La “Marca España” por los suelos

A la espera este martes de que se abra la caja negra del tren Alvia 141 Madrid-El Ferrol que, en un descarrilamiento ha provocado el mayor accidente ferroviario en España de los últimos sesenta y nueve años con una cifra aterradora de ochenta muertos, que probablemente se pudieron haber evitado si todo no se hubiera dejado en manos del maquinista, el balance, el delprestigio de lo que se ha llamado “Marca España”, no ha podido quedar más dañado por el comportamiento de los responsables de Renfe, de Adif, la Alta Velocidad, determinadas declaraciones de las autoridades, y sobre todo, por la obsesión de algunos por centrar todo en la persona del maquinista, que ha reconocido, ante la policía y ante el juez, su “despiste” que provocó la tragedia.

El que el señor ministro del Interior Jorge Fernández a los pocos minutos del descarrilamiento descartase la posibilidad de un atentado, porque se oyó unas explosión; el que días más tarde hablase, con una total frivolidad, de “indicios de criminalidad” en la persona del maquinista, cuando todavía no se había pronunciado el juez; el que las explicaciones de los Presidentes de Renfe y de Adif hayan sido tan confusas y tan contradictorias; el que se haya insistido tanto en que la línea no era de Alta Velocidad cuando fue inaugurada por el ministro de Fomento José Blanco como tal, ni el tren era AVE, ni el lugar del accidente el adecuado para esa alta velocidad, ya que a cuatro Kilómetros de Santiago de Compostela no se puede ir a Alta Velocidad, han creado tal confusión, que no solo ha perjudicado gravemente a la “Marca España”, sino que probablemente, va a contribuir negativamente a los contratos que España tiene pendientes de concursar y que es lo que ha inspirado toda la política informativa.

Una política informativa que ha perjudicado más que ha beneficiado a nuestra industria AVE, ya que desde el mismo jueves día 25 se sabía que el accidente de lo que en Brasil llaman el “tren bala “, impediría a Renfe participar como operador en la licitación del Tren de Alta Velocidad (TAV) que unirá Campiñas a Sao Paulo y a Río de Janeiro. Según las reglas de la convocatoria del tren bala, confirmadas por la Empresa de Planificación y Logística (EPL), cada candidato tendrá que presentar una declaración, de que no participó de un sistema de TAV con accidente fatal en el periodo de cinco años. Es decir que Renfe, junto con Adir e Ineco (Ingeniería y Economía de Transporte) ya sabía desde horas después del accidente, que el consorcio tendría que buscar un nuevo operador de ferrocarriles para poder participar. Y de ahí las contradicciones de los responsables de Renfe, el operador principal, y Adif.

España, con 3.100 kilómetros habilitados para alta velocidad, es la primera potencia en Europa en esta industria y solo China la supera en el mundo. Nuestros trenes AVE se desplazan a un promedio de 222 km/h y en algunos tramos superan los 300 km/h. El desastre afectará el prestigio de nuestra tecnología, una tecnología que se exporta a Arabia Saudí, Suecia, China, India, Brasil, Inglaterra y otros países, e impulsará, sin duda, la automatización informática en la conducción de trenes. Es cierto que el accidente del Alvia, un accidente mal gestionado desde el punto de vista de lo que significa la “Marca España”, puede tener consecuencias negativas importantes para este tipo de tecnología en la que nuestro país es punta de lanza y para un negocio de cientos de miles de millones de euros.

Aunque es probable que el maquinista sea el principal culpable de lo que ha pasado (también hay mucha responsabilidad en quienes han decidido prescindir de algunas medidas de seguridad y dejar todo en manos de alguien que, en poco más de un minuto, tiene que pasar de una velocidad de 200Km/h a 80 Km/h, sin ningún otro mecanismo de frenado), tampoco es bueno para la imagen del país la que se ha presentado del maquinista, hasta el punto que la prensa italiana ha llegado a comparar a Francisco José Amo, con el capitán del crucero “Concordia”, Francesco Shettino, empeñado en saludar a sus paisanos de la Isla de Giulio, acercándose en exceso la costa, sin ningún sentido de la responsabilidad.

“Pero es precisamente lo que les falta a los Shettino de todo el mundo – señala el “Corriere de la Sera”- Viven como si hicieran surf con las vidas de los demás, sobre la realidad, la cual – cuando está hecha de barcos, aviones, trenes o sencillamente autobuses, pero también de escuelas y hospitales – exige sobre todo sentido del prójimo. Si Francisco Garzón lo hubiera tenido, no habría ignorado las alarmas y las señales del recorrido. Al igual que Schettino no se habría acercado tanto a la isla, precisamente mientras se acercaba a la bailarina moldava” Comentario sangrante que tampoco beneficia precisamente a la “Marca España”.