Gibraltar: Margallo enseña todas sus cartas

El Gobierno español, ya sea para ocultar problemas de política interna o porque cree que ha llegado el momento político adecuado, pretende llegar hasta el final en el contencioso de Gibraltar, hasta el punto de que lo que ahora reclama es que se vuelva a la situación de 1968, siete años antes de la muerte del general  Franco, cuando la ONU pidió a Londres que pusiese punto final a la situación colonial del Peñón.

En un artículo en la edición europea  del The Wall Steeet Journal, en el que pide la reanudación del dialogo con Gran Bretaña, el ministro español enseña todas sus cartas, aprovecha la ocasión para afirmar, por primera vez, que el tema de Gibraltar es prioritario en la política exterior española y aunque recuerda toda la serie de contenciosos pendientes (desde el contrabando, hasta la opacidad de régimen fiscal, pasando por la ilegal ayuda estatal de Gibraltar a las empresas “off shore”, pasando por los atentados al medio ambiente, el último de los cuales ha sido el de los bloques de hormigón en aguas jurisdiccionales españolas para impedir el trabajo de los pescadores de la Línea y Algeciras), insiste en que el objetivo de la política española es reanudar el diálogo para hablar de soberanía, de acuerdo con las resoluciones de la ONU.

“El Gobierno de Su Majestad no se considera obligado por las resoluciones de la Asamblea General y por tanto no negociará con el Gobierno español en base a las mismas”. Margallo recuerda que esa fue la sorprendente respuesta de Michael Stewart, ministro de Exteriores británico, en diciembre de 1968 a la Resolución 2429 de la Asamblea General de Naciones Unidas que pedía al Reino Unido, como potencia administradora, que pusiera fin a la situación colonial en Gibraltar, declarando que la continuación de tal situación era contraria a los objetivos y principios de la Carta de la ONU.

Un año antes, la Asamblea General había adoptado la Resolución 2353 que decía que cualquier situación colonial que destruyese parcial o totalmente la unidad nacional y la integridad territorial de un país -como ocurre con Gibraltar- es incompatible con los objetivos y principios de la Carta de la ONU. Además, la ONU no ha reconocido ningún derecho de autodeterminación en el caso de Gibraltar, aunque pide que las negociaciones sobre soberanía tengan en cuenta los intereses de la población de la colonia.

“A diferencia del Gobierno británico -afirma el ministro Margallo- el Gobierno español está cómodo en el contexto de las organizaciones internacionales, tienen plena confianza en ellas, y siempre está dispuesto a cumplir sus mandatos. La ONU ha dejado claro, en varias resoluciones, que la situación colonial de Gibraltar tiene que terminar y que debe hacerlo a través de negociaciones entre España y el Reino Unido. Desde el principio de la legislatura actual, el Gobierno español ha instado al Reino Unido a reanudar las negociaciones bilaterales lo antes posible sobre cuestiones como la soberanía de Gibraltar, que han estado en suspenso durante demasiado tiempo. Esperamos que se reinicien esos contactos”

Ahora bien,  la primera condición que el ministro español pone para reanudar esos contactos  es que se retiren los bloques de hormigón, que fue el origen de la actual escalada, algo que también le parece razonable a un sector de la opinión pública inglesa según se encargaba este lunes de recordar The Independent, molesto con el ministro principal de la Roca Fabián Picardo, responsable de la medida que ha encendido todos los ánimos. Una escalada que sigue por parte británica (se hace eco el diario Daily Express) que ahora  amenaza con tomar medidas contra el turismo español como pidió públicamente la eurodiputada británica Julie Girling. Sorprende que en el artículo, el señor Margallo no haga la mínima referencia a la tasa de los 50 euros, que provocó el lunes la reacción en contra de Bruselas.