ha gobernado España 22 de los 35 años que tiene el sistema constitucional democrático. Pero es que además, los dos grandes líderes de ambos partidos, tanto Rajoy como Rubalcaba, se colocan entre los políticos menos valorados, algo que coincide con la última encuesta del CIS donde el grado de rechazo y de desconfianza hacia ellos, alcanza cotas superiores al ochenta por ciento de la ciudadanía.

De acuerdo con estos resultados, que coinciden también con otras encuestas, el panorama político que se vislumbra es lo que puede ser el final del bipartidismo sobre el que se ha venido asentando el sistema parlamentario español. Es decir el final de un sistema basado en un partido moderadamente conservador (que primero fue la Unión de Centro Democrático de Adolfo Suárez y, posteriormente el Partido Popular, tras su refundación y la desaparición de Alianza Popular) y un partido moderadamente progresista, representado por el PSOE.

Lo que los ciudadanos parecen haber decidido que, en estos momentos, ni PP ni PSOE podrían gobernar en solitario. Ambos partidos estarían obligados a pactar bien con UPyD, bien con Izquierda Unida, los partidos que más se benefician, tanto del desgaste del partido en el poder como del desafecto del primer partido de la oposición que sigue sin recuperarse, a pesar del voto de castigo que sufre el Gobierno de Mariano Rajoy, un Gobierno sentenciado por la opinión pública, y quemado, hasta tal punto que el 86 por ciento de los españoles son partidarios de un cambio de todos los ministros, incapaces de cumplir el programa con el que ganaron las elecciones y desgastados por un comportamiento que en ocasiones demuestran falta de tacto y torpeza.

Dentro de este juego de alianzas sería teóricamente posible una coalición a la alemana entre PP y PSOE, aunque en la práctica, dada la actual situación política no parece posible, dado el grado de enfrentamiento entre los dos grandes partidos. Un pacto que no sería rechazado por la opinión pública, sobre todo si la crisis económica continua y la recuperación, con la consiguiente creación de empleo, se retrasa, hasta el punto de que pueda llegar a cumplirse los primeros pronósticos del Gobierno enviados a Bruselas en el mes de abril, en el sentido de que puede terminar la legislatura con mayor número de parados que al inicio de la misma.

Desde abril, han cambiado estos pesimistas pronósticos, entre otros factores, por el aumento espectacular de las exportaciones, la mejora del turismo, la bajada de la prima de riesgo, el final de la recesión, después de nueve trimestres de hundimiento del PIB y la entrada de capital extranjero. Todo eso es lo que hace que el Gobierno crea que, después de dos años de sacrificios, puede ofrecer mejores perspectivas para el año que viene y, sobre todo para 2015, año de elecciones generales.

Sin embargo, esos buenos pronósticos han sido puestos en duda por Bruselas que, ante la posibilidad real de que vuelvan a incumplirse los objetivos de déficit, y se sobrepase ese 5,8% del PIB fijado por la UE, y visto el Presupuesto para 2014, ha pedido al Gobierno que apruebe nuevos recortes por un total de 35.000 millones de euros, en tanto cree que no se han tomado medidas suficientes para cumplir el Plan de Estabilidad. Esa sospecha no es exclusiva de Bruselas, ya que son algunos los analistas que creen que este año el déficit puede llegar, incluso, al nueve por ciento. De cualquier forma, Rajoy se juega todo en esta segunda parte de la legislatura y pasado el Ecuador de la misma.

3 comentarios
  1. Jesús G. Mingorance says:

    Melchor, te apuesto una comida a que no van a nombrar ni a Esperanza ni a Gonzalez. Esto desencadenará, si sucede, una gestora en Madrid con un mirlo blanco que la presida. Quién puede ser?

    • Gozaimasu says:

      Alguien de Prisa seguro… Como Mariano y Soraya.
      Uno que se plegue al nacionalismo catalán.

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