¿Hay un pacto entre Cospedal y Bárcenas?

“Sigo manteniendo la confianza en María Dolores de Cospedal, desde luego. Es una magnífica secretaria general”. A diez mil kilómetros de distancia de Madrid, desde Panamá, el presidente del Gobierno Mariano Rajoy se ha visto obligado a defender a la secretaria general del PP, ante las críticas que ha despertado su declaración en un juzgado de Toledo donde el viernes se vio la demanda en defensa del honor presentada contra el periódico El País (que retiró a lo largo del juicio) y contra el extesorero del PP, Luis Bárcenas.

La celebración de la vista, el desarrollo de la misma, el protagonismo que en ella tuvo Luis Bárcenas, que a primera vista estuvo más contundente y seguro que ella, aunque es difícil dilucidar quién mintió y quién dijo la verdad, no solo ha abierto en canal, de nuevo, el escándalo Bárcenas, sino que ha vuelto a ocupar las portadas de los principales diarios del país, y los más importantes espacios de radio y televisión del fin de semana, así como las bromas, las chanzas y las críticas de las redes sociales, que no terminan de creerse la torpeza de la secretaria general del Partido Popular que, con su demanda de defensa del honor en la que pedía una indemnización al periódico El País… y a Bárcenas, ha reabierto el escándalo de los sobresueldos en negro que desde la etapa de José María Aznar en 1990, y hasta el año 2008, en que estalla el “escándalo Gürtel”, han venido cobrando todos los presidentes y secretarios generales, así como la cúpula del partido.

En contra de la estrategia del Presidente del Gobierno, que quiere que todo el país se olvide de Bárcenas, del reparto que hacía del dinero negro que donaban al partido a cambio de concesiones administrativas en Ayuntamientos y Autonomías (están contabilizados 7,5 millones de euros), y que hace todo lo posible e imposible, porque el tema no se debata en el Parlamento, la secretaria general, parece haber decidido darse un tiro en el pie y en el del propio partido, y ha proporcionado una oportunidad de oro al extesorero, para confirmar desde la prisión de Soto del Real, vía videoconferencia (¡siempre la pantalla de plasma! ) todas las ilegalidades que, según él, se han venido cometiendo en el partido, durante la Presidencia de José María Aznar y de Mariano Rajoy.

Mientras que, desde Panamá el Presidente del Gobierno, horrorizado, se quitaba el tema de en medio con su conocido argumento de que estaba pendiente en los Tribunales (“Todo lo que tenía que decir lo he dicho en el Parlamento y no voy a entrar en temas que están sometidos a decisiones judiciales. En cualquier caso, también tengo que decir que de eso no se ha hablado en esta Cumbre, nada, ni una palabra”) en Madrid, en Génova, la sede del PP, no terminaban de creerse que la secretaria general hubiese resucitado al extesorero, al que se le había dado una oportunidad única para repetir sus acusaciones contra sus antiguos compañeros que, además, se encargo de precisar el extesorero, recibían los sobres con el dinero negro de su “propia mano”, incluida la demandante, María Dolores de Cospedal.

Todo un espectáculo ese de que toda España podida ver, vía plasma, a un Bárcenas seguro, nada dubitativo, contar cómo se repartía el dinero negro de los sobresueldos, incluido, según él, el recibido por Cospedal. “Era tradición en el partido -insistía- compensar el nivel retributivo de los secretarios generales. Cuando deja de cobrar Acebes, empieza a cobrar ella una cifra casi similar a la que cobraba Acebes. Le di 7.500 euros, creo que en su despacho de la séptima planta de Génova, en julio de 2008, porque en esa fecha el Senado estaba cerrado. Y otros 7.500 euros el 14 de octubre en su despacho del Senado, que era contiguo al mío”.

Y luego el relato detallado de cómo, por decisión del Presidente del Gobierno, y con Javier Arenas como intermediario, se le sigue manteniendo el status de tesorero, con un sueldo mensual de 21.000 euros, despacho oficial, secretaria, coche y chófer, en una situación privilegiada que nadie, en Génova, salvo el Presidente del partido y la secretaria general, tenía. De esta forma, un Bárcenas que no podía aportar pruebas de la entrega de esos sobres de dinero negro, salvo su palabra, y los apuntes contables que se han demostrado que no son falsos como se ha venido manteniendo desde el principio con el argumentario del partido, por la falta de estrategia del PP y por la obsesión de Cospedal de terminar, ella solita, con su eterno adversario, el extesorero, ha vuelto a colocar el gran escándalo que Rajoy quiere ignorar, en el centro del debate. Y en eso estamos… “a menos que la actitud de Cospedal responda a algún tipo de pacto secreto con Bárcenas”, dice burlón un crítico de Rajoy… Es que si no, no se entiende.