Reaparece Bárcenas y Rajoy se quita de en medio

El curso político terminó el día 1 de agosto con Bárcenas y con el pleno del Senado, en el que el presidente del Gobierno dio su versión sobre el caso del extesorero del PP, y se ha abierto este lunes con Bárcenas y con la petición de la oposición para que el presidente del Gobierno vuelva al Parlamento para ser reprobado por no haber dicho la verdad sobre el extesorero del que aseguró que, cuando llegó a la Moncloa , ya no estaba en el partido, algo que, posteriormente, se ha de mostrado que no responde a la realidad.

Durante este paréntesis veraniego, los testimonios de los exsecretarios generales del partido en la Audiencia Nacional, especialmente el de la actual secretaria general María Dolores de Cospedal, y las informaciones que se han publicado han venido a demostrar que hubo un acuerdo con el extesorero, aprobado por Rajoy y avalado por Javier Arenas, de que seguiría cobrando del partido 18.000 euros mensuales, manteniendo el despacho, el coche y la secretaria y aceptando el cese del gerente Cristóbal Páez, que según Bárcenas le había traicionado y había pactado con Cospedal, y que ese acuerdo se mantuvo hasta que comenzaron a aparecer los llamados “papeles de Bárcenas” con la contabilidad B del partido, las donaciones de empresas y lo sobresueldos en negro a la cúpula popular.

La aparición de esos nuevos datos ha producido un verdadero “shock” en determinados sectores del partido que piden una renovación total de la actual dirección y del equipo de Génova y que piensan que no puede abordarse lo que queda de legislatura con esa guerra que existe entre Javier Arenas, a quien Rajoy le prometió, tras su abandono de Andalucía, los máximos poderes, y Dolores Cospedal que dio al juez Ruz datos que comprometen aún más a Rajoy con el extesorero popular, actualmente encarcelado en la prisión de Soto del Real.

Quienes vienen defendiendo una limpia total de todos los que hayan tenido alguna vinculación con Bárcenas o hayan recibido dinero B se encuentran con la paradoja de que, en ese caso, según los papeles del extesorero, estarían en esa supuesta lista, el presidente del Partido y la secretaria general, que además ha venido actuando en el escándalo con dos principios: “que cada palo aguante su vela” y que no está dispuesta a comerse “más sapos que los justos”.

Y quienes conocen a Rajoy, dicen que lo más probable es que lo que haga es quitarse de en medio. Quitarse de en medio, sin afrontar la crisis de Gobierno que la dejara para Semana Santa, en el límite mismo en el que tenga que decidir las candidaturas para las elecciones europeas del mes de mayo del año que viene, y que será entonces cuando aprovechara para hacer cambios en el Gobierno y en el partido. Y quitarse de en medio ante las presiones de la oposición para que dé más explicaciones sobre el “escándalo Bárcenas”.

Por lo pronto, ha elaborado una agenda internacional que le va a tener alejado de España muchos días y durante los cuales recorrerá medio mundo: desde Rusia a Argentina, pasando por Estados Unidos y Kazajistán, en una actividad viajera frenética en la que no tendrá tiempo de ocuparse ni de cambios políticos , ni del partido, ni, por supuesto, de nada relacionado con Bárcenas, que el martes vuelve a la Comisión Permanente del Congreso de los Diputados para debatir si se acepta o no la petición socialista de reprobación de Rajoy y que, con toda seguridad, será rechazada por estar fuera del Reglamento.