Un libro imprescindible de Ortí Bordás

La semana pasada era presentado en Madrid el nuevo libro de ensayo de uno de los históricos de la transición española, el ex vicepresidente del Senado José Miguel Ortí Bordás, el más estrecho colaborador de quien fue presidente de las Cortes y del Consejo del Reino, Torcuato Fernández Miranda.

Ortí, autor de un libro fundamental para conocer los entresijos de esa etapa tan apasionante que fue la transición española (“La transición desde dentro”, Editorial Planeta 2007), un libro de memorias, donde relata con todo tipo de detalles y con una gran honestidad, la labor realizada por una generación comprometida con el reformismo desde dentro del propio Régimen, ha publicado ahora “Oligarquía y Sumisión” Editorial Encuentro, que viene a ser un lamento, también lleno de honestidad, sentido común y valentía, a la muerte de la democracia representativa y liberal, en tanto que la han convertido en una dictadura de los aparatos de los partidos, en una partitocracia, que según él, no deja de ser “la enfermedad senil de la democracia”.

Y los elementos causantes de esa enfermedad senil, no dejan de ser, por lo menos en el caso de España, sino el implacable imperio de la ley de hierro de las listas cerradas y bloqueadas (el sistema electoral actual, concebido con todo tipo de temores y precauciones), y el deterioro democrático en el que estamos, como consecuencia del aislamiento de los partidos que normalmente solo cuentan con el ciudadano a la hora de depositar el voto en las urnas, para ignorarlo y traicionarlo después, en beneficio del partido, o de esa oligarquía que se ha ido formando y que, junto con los partidos políticos, es la que realmente ostenta el poder real.

“Oligarquía y Sumisión” no solo es un libro que afecte a nuestro país, aunque aquí, es donde se está reflejando más ese inmenso poder que tienen las corporaciones financieras, los grupos de presión, los poderes económicos, en unos momentos de profunda crisis del sistema político español, sino que en cierto modo, afecta a toda la democracia occidental en su conjunto. Una democracia que está secuestrada por esos poderes, que son los que imponen las reglas, los modos de comportamiento e incluso las formas de protesta. De ahí, la sumisión del ciudadano, dominado por una especie de pirámide en la que todo se basa en la complicidad de un grupo que primero son cinco o seis, que cuentan a su vez con las complicidades de cientos, y que se va extendiendo como una gran mancha de aceite, que termine por invadirlo y por corromperlo todo. Hasta el punto que, como dice el lingüista, filósofo y activista norteamericano Avram Noam Chomsky.”La población general no sabe lo que está pasando. Y ni siquiera sabe que no lo sabe”.

El libro de Ortí Bordás, con el que pueden coincidir muchos de los que asistieron a su presentación en el Aula Política del Instituto de Estudios de la Democracia del CEU, desde Rodolfo Martín Villa, a Fernández Vara, pasando por José Bono a Fernando Suárez, es un alegato que hay que leer con atención, una crítica que hay que aplaudir por acertada, y un punto de referencia que hay que tener en cuenta en estos momentos en los que tanto se habla de cambios en nuestra Constitución, de reforma, de nueva Transición y de replanteamiento general de los principios en que está basada la Constitución de 1978, que el próximo mes de diciembre cumplirá treinta y cinco años.