Siria: Un ataque corto, rápido y beneficioso para Al Qaeda

Este mismo jueves podrían iniciarse acciones militares contra Siria, según vienen filtrando los servicios de inteligencia occidentales y sin que Naciones Unidas haya emitido su opinión sobre el trabajo que sus inspectores están realizando sobre el terreno para confirmar que, efectivamente, ha sido el régimen de Bashar al Assad el que ha utilizado armas químicas y ha traspasado esa “línea roja” que Obama había establecido para intervenir.

Naciones Unidas ha pedido más tiempo para estudiar la situación, y para que los inspectores terminen sus trabajos de investigación y de evaluación final que tardaran cuatro días más, aunque la maquinaria de guerra ya está en marcha, han empezado a llegar aviones británicos a Chipre, barcos norteamericanos están tomando posiciones en el Mediterráneo e, incluso, comandos entrenados por Estados Unidos han entrado en Siria y marchan sobre Bagdad, según informes de la inteligencia francesa.

La impresión, a pocas horas de lo que puede ser la gran ofensiva contra el régimen dictatorial de Al Assad, es que será breve, que se utilizaran misiles de crucero por parte de los destructores de la Sexta Flota (USS Graveli, USS Barry, USS Mahan y USS Ramage) capaces cada uno de lanzar 90 misiles Tomawak y que irán dirigidos contra los arsenales de armas químicas que son numerosos, porque Siria es el cuarto país del mundo con más armas de este tipo y el país en Oriente Medio que cuenta con más provisiones y arsenales de gas sarín y gas mostaza

De esta forma, lo que empezó siendo una manifestación más de la llamada “primavera árabe” con peticiones de apertura política y una represión brutal por parte del régimen de los Assad, que dura ya, entre padre e hijo, cuarenta y dos años, de cualquier tipo de protesta a favor de la apertura política, ha desembocado, por el momento, en una auténtica guerra civil, en la que están participando miembros de Al Qaeda y radicales islamistas, y que ha ocasionado hasta el momento 100.000 muertos y tres millones de refugiados, uno de ellos niños, y puede terminar en una explosión en todo Oriente Medio.

Además, se da la circunstancia, según pone de relieve el escritor y periodista Robert Fisk en el periódico británico The Independent, de donde es corresponsal en Oriente Medio desde hace treinta años y donde escribió las crónicas más brillantes, agudas y analíticas de la guerra de Irak, de que si Barack Obama decide atacar al régimen sirio, ha asegurado, será la primera vez en la historia que Estados Unidos estará en el mismo lado que Al Qaeda.

“Los hombres que destruyeron tantas miles de vidas el 11 de septiembre estarán luchando junto a la misma nación cuyos inocentes fueron asesinados tan cruelmente hace casi doce años. Un logro importante para Obama, Cameron, Hollande y el resto de los caudillos en miniatura. Esto, por supuesto, no será pregonado por el Pentágono o la Casa Blanca ni, supongo, por Al Qaeda, aunque ambos están tratando de destruir a Bashar al Assad. También lo está el Frente Nusra, uno de los afiliados a Al Qaeda. Pero suscita algunas posibilidades interesantes”.

Quizá los estadounidenses, ironiza Fisck, deberían pedirle ayuda de inteligencia a Al Qaeda, después de todo, éste es el grupo con las “botas en la tierra”, algo que los estadounidenses no tienen interés en hacer. Y quizás Al Qaeda pueda ofrecer alguna instalación al país que generalmente afirma que los partidarios de Al Qaeda, más aún que los sirios, son los hombres más buscados en el mundo.

“Seguro, nos dicen, -termina el brillante análisis de Fisk- que va a ser un corto ataque a Siria, entrar y salir, un par de días. Eso es lo que le gusta pensar a Obama. Pero piensen en Irán. Piensen en Hezbolá. Más bien sospecho, si Obama sigue adelante con esto, que tendrá que seguir y seguir”.