A Rajoy, Montoro no le ha hablado de la Curva de Laffer

El ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro, ha entregado este lunes en el Parlamento, los Presupuestos Generales del Estado para 2014, unos Presupuestos calificados por el propio ministro de Hacienda de “sociales”, -a pesar de la congelación salarial que sufrirán casi tres millones de funcionarios públicos, una subida ridícula, casi congelación, de las pensiones, y una disminución del 47 por ciento en dependencia-, de Presupuestos para “la recuperación económica”, a pesar del levísimo crecimiento del 0,7 % del PIB, y, de Presupuestos para la “creación de empleo”, algo realmente difícil, con un crecimiento tan débil y con una fiscalidad tan elevada que no se conocía en décadas.

Es más, se anuncia casi a bombo y platillo, que no se subirán los impuestos, cuando en realidad, ya se han subido todos, hasta el punto que no se conoce una presión fiscal como la actual en varias décadas. El Gobierno que había prometido que la subida del IRPF, del impuesto de sociedades y del IBI, este último, para ayudar a los Ayuntamientos a sostener las cuentas municipales, solo sería por un año para combatir el déficit público de este año, lo prórroga y, además, aplica una subida del IVA, para productos sanitarios y servicios de notaría, introduce un nuevo impuesto medioambiental y, establece un pago fraccionado adicional sobre el impuesto de sociedades para grandes empresas.

Sorprende que quienes ganaron las elecciones en noviembre de 2011, prometiendo una bajada general de impuestos porque, según la tesis de los expertos del PP, donde mejor está el dinero es en el bolsillo de los ciudadanos, de los contribuyentes, y no en las arcas del Estado, y quienes aseguraron que la última subida del año pasado solo era coyuntural, para combatir un déficit público desbocado, hayan situado la carga tributaria española (especialmente el tipo marginal del IRPF) en uno de las más elevadas de Europa y que solo en 2015, un año electoral, es cuando llegará la prometida bajada de impuestos.

Pero, a pesar de esa subida de impuestos en cadena, la realidad es que se ha cumplido, de nuevo, lo establecido por Arthur Laffer, en su célebre teoría sobre la famosa curva que lleva su nombre (la llamada Curva de Laffer) de la que, no se sabe por qué, el ministro Montoro, no ha querido informar al presidente del Gobierno Mariano Rajoy. Eso explica que el propio Montoro haya reconocido que los ingresos fiscales se hayan comportado peor de lo previsto, lo que significa que si este año terminará el ejercicio, con una recaudación menor de la prevista, calculada en más de 2.340 millones de euros, el año que viene, con el Presupuesto voluntarista de Montoro, el agujero de ingresos de Hacienda, a pesar de la desproporcionada presión fiscal, puede ser histórico.

A Rajoy nadie le ha hablado de Laffer, y de su teoría de que los ingresos fiscales están relacionados con los tipos impositivos. La curva de Laffer muestra que el incremento de los tipos impositivos no siempre conlleva un aumento de la recaudación fiscal. La característica más importante de esta curva reside en que indica que cuando el tipo impositivo es suficiente alto, si se sube aún más, los ingresos recaudados pueden terminar disminuyendo. La disminución de la oferta del bien reduce hasta tal punto los ingresos fiscales que la subida del tipo impositivo no compensa la disminución de la oferta. Este fenómeno se denomina efecto Laffer, en honor al economista Arthur Laffer que hizo esa curva a principio de la década de 1980.

Dicen que nadie, ni siquiera en la Oficina Económica del Gobierno, ese poderoso organismo de control que desde el Palacio de la Moncloa, dirige Álvaro Nadal, le dijeron a Rajoy que había que tener cuidado con Laffer y su célebre Curva…Y que por eso, ha pasado lo que ha pasado, y lo que se le viene encima a la Hacienda pública, a pesar de todo el optimismo oficial.