Linde y su optimista parte de guerra: la recesión ha terminado

Como si fuera el final de un parte de una cruenta guerra, que ha terminado en victoria, el Banco de España, a través de su gobernador, Luis María Linde, ha decretado oficialmente, este miércoles, el final de la recesión económica, la más larga y costosa para el país desde la implantación de la democracia en 1978.

Es decir que “cautiva y desarmada” la recesión más prolongada de la historia económica reciente, superando incluso la de 2008 y 2009, que se extendió siete trimestres, aunque entonces con una intensidad mayor, ha llegado por fin la victoria, según el comunicado del Banco de España, que señala que, después de nueve trimestres consecutivos de decrecimiento se ha producido un crecimiento del 0,1 por ciento del PIB, un crecimiento mínimo que podría augurar un inicio leve de la recuperación económica. No es para echar las campanas al vuelo, pero sí para concebir esperanzas de que el año que viene el PIB, según los Presupuestos Generales del Estado, puede crecer un 0, 7 por ciento, e incluso, un uno por ciento, según los cálculos más optimistas, como los del propio ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, que ya metido en gastos, no para de anunciar un nuevo milagro económico español.

Por eso, desde hace semanas, el Presiente del Gobierno, y varios de sus ministros, han venido adelantando el final del ciclo recesivo y el inicio de la recuperación, unos con más ardor que otros, pero todos convencidos de que es en la economía, donde se está jugando el futuro electoral del país, y en la confianza de que antes de las elecciones generales de dentro de dos años, se pueden notar esos efectos positivos, aunque no una creación de empleo notable, a menos que aumenten las tasas de crecimiento.

El que en agosto se haya conseguido el récord de exportaciones desde 1971, en medio de un panorama europeo de retroceso en casi todos los países de la Eurozona, y un año excelente desde el punto de vista turístico, ha contribuido a ese crecimiento mínino del 0,1 por ciento, con lo que la disminución del consumo sigue siendo el gran problema. La demanda interna ha registrado un retroceso similar al del trimestre anterior. Del 0, 3% en tasa intertrimestral. En este sentido, el Banco de España que gobierna Luis María Linde, augura que “el bajo nivel de renta, las todavía desfavorables perspectivas del mercado laboral y el elevado endeudamiento de las familias, no permiten prever una recuperación sensible del consumo a corto plazo”.

Leyendo estos días los grandes periódicos internacionales, todos se han contagiado del optimismo del Gobierno, y de ahí los excelentes datos de la Bolsa española, animada igualmente por pronósticos tan favorables como los de Emilio Botín, presidente del Banco de Santander, que no ha tenido reparos en reconocer que estamos “en un momento fantástico porque a España le está llegando dinero para todo, para la Bolsa, para la Deuda Pública, y las inversiones directas. Ha habido un cambio drástico de la percepción de nuestro país en el extranjero en los últimos meses. Existe una confianza en España como no se pueden imaginar”. Y ahí está el titular de The New York Times: ‘Bill Gates compra una participación en una constructora española; se convierte en el último inversor en que apuesta por la recuperación de la economía española’.

El grupo inmobiliario FCC es el símbolo de la crisis, iniciada precisamente con el desplome del sector inmobiliario: el único gasto del Gobierno español en obras públicas ha pasado de los 40.000 millones de euros de 2008 a los 7.000 del año pasado. FCC, a pesar de la deuda de más de 5.000 millones y de una pérdida neta de 600 millones, ha conseguido aumentar el valor de sus acciones en un 152% en seis meses, gracias al contrato para la construcción del metro de Riad en Arabia Saudí, a la recuperación de los pedidos internacionales y a sus avances en el tratamiento de aguas residuales y gestión de residuos y reciclaje.

Sin embargo, algunos analistas creen que Gates ha comprado una empresa con problemas a un precio de ganga de un sector que “apesta como las sardinas” y puede que se esté aventurando fuera de su terreno. “Parece como si quisiera entrar en España pero no sabe realmente cómo”.

Todavía está por ver si Gates ha hecho bien en apostar que España ha tocado fondo, después de cinco años de crisis. Los créditos incobrables de los bancos alcanzaron el récord de 12,1% en agosto, el FMI espera un crecimiento de sólo el 0,5% en el 2014, el paro sigue siendo uno de los principales problemas del país, el crédito no llega a la pequeña y mediana empresa y el cambio solo se está produciendo en la economía financiera no en la economía real.