Artur Mas decide disfrazarse de Ibarretxe

A pesar de que eso le lleva inevitablemente al fracaso, el presidente de la Generalitat Artur Mas, ha decidido disfrazares de Juan José Ibarretxe, -el lehendakari vasco que quería crear una nueva relación histórica entre Euskadi y España como la relación que existe entre Puerto Rico y Estados Unidos-, y presentar en el Congreso de los Diputados, una iniciativa para que se celebre un referéndum el año que viene en Cataluña que permita a Cataluña independizarse del Estado español, aunque, al contrario que Ibarretxe, no quiere ningún ejemplo similar que le pueda arruinar su proyecto.

Juan José Ibarretxe, después de su fracaso soberanista, ha terminado dando clase en Puerto Rico, a la vez que profundiza en las relaciones del Estado del Caribe con los Estados Unidos de América, y Artur Mas, es posible que ya esté haciendo planes, después de que haya sido desplazado del poder, en los próximos comicios, por el auténtico Presidente de la Generalitat en la sombra, el dirigente de Ezquerra Republica de Catalunya (ERC) Oriol Junquera, para dar clases en alguna Universidad de Escocia o de Canadá, al tiempo que estudia los distintos tipos de referéndums para separarse de esa España que le roba a Cataluña y que no le deja votar su auténtico destino, al margen de la Constitución española.

Entre la posición inicial de que habría Referéndum “Sí o Sí”, quisiese o no quisiese el Gobierno, dijese lo que dijese el Tribunal Constitucional, pasase lo que pasase, y la decisión última de acudir al Parlamento español para pedir una autorización que será rechazada abrumadoramente, igual que fue rechazada la propuesta del lehendakari Ibarretxe, ha llovido mucho y han pasado muchas cosas. Ha pasado que realmente quien ganó las elecciones soberanistas del año pasado fue ERC, y no Convergencia i Unió. Ha pasado que quien manda en el inestable gobierno catalán es Oriol Junquera y no Artur Mas; que Unió está a punto de salir de la coalición con Convergencia ante la actitud de Duran i Lleida, totalmente en contra de que se rompan los vínculos con España ; que toda la construcción retórica del independentismo se ha venido abajo en cuanto Europa ha aclarado que un país escindido de otro, no puede pretender convertirse en miembro de pleno derecho de la Unión, y que lo único que pueden conservar es el euro como moneda. Y ha pasado que el discurso maximalista de Mas se ha ido adaptando a una realidad incuestionable y que es mucho más sensato llegar con el Gobierno a un acuerdo de mínimos que romper la baraja, aunque es posible que Esquerra, la gran triunfadora de toda la operación de Mas, ocupe el Gobierno de la Generalitat en las próximas elecciones autonómicas y termine rompiendo la baraja definitivamente, mientras el actual Presidente de la Generalitat busca, el refugio en alguna pequeña Universidad británica, para como Ibarretxe, seguir viviendo de sus recuerdos.

Con la decisión de llevar la propuesta soberanista catalana al Parlamento, el conflicto independentista entra en una nueva fase y permite una negociación con el Estado que los propios catalanes han puesto como límite finales de este año y que debería ser tomada con el máximo interés por el Presidente del Gobierno, que debe abandonar esa creencia de que los problemas se van solucionando solos, y que estamos ante un soufflé que tiene que bajar y que lo mejor es meter el problema debajo de la alfombra. Sobre todo, ahora en que su obsesión es cómo convencer a la ciudadanía de que la recuperación está a la vuelta de la esquina, que ya se ve la luz (eso sí, más cara) al final del túnel, y que la creación de empleo será pronto realidad. Que no le hablan de problemas en Cataluña, de mentiras en torno al escándalo Bárcenas, de financiación ilegal del partido, de ineficacia total de la política informativa, del ridículo internacional que supone querer censurar a la prensa extranjera, del intento constante de rehuir a los medios y al Parlamento, para no dar explicaciones… Él, olvidada la prima de riesgo, solo quiere hablar de su libro, y de su tema, que es la recuperación económica.