Lo terrible es que crean más a Bárcenas que a Rajoy

Si el presidente del Gobierno leyese atentamente este domingo la encuesta que publica el periódico El Mundo, no tendría más remedio que hacer lo que en una cadena de Televisión (La Sexta) dijo anoche Antonio Martin Beaumont, uno de los periodistas más cercanos al Partido Popular, hasta el punto que en su momento militó en Nuevas Generaciones: “Algunos dentro del PP empiezan a pensar que Mariano Rajoy, harto de batallas, medita dar un paso atrás, para dejar paso a un sucesor un sucesor o sucesora”. La foto del pasado viernes en la referencia del Consejo de Ministros en la que aparecieron juntos la vicepresidenta Sáenz de Santamaría y el Ministro de Justicia Ruiz Gallardón, que ¡oh casualidad! conseguía presentar su Ley de Custodia Compartida, era ya de por si significativa, como ese error, imperdonable en Ruiz Gallardón, de llamar “presidenta” a la ‘vice’, Soraya Sáenz de Santamaría.

Y no es para menos que se haya abierto la guerra por la sucesión, ya que el resumen de esa encuesta realizada por Sigma Dos, es que el presidente del Gobierno ha perdido toda credibilidad; que una amplia mayoría de españoles, superior en ocasiones al ochenta por ciento, cree que el PP ha venido recibiendo dinero negro y repartiendo sobre entre sus líderes; que ese dinero venía de empresarios a cambio de “contratos públicos que se adjudicaban en función de las donaciones recibidas; que Rajoy debe comparecer de inmediato en el Parlamento para dar explicaciones , entre ellas el envío de SMS, especialmente después de la aparición del dinero en cuentas numeradas en Suiza, algo que es rechazado por el 73 por ciento de los ciudadanos, incluido un 64 por ciento de votantes del PP.

Lo realmente sorprendente es que la opinión pública nacional cree más a Bárcenas, al que por lo menos consideran un defraudador; que al presidente del Gobierno. Es más, los españoles dan mas verosimilitud a las denuncias del extesorero del PP sobre la financiación del partido durante estos últimos veinte años que a las débiles y esporádicas negativas del presidente, o a las explicaciones que han venido dando los máximos dirigentes del PP como María Dolores de Cospedal, Carlos Floriano o Esteban González Pons, que con más o menos ingenuidad se han limitado a repetir el mismo argumentario, la mayoría de las veces contradictorio con versiones anteriores.

Ese desprestigio en el que se ha metido el presidente del Gobierno y ese desgaste que está sufriendo el Partido Popular se produce, hay que subrayarlo, en ese ambiente generalizado de rechazo a los políticos, que siguen siendo el tercer problema que mas preocupa a los españoles, en un ambiente de corrupción que ha empezado a despertar la inquietud de los países de la eurozona , cuyos principales dirigentes siguen sin entender que no se debata en el Parlamento la grave situación en la que se encuentra tanto el presidente del Gobierno, como el partido que le apoya, aunque tenga la mayoría absoluta en el Parlamento. Dentro de esa inquietud está también el escándalo de los ERE en Andalucía, la financiación casi mafiosa de Convergencia i Unió y los numerosos casos abiertos en los tribunales que están afectando a las mayoría de las Instituciones.

Por todo eso, se espera que esta semana el presidente anuncie una comparecencia en el Parlamento, sin cortapisas, sin limitaciones. Lo exige la opinión pública y sobre todo se lo merecen los votantes y militantes del PP que todavía siguen dando la cara por el partido y por un presidente que les ha decepcionado pero al que, en amplios sectores continúan defendiendo. Rajoy tiene que hablar, tiene que excusarse por no haber tomando medidas antes y depurar responsabilidades dentro del propio partido. Cuanto más tarde peor.