Rajoy ha salido de cuentas

Este martes al mediodía se ha producido el anuncio oficial de que el Presidente del Gobierno ha salido de cuentas y que el parto, el parto de su comparecencia en el Senado (el Congreso de los Diputados está en obras), tendrá lugar el próximo jueves 1 de agosto. Un parto probablemente más doloroso y largo que el de la Condesa de Cambridge, y al que se ha llegado después de una auténtica batalla en la que, por fin, ha predominado el sentido común y, para el que no ha servido el manido argumentario de los últimos días: no se puede reaccionar de acuerdo con la agenda de un delincuente, un delincuente no va a obligar a comparecer a un Presidente, no se puede reaccionar ante su cualquier rumor, dato o especulación, el Presidente ya ha informado de todo en varias ocasiones…

Un argumentario tan pobre que hasta los propios militantes dudaban en difundirlo por miedo a hacer el ridículo. Sobre todo, cuanto las encuestas comenzaban a señalar que, mayoritariamente, la opinión pública creía más al “delincuente” que al “Presidente”. Así, Lo que al principio pudo resolverse con una simple sesión de control (vetada por la mayoría absoluta del PP), se ha ido convirtiendo en una pelea a cara de perro del partido en el poder con todos los partidos de la oposición que han tenido que llegar a anunciar la presentación de una moción de censura si el señor Rajoy se negaba a comparecer y dejaba todo paralizado, como había anunciado su partido, hasta pasada la segunda semana de septiembre, recién iniciado el nuevo periodo de sesiones parlamentarias.

La realidad es que algo que iba en contra del sentido común, ese que tanto invoca el señor Presidente del Gobierno, no podía resolverse de una forma tan burda, de forma que ha sido la presión mediática, la actuación en bloque de la oposición, la reacción de la prensa internacional sorprendida por el escándalo, el signo de las encuestas de opinión, y la alarma social provocada por el conocimiento de que el señor Presidente del Gobierno estuvo mensajeándose con el señor Bárcenas, aun después de conocerse que tenía una fortuna en Suiza (¿suya solo?, ¿suya y del partido? ¿suya y de otros?) que llegó a superar, en algunos momentos, los 48 millones de euros, lo que ha obligado al señor Presidente del Gobierno a rectificar y pedir al Presidente del Congreso, una comparecencia voluntaria para dar cuenta a la opinión pública “de la situación económica y política” del país, según el escrito que ha sido enviado al Congreso de los Diputados. Como era de esperar, ni siquiera por escrito se hace referencia al ex tesorero popular, cuyo nombre no ha sido pronunciado en ningún momento por el Presidente del Gobierno a lo largo de estos seis meses de escándalo que se cumplirán al final de este mes de julio.

Que no se mencione no signifique que no se trate de Bárcenas, durante el debate aunque el Presidente del Gobierno no parece que vaya a aportar muchos datos nuevos sobre el caso y es posible que se refugie en los datos económicos últimos (mejora de las exportaciones, mejora del turismo, mejora de la EPA, Encuesta de Población Activa que se conocerá este jueves, mejora de las previsiones de crecimiento según los cálculos del Ministerio de Economía, nuevos anuncios de brotes verdes…) para no profundizar en el escándalo.

Pero se equivocaría de nuevo, si se niega a entrar en materia, a dar datos creíbles sobre las finanzas populares, por lo menos durante el periodo que él ha dirigido el Partido, a clarificar el tema de los sobresueldos en negro, a explicar el por qué de esa protección a Bárcenas hasta más allá del sentido común, y sobre todo, el significado último de esos SMS dirigidos al tesorero aun después de descubrirse las cuenta suizas y ese interés en que aguante… “Aguanta Luis”.