Aconsejan a Rajoy que no se emocione demasiado

A pocas semanas de su llegada al poder en noviembre de 2011, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, está empezando a cosechar los frutos de una política de duro ajuste, ya que el Instituto Nacional de Estadística (INE), acaba de confirmar el anuncio que hizo la semana pasada el Banco de España: El país ha salido de la recesión aunque, con un levísimo crecimiento del 0,1 por ciento, debido a las exportaciones, a un buen año turístico, y al incremento de las inversiones extranjeras.

Y sobre todo, según señala una elogiosa información de The Wall Street Journal a que la economía de nuestro país ha comenzado a recuperarse gracias a un pequeño, aunque robusto, grupo de exportadores. “Estos conquistadores empresariales son tan competitivos que están vendiendo caviar a Rusia, zapatos a China, trajes a Hollywood y coches a Alemania”. La verdad es que España, la cuarta economía de la zona euro, ha tenido más éxito que ninguna otra economía grande del continente a la hora de seguir la prescripción de exportar o morir, expedida por la Unión Europea, liderada por Alemania, después de que Europa empezara a naufragar en el 2008.

Sin embargo, los ciudadanos españoles no se muestran convencidos de ese optimismo de las autoridades españoles y también hay que decirlo de los organismos, medios informativos y banqueros internacionales. La devaluación interna de los salarios, el incremento de los impuestos, la bajada de las prestaciones sociales y los sucesivos recortes son interpretados como un pesado lastre, y no como una mejora de los datos macroeconómicos. El paro, a pesar de un ligero descenso estos dos últimos trimestres, sigue afectando todavía al 26% de la población activa. El endeudamiento de los hogares sigue siendo muy elevado. Los bancos mantienen fuertes restricciones para otorgar créditos a las PYMES. Tras cinco años de crisis, las quiebras se han multiplicado a principios de año y, grandes grupos, los últimos Panrico y Fagor, han suspendido pagos y han quebrado, y los daños colaterales son tan cuantiosos que produce escalofríos.

Otro medio informativo internacional que reconoce lo que llama “el cambio de marea” es el británico Financial Times, en tanto que el país recupera gradualmente la competitividad internacional y su cuenta corriente -antes en déficit crónico- vuelve a registrar superávit. Esto se debe en parte a la profundidad de la recesión, y a la reforma del Gobierno del mercado laboral que ha contribuido a reducir drásticamente los costes laborales, debilitando el poder de los sindicatos en la negociación centralizada.

“Sin embargo, el Gobierno haría bien en no emocionarse en exceso por el reciente auge de sus exportaciones. Para empezar, la tasa de paro -del 26%- sigue siendo asombrosamente alta. El crecimiento económico puede ayudar, pero el Gobierno debe garantizar que sus trabajadores tengan las capacidades necesarias. Elevar el nivel educativo y reciclar a los parados de larga duración debería ser su prioridad. Los ahorros deberán buscarse en otros lugares. El Gobierno también necesita vigilar de cerca sus cuentas públicas, ya que deuda va camino de alcanzar el 100% del PIB a finales de 2014 y es necesario que se replanteen las prioridades de gasto,

“Ahora que lo peor de la crisis ha pasado, el desafío de Rajoy – apuntas FT – consiste en reorganizar la economía en base a un modelo más sostenible que el que el de sus antecesores. Las primeras señales, como el mermado papel de la construcción, son alentadoras. Pero se necesita mucho más para que España tenga el brillante futuro que merece”.