El misterio 14 Z y la huida de Cristóbal Montoro

Ni el Parlamento, ni la totalidad de la oposición, ni el juez José Castro, que está investigando desde hace casi dos años, el escándalo del Instituto Nóos y a Iñaki Urdangarin, ni el fiscal General del Estado, Eduardo Torres Dulce, ni el indignado ciudadano, cree las explicaciones del Ministerio de Hacienda sobre el lío del carnet de identidad de la infanta Cristina, con el que supuestamente, se habrían vendido, en distintos lugares de España, 13 fincas por un valor de 13,4 millones de euros, algo que es falso y no responde a la realidad.

El que después de doce días, tras estar anunciando durante toda la jornada del martes, la convocatoria de una rueda de prensa para explicar que es lo que ha ocurrido con esa venta que nunca existió, y con la desaparición de todo el día del Ministro de Hacienda Cristóbal Montoro, la Agencia Tributaria emitía en la noche del martes una nota oficial que no aclara nada, que echa la culpa de los errores a los notarios, confunde más a la opinión pública, no asume ningún tipo de responsabilidad, es una auténtica chapuza, y levanta todo tipo de sospechas sobre su actuación, en un caso que afecta a la Familia Real, en un escándalo donde la Infanta está siendo investigada por supuesto delito fiscal y blanqueo de capitales.

“Que nadie vea intención alguna en esos errores que se han cometido” ha asegurado el ministro Montoro, en una sesión de control en el Parlamento, un ministro que se ha negado, en todo momento, a comparecer ante la prensa, probablemente, porque no puede explicar lo que ha pasado en ese lío de los carnets de identidad, cuya responsabilidad ha querido derivar hacia los notarios, algo que ya se ha encargado de desmentir el Consejo General del Notariado de España, a quienes han echado en cara una forma de actuar en este escándalo, que va en contra de la honorabilidad de una profesión, cuya labor es precisamente dar fe, de la legalidad de gran parte de las operaciones mercantiles.

A estas alturas, continua el misterio del 14 Z (el número del Carnet de Identidad de la Infanta Cristina), está más obscuro aún, que hace 13 días, hay más inquietud e indignación en una ciudadanía que se considera engañada, complica aún más la situación de a infanta Cristina, que no ha realizado esas ventas y, coloca a la Agencia Tributaria, que siempre tiene que estar por encima de toda sospecha, en una comprometida posición que, por su profesionalidad, no se merece.

A la espera de una comparecencia del ministro Montoro en rueda de prensa, él que siempre se ha manifestado tan hablador a la hora de lanzar indirectas sobre los impuestos de periodistas, artistas y, otros colectivos, hay que hacerse una serie de preguntas para que el misterio 14 Z, no termine definitivamente, con la credibilidad de eso que se viene llamando “Marca España”.

¿Por qué el señor Montoro rechazó el primer informe, elaborado por la Agencia Tributaria, y hubo que elaborar a toda prisa otro, con lo cual se suspendió la rueda de prensa que estaba convocada desde primera hora del martes? Si no se entendía el primero ¿cree el ministro que se entiende este segundo? ¿Quiénes son los responsables del lío, cuáles son sus nombres, qué tipo de responsabilidad tienen en este escándalo? ¿Cómo es posible que quien envía la información en bruto, sobre la infanta Cristina, al juez José Castro, sea el delegado de la Agencia Tributaria en Cataluña, sin conocimiento de sus superiores? ¿Ese delegado, actúa por su cuenta o, por el contrario, actúa así por orden de la superioridad? Si efectivamente, algún notario ha cometido algún error, ¿qué tipo de responsabilidad tiene y qué consecuencias lleva consigo esa responsabilidad? Detrás de este escándalo ¿hay algo más que indique que hay algunos “agujeros negros”, que permite que nunca salte la alarma ante determinadas operaciones que, en otros casos, la provocan inmediatamente, con la consiguiente puesta en marcha de una “paralela” como ha insinuado algún medio informativo? La decisión de Montoro de quitarse de en medio, cuando la Agencia Tributaria depende de él, ¿significa que tampoco se cree esta segunda versión de su Ministerio y por lo tanto, se considera incapaz de explicar lo inexplicable? ¿Cree Montoro que este escándalo queda reducido a esa ridícula nota que nadie entiende y que es un insulto a una ciudadanía a la que, todavía, no se le ha pedido perdón, por una forma de actuar impropia de un país como el nuestro?