La situación económica, una verdadera ducha escocesa

Pequeños y medianos empresarios, emprendedores, autónomos, consumidores, ciudadanos al borde de la desesperación, están siendo sometidos a un persistente tratamiento de “ducha escocesa” (porque lo escocés está de moda, a raíz de la convocatoria del referéndum de independencia de dentro de un año, que tanto entusiasmo produce en Cataluña) con agua fría y agua caliente, sobre el inmediato futuro de la economía española.

Si ayer era el optimista informe -¡Viva España!- del Banco Morgan Stanley para que los inversores norteamericanos compren bonos españoles y no alemanes o italianos, hoy es el dato alarmante de la morosidad de la Banca, aún después del rescate. Si ayer el locuaz ministro Montoro pregonaba que España volvería a asombrar al mundo con su economía, hoy es que, probablemente, se va a necesitar más ayudas europeas, para sanear el sistema bancario. Ducha escocesa, agua fría y agua caliente, aunque frío, frío, está el Gobierno y caliente, caliente, el personal al que se le viene diciendo desde el rescate del sistema bancario hace un año, que el crédito esta a la vuelta de la esquina.

Y si no hay crédito, no hay actividad económica, y si no hay actividad, no hay crecimiento, ni creación de empleo. Y no hay crédito, entre otras razones, porque se han disparado las tasas de morosidad de la Banca española, según acaba de hacer público el Banco Central Europeo (BCE) sin que el señor Montoro haya abierto la boca para asombrarnos, aunque mejor es que esté callado.

Esos datos indican que la morosidad de la banca española ha batido un récord histórico al llegar al 11,97%, es decir, a los 178.663 millones de euros en julio. Según los datos divulgados por el banco central español, y posteriormente por el BCE, esa cifra supone un nuevo récord histórico con tres décimas más que en junio, y se mantiene cerca de los niveles previos al rescate bancario.

La morosidad protagonizó descensos en diciembre de 2012 y febrero de 2013, por los efectos contables del traspaso de activos a la sociedad gestora de activos procedentes de la reestructuración bancaria (Sareb, el Banco malo), primero por parte de las nacionalizadas (Bankia, Novagalicia Banco y Catalunya Banc) y después por, Ceiss, Caja3, Liberbank y BMN, subrayó el BE. Lo malo es que desde febrero se han encadenado cinco subidas alcistas consecutivas, y hasta que el crecimiento se sitúe en cero no podremos decir que los males de la economía española han tocado fondo. Es precisamente la situación de los Bancos lo que se han encargado de estudiar esta semana los “hombres de negro” de la troika (Banco Central Europeo, Fondo Monetario Internacional y Comisión Europea) de visita en España para elaborar el correspondiente informe sobre si necesitamos agotar los 100.000 millones de euros que puso a nuestra disposición el Eurogrupo.

Hasta ahora se han empleado 40.000, aunque en el proceso se han utilizado algo más de 61.000 (sin incluir los avales del Estado) De todo ese montante, el Presidente del FROB (Fondo de Reestructuración Bancaria Ordenada) anunció recientemente en el Parlamento que se perderían 31.000 millones, es decir que los agujeros creados en muchas de las Cajas lo tendremos que pagar todos los contribuyentes.

La ampliación del programa de asistencia financiera para la reestructuración de la banca española más allá de finales de año dependerá del nivel del capital de las entidades y la situación de los bancos españoles. El Gobierno no quiere seguir con la línea de ayuda abierta, pero la decisión tendrá que ser consensuada con el resto de los países de la Eurozona, y se tendrá en cuenta como el informe de la troika valore la situación de los bancos, sobre todo, sus niveles de capital.