Campaña de Gibraltar en el primer mes de conflicto

El contencioso con Gibraltar ha entrado este domingo, en su quinta semana, después de que las autoridades de Aduanas españolas, dependientes del Ministerio de Hacienda, prohibiesen la entrada de camiones con piedras en el Peñón para construir un segundo espigón en la parte Este de la Roca, en Sandy Bay, donde, además, se está instalando un ambicioso proyecto inmobiliario con zonas de ocio y muelles para yates y embarcaciones de recreo.

El contencioso entre España, Inglaterra y Gibraltar, se inició el pasado 24 de Julio cuando el Ministro principal de la Roca Fabián Picardo, decidió minar con bloques de hormigón en aguas jurisdiccionales españolas, pero reclamadas por Gibraltar, un caladero donde los pescadores de la Línea y Algeciras vienen echando sus redes tradicionalmente y de donde según algunas fuentes partiría una conducción especial para la telefonía internacional. A esa decisión unilateral, respondió España con medidas de control en la Verja, con anuncios de una nueva tasa de 50 euros, para entrar y salir de la Roca y, con la advertencia de que no habría ningún tipo de dialogo ni de negociación, hasta que no se retirasen los bloques de hormigón, algo a lo que se niega Gibraltar a menos que antes se “hiele el infierno”, según palabras del Ministro Picardo.

Coincidiendo con este primer mes de conflicto, el Ministro principal gibraltareño ha iniciado una campaña con la que se quiere demostrar que la opinión pública española está mal informada del problema y que lo que él ha hecho es lo que ha estado haciendo durante años el gobierno de Madrid con ayudas millonarias de la Unión Europea, en una acción que es la creación de arrecifes artificiales que, al fin y al cabo no es sino una defensa del medio ambiente, eso que reclaman las autoridades españolas, impidiendo la entrada de arena y de piedras en el Peñón.

El arrecife artificial del conflicto, según los gibraltareños, que ha sido ampliado para cubrir gran parte del diminuto territorio, fue el primero que se construyó en Europa y ahora es uno de los más largos. Está hecho de más de 30 barcos y restos hundidos, como viejos botes, gabarras de grava y plataformas flotantes y, se amplía cuando hay fondos disponibles o regalan botes a la organización conservacionista The Helping Hand, que arrojó los bloques a comienzos de año.

El fondo arenoso ha sido reemplazado por un oasis de vida marina muy diversa, según la versión que da al periódico británico The Guardian Eric Shaw, responsable de la sección marina dela Sociedad Ornitológica y de Historia Natural de Gibraltar que comenzó el arrecife en 1973 como un intento de dar a la vida salvaje marina un ambiente para reproducirse y colonizarlo. En estos momentos según esta versión se pueden encontrar corales, gorgonias, langostas y cangrejos. Hay esponjas, anémonas, pulpos y anguilas. Hay también bancos de peces grandes y pequeños, como anchoas y besugos, peces escorpión y róbalos. A lo largo de los años, propietarios privados de embarcaciones, empresas y funcionarios fueron donando no sólo botes sino también su tiempo, reflexiones y esfuerzos para mejorar el hábitat marino gibraltareño‖, dijo un portavoz de The Helping Hand.

Shaw minimiza las quejas del Gobierno español de que el arrecife fue construido sin consultarle y por motivos políticos y aclara que desde que hace 30 años comenzó su construcción, nadie se ha quejado. “En 30 años no recibimos ninguna carta ni queja. Todo lo que las autoridades españolas nos preguntaron era cómo lo construimos”.

Los gibraltareños dicen estar confundidos por el ataque español contra el arrecife porque ha sido un modelo para muchos otros a lo largo de las costas de Málaga, Granada y Almería. España ha recibido millones de euros de la UE para la creación de arrecifes. Algunos se han convertido en atracción turística para bucear.
El contencioso ha entrado en escalada con una denuncia formal presentada en un tribunal de La Línea acusando a nueve ministros del gobierno de Gibraltar de delito ambiental según la legislación española por ordenar la construcción del arrecife. Es improbable que se vea el caso ya que, según los gibraltareños está por completo en sus aguas algo rechazado de plano por España.

“Si España no reconoce esto, acudamos al tribunal internacional del derecho del mar para que determine esta cuestión”, responde Picardo, que cree ganar esta pelea…