Por si faltaba algo, ahora tambores de guerra…

Desde hace más de veinticuatro horas se han intensificado los tambores de guerra sobre Oriente Medio, hasta el punto de que se fija para los próximos días el inicio inminente de acciones militares contra Siria, por parte de Estados Unidos y de dos de los países que ocupan puestos permanentes en el Consejo de Seguridad: Inglaterra y Francia.

Sin esperar el informe exhaustivo que los inspectores de las Naciones Unidas están haciendo sobre el supuesto uso de uso de gas sarín el miércoles 21 de agosto, en la región de Ghoutta, en las afueras de Damasco, según la denuncia del Ejército Sirio Libre, que fijaba en 1.3oo el número de muertos, entre ellos más de trescientos niños. El presidente norteamericano Barack Obama parece haberse decidido por una acción de castigo , sin ningún tipo de resolución de Naciones Unidas y sólo con el paraguas de la OTAN, que se reúne este miércoles con Gran Bretaña, cuyo Parlamento examinara la situación el jueves , y con Francia, cuyo presidente François Hollande se ha sumado con rapidez a la recién formada coalición, dando por sentado el uso de armas químicas y declarando además que el país está preparado “para castigar a los que gasearon a inocentes”.

El Gobierno francés debe tener buena información porque hace sólo unos días el diario Le Fígaro daba cuenta de que comandos rebeldes entrenados en Jordania por EEUU avanzaban hacia Damasco desde mediados de agosto, y que se especulaba con que la utilización de armas químicas pudiera ser una reacción a esa intervención directa de EEUU. De este modo, se daba por hecho que la operación contra el presidente sirio, Bashar al Assad, había comenzado. Y que opositores al régimen, que han venido siendo supervisados por comandos israelíes, jordanos y estadounidenses, se movían hacia Damasco. Un primer comando de guerra, formado por los estadounidenses en Jordania, habría entrado en acción a mediados de agosto en el sur de Siria, concretamente en la región de Deráa. Este primer grupo estaría formado por unos 300 hombres, que habrían cruzado la frontera con el apoyo de Israel y Jordania así como de miembros de la CIA. A ellos se les habría sumado un segundo grupo el 19 de agosto, el día anterior al supuesto ataque contra la población civil por parte del régimen dictatorial de Al Assad.

Hasta hace muy poco el presidente Obama mantenía una postura muy negativa en cuanto a una intervención militar. En realidad , lo que pretendía era evitar, por todos los medios, era una intervención directa en Siria, respaldada por China , pero sobre todo por Rusia e Irán, porque como han anunciado los rusos todo Oriente Medio puede convertirse en un polvorín… Sorprende pues que, con tanta prontitud, se haya aceptado la tesis de la existencia del gas sarín empleado masivamente contra la población civil, aún antes de que los inspectores hayan finalizado sus informes, que, por el fiasco de Irak, deberían ser de una precisión, un rigor, y una credibilidad que no dejase ninguna duda por resolver. Hasta ahora, no se han presentado las pruebas , mientras ha aumentado espectacularmente la presencia militar en la zona y todo está preparado para un ataque en los próximos días, de misiles crucero contra instalaciones militares sirias e incluso bombardeos con la declaración de una zona de exclusión durante varios días.

En este clima de tambores de guerra, Rusia amenaza con una catástrofe en Oriente Medio, Irán renueva su apoyo a Siria, Líbano advierte a Israel que si ataca se defenderá, y en las ciudades israelíes se agotan las máscaras antigás, mientras  en la mayoría de los países occidentales se hunden todas las Bolsas, cuando decían que el final de la crisis estaba ya a la vuelta de la esquina…